¿Qué pasa en Reino Unido con el 'Brexit'?

Mari Carmen Gallastegui
MARI CARMEN GALLASTEGUI

No conozco a nadie, ni aquí ni en UK, que no haya seguido con interés las actuaciones del Gobierno Británico en relación con el 'Brexit'; o, en otras palabras, con la decisión de si salir o no de la Unión Europea y en qué circunstancias llevar a cabo la ruptura.

Los últimos meses del Gobierno de Theresa May han tenido un asunto prioritario: negociar cuál es la mejor forma de abandonar la Unión Europea. El cómo marcharse y el cuándo marcharse llevan ya meses formando parte de un asunto relevante, en particular, para los ciudadanos ingleses y su futuro económico fuera de la Unión, pero es también relevante para España, muy relacionada con Reino Unido a través del comercio exterior y de las relaciones, económicas y sociales, que existen entre los ciudadanos y empresas de ambos países.

Hace tiempo que tenemos estudiantes ingleses en nuestras universidades y, a la inversa. Entre nuestros licenciados algunos han optado por desplazarse a UK para conseguir incorporarse a los excelentes programas de Master que existen en ese país. Tampoco faltan jóvenes que, una vez formadas como enfermeras en España, decidieron ejercer su profesión en Reino Unido; y ciudadanos británicos que decidieron venir a instalarse al sur de España. Es ya un lugar común reconocer que a los ingleses les gusta el sol y el ambiente que se respira.

El tema que nos ocupa, al afectar a tantos ciudadanos británicos, por un lado, y españoles, por otro, constituye un asunto crucial y todavía no ha terminado de aclararse en qué condiciones y cuándo se llegara a un acuerdo de salida.

Parece mentira que los políticos ingleses hayan ido tan lejos como para plantear un referéndum en el que se daba la opción a los ciudadanos de «quedarse» o «marcharse» de la UE sin dar las necesarias explicaciones acerca de lo que esa decisión iba a significar para el bienestar ciudadano. Resulta, por otra parte, muy difícil de entender cómo los políticos de Reino Unido, país que vivió de cerca la guerra europea, no se dieron cuenta de que la construcción de la UE fue un gran logro para todos los europeos, incluyendo a los ciudadanos ingleses. Ahora, aunque hayan votado a favor de abandonar la UE, están comprobando que no es tan fácil como ellos creían y que sus políticos no consiguen llegar un acuerdo sensato.

La revista 'The Economist', en su número de junio, hace un análisis del daño causado por los referendums y llega a una conclusión muy pesimista: reconoce que esa afirmación que mantiene que Gran Bretaña tiene una Constitución «oral» , algo que ha sido analizado por muchos británicos como un mérito, en realidad constituye un «estado mental» más que cualquier otra cosa. Y que la falta de una Constitución escrita y aprobada por los ciudadanos es, ahora, un problema adicional al que hacer frente.

Durante décadas los que pertenecían a la 'ruling class', los que pensaban que sabían lo que había dentro y fuera de los límites de la política y los que conocían el modelo de actuación que se había seguido en relación a la Constitución, descansaban en la buena fe. Lo que ahora acontece les está diciendo alto y claro que se equivocaron.

La situación no puede ser más confusa y los ciudadanos ingleses, aparentemente al menos, parece que no se inmutan demasiado ni manifiestan lo que piensan. O no quieren enterarse o no saben qué alternativa, si quedarse o marcharse, es la mejor. Tampoco parece que los políticos ingleses tengan interés en explicarles, con claridad y precisión, cuál es la mejor forma de acabar con este proceso tan largo y tan, al menos desde lejos, inútil.

Un pueblo que ha pasado por tantas vicisitudes no se merece este trato, ni el que reciben por parte de los conservadores ni el que están demostrando Corbin y sus seguidores. Si alguna vez han pretendido comportarse como ejemplo para el resto de los países de la Unión, los políticos ingleses tendrán que darse cuenta, de que, esta vez, lo único que están consiguiendo es que, los que les vemos actuar desde la lejanía, pensemos que Reino Unido ha entrado en barrena. El sustituto de Theresa May, y la cantidad de votos que ha obtenido, ilustra, a mi juicio, que la entrada en barrena puede durar un rato largo.