Premio para el empleo inclusivo

Premio para el empleo inclusivo
Begoña Gavilán, de pie, junto a parte del equipo de trabajo de la fundación EDE.

La fundación vizcaína EDE está nominada a los premios de la Red Europea de Innovación para la Inclusión gracias a su programa Emaktiva, dedicado a mejorar la incorporación al mercado laboral de mujeres en situación de vulnerabilidad

IRATXE BERNAL

La Red Europea de Innovación para la Inclusión celebra el próximo mes una entrega de premios en la que reconocerá a los promotores de las mejores iniciativas dedicadas a facilitar la inserción social de colectivos en riesgo de exclusión. Entre los candidatos hay una entidad vizcaína, la Fundación EDE, que en 2016 puso en marcha un programa de inserción laboral dirigido a mujeres en situación de vulnerabilidad, «generalmente por haber sido víctimas de violencia de género», explica la responsable del área de Empleo Inclusivo de la Fundación, Begoña Gavilán.

El proyecto, bautizado como programa Emaktiva, contó desde el inicio con el apoyo del Fondo Social Europeo, la Diputación Foral de Bizkaia, Lanbide y algunas entidades privadas como la Obra Social de la BBK. Después, para crear «una red que facilitará la búsqueda de empleo», la fundación inició su colaboración «con grandes agrupaciones empresariales que dan cobertura a muchas compañías», como Cebek, Asle o el Parque Tecnológico de Bizkaia. «Hoy podemos decir que el grado de satisfacción con el programa tanto de las mujeres que han participado en él como de las empresas que las han contratado es muy alto. En los dos primeros años gestionamos 144 ofertas de empleo que han dado trabajo a 102 mujeres», dice Gavilán sin disimular su puntito de orgullo.

La Fundación EDE nació en 1976 como Escuela Diocesana de Educadores de Juventud para impartir cursos de monitores y directores de tiempo libre, aunque después su actividad se extendió al ámbito de la intervención social al tiempo que la propia entidad evolucionaba hasta constituirse en 2009 como fundación civil. Hoy está homologada por Lanbide para ofrecer orientación laboral y formación para el empleo y colabora con varias administraciones públicas en el diseño de sus políticas sociales. Dentro de estas actividades, el empleo inclusivo es siempre una de las prioridades.

Dos preocupaciones muy vinculadas

«El origen de Emaktiva está en la constatación de que dos de nuestras preocupaciones, la orientación laboral y las ayudas a mujeres en situaciones de vulnerabilidad, estaban muy unidas. Muchas de estas mujeres llegan a esas situaciones por haber sido víctimas de violencia de género y una de sus mayores necesidades para recuperar el control de su vida es encontrar un empleo», explica Gavilán, quien insiste en que el objetivo del programa realmente no es que dispongan de un trabajo, sino que a través del empleo aumenten su independencia. «La autonomía económica a través del trabajo es sólo el final del ciclo. Emaktiva es un programa de empoderamiento personal y social», resume.

Es decir, se busca una independencia que no es sólo económica. Y eso es mucho más complicado. «Intentamos trabajar todos los aspectos para que las mujeres que han vivido experiencias difíciles recuperen la confianza en sí mismas. Tenemos que hacer que tomen conciencia de las razones de su situación y ofrecerles herramientas para cambiar, para ser proactivas en la búsqueda de soluciones. Les hacemos ver lo importante que es su actitud, su resiliencia, su capacidad para comunicarse, para trabajar en equipo…», subraya Gavilán.

Para lograr estos objetivos las mujeres han de recibir formación pero también han de dejar atrás muchos de sus propios esquemas mentales. «Queremos que rompan con los roles de género y los estereotipos que las llevan a buscar trabajo en actividades que, como en el servicio doméstico, no consiguen empleos que les brinden una verdades independencia –matiza la responsable del programa–. Al final unas mujeres salen con empleo y otras no, pero queremos que todas salgan con la capacidad de buscar empleo, de desenvolverse por sí mismas».

Al otro lado están las empresas, «que muchas veces no saben muy bien cómo articular su compromiso con el entorno o su apuesta por la igualdad y con este programa pueden encontrar una forma de hacerlo». «Estamos abiertos incluso a formar a personas atendiendo a necesidades concretas para cubrir un determinado puesto. Si una compañía necesita un determinado perfil y ofrece un cierto compromiso de contratación estaríamos encantados de desarrollar conjuntamente las actividades formativas necesarias. Es algo que, además, nos serviría para ver dónde hay nuevos nichos de trabajo. Cada año estudiamos qué formación incluir en nuestra oferta, dónde hay demanda de empleo, así que estamos encantados de recibir a sugerencias», asegura Begoña Gavilán.