Música económica

'Ping Pong': no importa que millones de personas pierdan sus empleos y sus casas

Stereolab./Tim Kent
Stereolab. / Tim Kent

En este tema irónico de mediados de los 90, Stereolab describían los vicios del sistema capitalista y su llamada a la desmovilización, con un tono que les valió la etiqueta de 'pop marxista'

CARLOS BENITO

«Solo son millones los que pierden sus empleos, sus casas y a veces hasta su acento, / solo son millones los que mueren en sus malditas guerras». Si a uno le piden que se imagine la música más apropiada para este par de versos, probablemente acabará pensando en uno de dos géneros: o los pondrá en boca de un cantautor airado y solemne, que subraya su indignación con arpegios de guitarra acústica, o los atribuirá a una banda de punk que hierve de ira y hartazgo, dedicada a escupir contra las vergüenzas del sistema. Pero es improbable que alguien atribuya a esas dos frases un acompañamiento de pop amigable y refinado, apto para todos los públicos, con aromas brasileños a bossa nova. O, al menos, la opción parecía disparatada hasta que aparecieron en escena Stereolab, la banda británico-francesa que ha acabado arrastrando la etiqueta de 'pop marxista'.

Stereolab siempre fueron un grupo extraño, partiendo ya de esa doble nacionalidad que les llevaba a cantar en inglés y en francés. Su estilo abarcaba ingredientes dispares, desde el legado liberador del rock progresivo alemán de los 70 hasta arreglos inspirados en el 'easy listening', esa búsqueda del común denominador de los oyentes que parecía irreconciliable con las osadas exploraciones del 'krautrock'. A eso se sumaban letras como la de 'Ping Pong', de 1994, que plantea una reflexión ácida sobre el ciclo del libre mercado: «El patrón histórico ha demostrado / cómo tiende a dar vueltas el ciclo económico. / En el plazo de décadas se suceden tres escenarios en bucle. / Una caída y una guerra y entonces volvemos a la primera casilla a por más. / Una caída más grande y guerras más grandes y una recuperación menor. / Una caída enorme y guerras todavía mayores y una recuperación más superficial», analizan. A la prosperidad le sigue la recesión, y después nunca viene mal un conflicto bélico que anime la economía. «No hay nada de lo que preocuparse si las cosas solo pueden mejorar», plantea 'Ping Pong' con sarcasmo, justo antes de esos versos que citábamos al principio. «No te preocupes, sé feliz, las cosas mejorarán de manera natural. / No te preocupes, calla la boca, siéntate, asúmelo y sé feliz», concluye, en una irónica llamada a la desmovilización.

Lo comercialmente aceptable

A la vocalista y autora de la letra, la francesa Laetitia Sadier, la categoría de 'pop marxista' nunca ha acabado de convencerla, porque ni siquiera había leído a Marx cuando escribió esta canción. «No puedo proclamarme marxista, aunque sé que hay principios del marxismo con los que estoy de acuerdo, cuestiones centrales sobre el funcionamiento del sistema y la esperanza de que algún día el capitalismo quede obsoleto y emerja otro sistema más humano», ha afirmado. Pero, más allá de filiaciones ideológicas, tanto Laetitia como el otro líder de Stereolab, Tim Gane, echaban de menos en la música de los 90 la vocación de protesta que tanto habían apreciado en etapas anteriores de la música: no ya en los 60 más utopistas, sino en la dinámica escena posterior al punk. «Para mí -declaró Laetitia a 'Westword'-, la música y la política van de la mano. Me sorprende que estos días no haya más política en la música, quizá forma parte del fenómeno de tener lavado el cerebro, desear una carrera y ajustarse al formato de lo comercialmente aceptable (...). Un montón de grupos del post-punk estaban extremadamente politizados, como Magazine, Gang Of Four o Wire. Y también McCarthy [la primera banda de Tim Gane], por supuesto. En aquel momento, había más grupos políticos que apolíticos, era una forma de lucha. Estamos en un sistema que obliga a luchar».

La propia artista citaba a Rage Against The Machine como ejemplo de banda politizada que, aun así, había logrado el éxito comercial, y 'Ping Pong' replicó a una escala mucho menor esa aparente contradicción, que pone de relieve la capacidad del sistema para fagocitar las críticas a su propia esencia: se convirtió en el primer tema de Stereolab programado de manera habitual por las emisoras comerciales y la MTV.