Las pensiones en Suecia, justas y sostenibles

Las pensiones en Suecia, justas y sostenibles
EDWARD PALMERMiembro del foro de expertos del Instituto BBVA de pensiones

El sistema de pensiones sueco ofrece prestaciones justas y adecuadas que son, además, financieramente sostenibles. La lógica del sistema de pensiones público sueco reside en que se trata de un programa de ahorro individual para la jubilación, con una parte de reparto y otra de capitalización en la que cada persona ahorra para sí misma. Los principales pilares constituyentes del sistema son las cuentas individuales. La relación entre las contribuciones a lo largo de toda la carrera laboral y las pensiones, es, por lo tanto, directa.

No obstante, aunque las cuentas son individuales, el sistema es solidario para situaciones especiales, como los permisos de maternidad, bajas voluntarias por cuidado de menores, para el cuidado de hijos enfermos o con incapacidad, o para las personas que no alcanzan una pensión mínima.

El compromiso en materia de pensiones públicas de Suecia se articula en torno a dos pilares sustentados en las cuentas individuales de los cotizantes. El primer pilar es el esquema de reparto de contribución definida no financiera (CDN) o de cuentas nocionales individuales, que se complementa con un esquema de capitalización de contribución definida financiera (CDF). La diferencia entre el pilar de cuentas nocionales y el de contribución definida financiera es que en el primero la revalorización de las cotizaciones evoluciona en consonancia con la tendencia de la economía y la evolución de los salarios, mientras que el segundo lo hace conforme a la evolución a largo plazo de los mercados financieros.

Estos dos esquemas se complementan con un pilar de pensiones de empleo, también de contribución definida, que actualmente tienen cerca del 90% de los empleados suecos. Las tasas de cotización son del 16% del sueldo para las cuentas nocionales, el 2,5% para la contribución definida financiera y del 4,5% para los planes de empresa. Así, hasta un 18,5% se destina a los esquemas públicos de contribución definida, tanto financiera como no financiera. Las prestaciones en el pilar de cuentas nocionales son vitalicias y se calculan en función de la esperanza de vida en el momento de la jubilación.

Existe también un fondo de reserva que en la actualidad se está utilizando para cubrir las necesidades adicionales de financiación que requieren los pensionistas suecos nacidos en el periodo de explosión demográfica que siguió a la Segunda Guerra Mundial. Además, en caso de crisis económicas abruptas, si el ratio de solvencia del sistema cae por debajo de la unidad, se activa un índice para equilibrar el sistema. Esto es lo que sucedió precisamente en 2008 y 2009, cuando la crisis global desencadenó un ajuste a la baja de las obligaciones en materia de pensiones. Sin embargo, el monto de las pensiones fue recuperando su trayectoria ascendente a medida que la economía se recuperó.

Una de las virtudes del sistema sueco es que es muy transparente. Mientras trabajan, las personas pueden ver año tras año lo que tienen en sus cuentas y cuánto van a obtener con lo que han acumulado a lo largo de su vida laboral. Cuando alcanzan los 64 años, pueden decidir si se jubilan o siguen trabajando para recibir una pensión mayor. Un trabajador a tiempo completo que se retire a una edad media de 65 años puede esperar recibir una tasa de sustitución (la pensión al jubilarse frente al último salario) por encima del 60% de sus ingresos finales. Con el actual nivel de esperanza de vida, si pospone la jubilación hasta los 67-68 años, la tasa de reemplazo de los ingresos en el momento de la jubilación puede situarse holgadamente por encima del 70%.