Cuatro personas y 50 kilos de patatas a 60 kilómetros por hora

Cuatro personas y 50 kilos de patatas a 60 kilómetros por hora

Citroën, orgullo del sector automovilístico francés y creadora de icónicos modelos, cumple cien años de vida

JORGE MURCIA

Hace cien años, un empresario francés con tanta visión emprendedora como espíritu aventurero decidió poner fin a la fabricación de obuses y transformar su empresa en una factoría automovilística. La Gran Guerra había tocado a su fin y al inquieto André Citroën le pareció que el negocio de las armas había cumplido un ciclo. El futuro estaba en los coches. Por eso fue a Estados Unidos a aprender del mejor en lo que a las cuatro ruedas se refiere, que en esos momentos era Henry Ford, padre de la producción en cadena. En 1919, André fundaba una marca que llevaría su apellido por nombre y la innovación por bandera. Con un amplia serie de eventos e iniciativas exclusivas -como el lanzamiento de la edición especial Origins, disponible en la gama de siete modelos actuales- la firma automovilística celebra su este año su centenario.

Cuando aún resonaba el fúnebre eco de la Primera Guerra Mundial, Citroën se sumaba al pujante carro de la automoción, que en Francia ya contaba con firmas como Renault y Peugeot. La carta de presentación de Citroën fue un coche denominado 'Tipo A', que montaba un motor 4 cilindros de 1.323 centímetros cúbicos y alcanzaba una velocidad máxima de 65 kilómetros por hora. El modelo seminal ya lucía en su frontal la famosa enseña de los dos chevrones. Esa doble espiga inspirada en un ingenio del propio André: engranajes helicoidales empleados por aquel entonces en la industria harinera.

El inquieto Citroën no dejaba de introducir innovaciones en el diseño y la producción de sus modelos, como el B10, presentado en 1924, y que presentaba una carrocería fabricada únicamente con acero (lo habitual eran las mixtas de madera y chapa de acero). El empresario francés supo acompañar, y ahí radica buena parte del temprano éxito de la compañía, las labores puramente industriales con novedosas campañas de promoción y marketing. Pensó que, de una u otra manera, su marca debía estar presente en el mayor número de hogares franceses. Ya fuera en forma de coche real, o de miniatura de juguete a escala. Después de 'mamá' y 'papá', los niños debían aprender a pronunciar Citroën.

Un año antes, y para concitar la atención de los visitantes al Salón del Automóvil de París, a André se le ocurrió contratar un avión que escribiría con humo en el cielo las letras de la marca. Pero su campaña publicitaria más impactante estaba por venir: entre 1925 y 1935 hizo de la Torre Eiffel el más gigantesco anuncio luminoso que hasta entonces se había visto, gracias a 250.000 bombillas y 600 kilómetros de cables eléctricos desplegados por el coloso de hierro. Además, la firma empezó a organizar expediciones y travesías comerciales, como el Crucero Negro que entre octubre de 1924 y junio de 1925 recorrió África de norte a sur.

Un nuevo viaje a Estados Unidos, a comienzos de la década de 1930, le sirvió a André Citroën para dar otro impulso a su misión innovadora. En 1931 inventó el 'Motor Flotante' (Motor Floating Power), que filtraba las vibraciones del motor interponiendo entre este y el chasis bloques elásticos de caucho. En 1934 lanzó el Tipo 7A, que revolucionó el sector al presentar, por primera vez, una tracción delantera.

El bombazo del 2CV

En aquellos tiempos Citroën se había encaramado al primer puesto como fabricante no sólo de Francia, sino de toda Europa, y el segundo a nivel mundial. Sin embargo las finanzas no corren la misma carrera del éxito, por lo que en 1934 la firma cae -a petición del Gobierno francés- en manos de su principal acreedor, Michelín. Un año más tarde André Citroën fallece y Pierre Boulanger toma los mandos de la compañía, que empezó a concebir uno de sus modelos más icónicos: el 2CV, concebido como «un vehículo que pueda transportar a cuatro personas y 50 kilos de patatas a la velocidad de 60 kilómetros por hora, con un consumo de 3 litros de gasolina cada 100 kilómetros, con un confort irreprochable...». Un modelo con una vida increíblemente longeva, que acabó en 1990 después de más de cinco millones de unidades vendidas.

Sin embargo, el 2CV no podría ser presentado hasta 1948. Durante la guerra, los prototipos del coche, que habían salido indemnes del bombardeo que dañó una de las fábricas de la firma, fueron desmontados y escondidos. La producción de Citroën queda prácticamente paralizada: en 1942 se pasan de más de 100.000 vehículos a unos 9.000.

Habría que esperar hasta 1955, cuando el mundo en general, y el sector del automóvil en particular retornaban a la normalidad, para asistir a otro gran bombazo de la marcha de los dos chevrones: el DS, un vehículo que supuso una auténtica revolución estética y técnica. Casi de ciencia ficción. Un modelo que batió récords desde el momento de su nacimiento: durante el Salón del Automóvil de París vendió 80.000 ejemplares, 12.000 de ellos en un asola jornada. Y 750 en sólo 45 minutos.

Absorbida por Peugeot

Pese a esa carrera salpicada de éxitos, las finanzas del grupo no acababan de remontar. En parte por culpa de malas decisiones empresariales, como la adquisición de Maserati en 1967. La situación económica llegó a un punto de no retorno a mediados de la década de los 70, cuando Peugeot, uno de sus grandes competidores, absorbe Citroën para crear la sociedad PSA. La pérdida de independencia empresarial no impidió a Citroën seguir innovando para sacar al mercado modelos diferenciales como el BX, el XM o la gama de los Xara, al tiempo que ha ido apuntalando su división de vehículos comerciales.

Citroën tiene desde 1958 una planta de fabricación en España, la de Vigo, de las que en 2020 se espera que salgan más de medio millón de unidades. El año pasado superó la barrera de las 100.000 matriculaciones. En cuanto a las ventas de los primeros ocho meses de 2019, Citroën ocupa el sexto lugar con 49.012 coches matriculados, por detrás de Opel, Renault, Volskwagen, Peugeot y Seat. Y ha colado al C3 en el 'top ten' de los más vendidos.