Cómo puede una pyme evitar la morosidad

Cómo puede una pyme evitar la morosidad
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La compañía Intrum elabora una guía que pone en alerta a las pequeñas y medianas empresas

JOSÉ V. MERINO

¡Ay la morosidad! Es un problema para todos. También para las empresas. Amenaza la viabilidad de casi un tercio de las pymes españolas, según los expertos de Intrum, una compañía de prevención y gestión de impagos. Por ello han elaborado una serie de consejos para evitar el endeudamiento en que pueden derivar algunas medidas de financiación a corto plazo o los créditos en otras divisas.

Para que una empresa tenga éxito, «es imprescindible llevar un control de su situación financiera». Por ello, lo último que quiere encontrarse una compañía en su camino son deudas, especialmente cuando se trata de una pyme, que habitualmente no tiene demasiadas herramientas a su alcance. A pesar de ser el motor de crecimiento de la economía, las empresas con menos de 250 trabajadores se enfrentan a grandes desafíos para mantener sus cuentas en positivo. Uno de los más importantes es el retraso en los pagos.

El último Informe Europeo de Pagos, elaborado por Intrum, señala que la morosidad amenaza la viabilidad del 30% de las pymes españolas. De hecho, cuatro de cada diez empresas teme que el retraso en los pagos tenga un impacto negativo en su liquidez y el 30% alerta que esta situación pone en peligro su crecimiento.

Asimismo, una cuarta parte de las organizaciones asevera que de recibir sus pagos a tiempo podría contratar a más profesionales, mientras que el 39% asegura ver reducidos sus ingresos como consecuencia de la morosidad.

Si bien los retrasos en los pagos que afrontan muchas pymes españolas es uno de los principales riesgos que puede echar por tierra el éxito de un negocio, los expertos han identificado otras obligaciones de pago que las compañías deben tener en cuenta en su balance empresarial para evitar que la firma atraviese dificultades financieras.

Por ejemplo, la financiación a corto plazo. Uno de los errores más comunes de las compañías es financiar proyectos de largo plazo con instrumentos cortoplacistas. Con ello, se corre el riesgo de tener que amortizar el préstamo antes de que la inversión en sí haya comenzado a dar sus frutos, creando graves problemas de liquidez en la compañía.

También hay que prestar atención a los plazos y deudas domiciliadas. Son las denominadas deudas 'gota a gota', aquellas que se pagan poco a poco. En esta opción, que en algunos casos puede resultar atractiva para la empresa, se deben tener muy en cuenta los intereses derivados de este tipo de financiación, ya que podrían superar al capital.

Y por último, solicitar créditos en otras divisas. Estos productos, indicados principalmente para empresas que realizan operaciones de importación o exportación de bienes y/o servicios, tienen como objetivo conseguir una financiación más económica que la que se obtendría solicitando el préstamo en euros. No obstante, sus riesgos son elevados, pues las divisas elegidas (dólares, francos suizos o yenes, normalmente) cotizan a diario en el mercado y sus cuotas pueden oscilar de forma brusca a lo largo del tiempo. Por esta razón, exigen un mayor seguimiento por parte de la empresa titular.

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