El precio de la patata sube nueve veces más que el IPC

El precio de la patata sube nueve veces más que el IPC
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El tubérculo, afectado por la mala cosecha en Francia, encabeza la lista de productos que más se encarecieron en 2018

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

La sequía que sufrió Francia el pasado año ha puesto a la patata en el podio de productos que más se encarecieron en 2018. Buena parte del tubérculo que se consume en muchas zonas de Europa proviene del país vecino, que el año pasado vio reducir notablemente su cosecha con el consiguiente aumento de precios. Según el Índice de Precios al Consumo (IPC) que elabora el Instituto Nacional de Estadística (INE), el grupo especial de 'alimentos sin elaboración' resultó ser el más inflacionista de todos los que componen la cesta del IPC (un 3,2%), por delante del de 'carburantes y combustibles'. Y de entre esos productos sobresalió la patata, cuyo precio aumentó un 11,1% en el conjunto del Estado, y algo menos en Euskadi (un 9,6%). Esto es, nueve veces más que la inflación registrada en 2018, que quedó en el 1,2%.

Como sucede con casi todos los productos agrícolas, el precio de la patata es extremadamente sensible a las condiciones climatológicas, decisivas a la hora de definir la cosecha de turno. Y las del año pasado «no beneficiaron nada ni a la siembra ni al desarrollo de los tubérculos. De ahí viene principalmente la disminución del rendimiento de la producción», dicen en Udapa, cooperativa alavesa comercializadora de este producto.

Como explica Iñigo Bilbao, técnico del sindicato agrario Enba, «la patata de consumo se reproduce a través de la de siembra, que a su vez es la séptima generación de producto después de obtener planta de patata a través de semilla o reproducción in vitro». Por las condiciones climáticas y la altura de su territorio, Álava es un buen lugar para el desarrollo de la patata de siembra. Pero la de consumo, la que llega a nuestras mesas, procede en su gran mayoría de otras latitudes europeas, fundamentalmente Holanda, Alemania y, por encima de todo, Francia.

El fenómeno de la 'doble floración'

Lo que ocurrió en 2018 es que, debido a la sequía padecida en esos países, «se ha producido el síntoma de la doble floración en las patatas», dice Bilbao. Una alteración del proceso de germinación del producto «que ha mermado de manera extraordinaria el crecimiento de los tubérculos de las patatas, dando origen a un gran número de tubérculos no comercializables». Una pérdida de producción que según el técnico de Enba, «no ha podido ser suplantada por otro gran productor como es el Reino Unido, donde una siembra tardía, unida a las olas de calor de verano también han ocasionado una gran pérdida de producción».

También las «intensas lluvias de la primavera retrasaron la siembra», lo que unido a las altas temperaturas veraniegas «han provocado que los rendimientos en 2018 hayan sido entre un 14% y un 20% menores que el año anterior», dicen en Udapa. Como consecuencia de todos estos factores, los precios de la patata han rondado «desde los 0,21 euros/kilo hasta los 0,32 euros a finales de la campaña de arranque, llegando a alcanzar los 0,37 euros/kilo en estos momentos para la patata de conservación (vieja)». Según los cálculos de la cooperativa, los precios no bajarán «hasta que comience la campaña de patata nueva, debido a que los 'stocks' son menores y la demanda tanto de los países del Norte como los del Este son mayores».

Con todo, el precio de la patata «ha sido bastante estable durante los últimos años», asegura Iñigo Bilbao. «Los precios para el productor han estado en torno a los 30 céntimos de euro, 40 para el mayorísta, y aproximadamente 1,05 euros al consumidor. Es decir, se ha incrementado el precio en toda la cadena».

 

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