¿El preludio de otra recesión?

¿El preludio de otra recesión?

El diferencial entre los bonos a 3 y 5 años en Estados Unidos está en negativo, lo que en otras ocasiones ha precedido a crisis económicas

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

En la economía moderna hay una serie de indicadores que preludian las etapas de bonanza o de crisis. Una de esas señales, que en este caso hacen sonar las alarmas de los economistas, es la curva invertida de tipos de interés. Cuando esta figura aparece en Estados Unidos, significa que en un futuro no muy lejano, el país entrará en recesión. Y, detrás, el resto del mundo.

¿En qué consiste la curva de tipos invertida?

Representa los tipos de interés que se pagan a distintos plazos. Cada país tiene la suya, pero en todos se toman como referencia los bonos a distintos vencimientos. Normalmente, el dinero se presta a largo plazo con una rentabilidad superior a la que se cobra en el corto. Quiere decir que lo lógico es que a un comprador de bonos a diez años le acaben pagando más que al que adquiere letras a uno. ¿Por qué? Porque la posibilidad de que haya problemas económicos en un país está mucho más controlada a un año vista. Pero como a una década es muy difícil de prever, lo normal es que el emisor pague un 'plus' por ese riesgo que asume el comprador. Por eso, la curva de tipos de interés entre los bonos a distintos vencimientos es ascendente conforme los plazos son más largos.

Ahora bien, a veces sucede que la curva se aplana, o incluso se invierte. Acaba de pasar en Estados Unidos: el diferencial entre el bono a 3 años y el de 5 se ha situado en negativo por primera vez en la crisis económica. Es decir, se paga más por el primero que por el segundo. Otro tanto ha pasado con los títulos a dos años.

¿Por qué sucede?

Aquí entra en juego la posibilidad de que en un momento dado un país vaya a pasar por dificultades. Victoria Torre, responsable de Desarrollo de Contenidos, Productos y Servicios de Self Bank, lo explica de la siguiente manera. «Si pensamos que en unos meses podría haber una recesión, en ese caso será a corto plazo cuando pediré una mayor rentabilidad. Si nuestra visión es que una economía podría tener problemas, la siguiente deducción es que los tipos de interés tenderán a ser más bajos en el futuro, por lo que consecuentemente la curva se invertiría», dice.

¿Esta situación ha preludiado siempre recesiones económicas?

Sí, en la mayoría de las ocasiones. Lo que pasa es que los indicadores más fiables de una hipotética recesión aún no han dado verdaderas señales de alarma. Porque, apunta Torre, «la inversión de tipos no ha llegado al tramo de 3 meses a 10 años», que se considera más significativo que el diferencial negativo entre los bonos a 3 años y a 5. «De hecho, la última vez que se dio esta situación fue en agosto de 2005, 28 meses antes de que la economía estadounidense entrase en recesión. Desde agosto de 2005 a octubre de 2007 (22 meses después) el índice S&P500 subió un 26%», aclara.

¿Hay motivo para la alarma?

No son pocos los que creen que no hay tal motivo. Sobre todo porque Estados Unidos atraviesa una envidiable situación de empleo. Sí se espera una ralentización del crecimiento. «En el caso de Estados Unidos, el FMI espera un incremento del PIB del 2,9%, pero para 2019 también rebajan las expectativas hasta el 2,5%, en parte porque los mercados ya no contarán con el efecto positivo de la reforma fiscal de Trump», considera la analista de Self Bank.

¿Entonces, cuáles son los peligros que advierten los mercados?

Uno de los que más preocupan es, sin lugar a dudas, la guerra comercial con China. Las previsiones de los órganos estadísticos creen que la subsiguiente ralentización del comercio mundial dará lugar a una desaceleración de la economía, más que a una recesión. En opinión de Victoria Torre, «deberíamos relativizar una caída de la economía. Es de esperar que tarde o temprano se produzca otra recesión. La economía se mueve por ciclos y este ya viene durando más de lo normal».