Santiago Satrústegui | Presidente de EFPA España

«Si nos ofrecen rentabilidad sin riesgo, busquémoslo por algún lado»

Santiago Satrústegui/
Santiago Satrústegui

El presidente de la asociación española de asesores financieros advierte de que en el entorno actual de bajos tipos de interés hay que arriesgar para obtener rendimientos positivos

JORGE MURC IA

No existen los duros a peseta, como tampoco la inversión sin riesgo. Al menos, en el actual escenario de bajos -incluso negativos- tipos de interés. Por eso «si nos ofrecen rentabilidad sin riesgo, busquémoslo por algún lado, porque sin duda lo habrá». Es la recomendación de Santiago Satrústegui, presidente en España de EFPA, la asociación europea de asesores financieros, una profesión que recientemente ha sido objeto de una nueva vuelta de tuerca regulatoria.

-¿Qué ha supuesto la reciente regulación MidFid II para la profesión de asesor financiero?

-Viene después de MidFid I, y responde a que desde hace años los reguladores tratan de proteger a los inversores. Como con la primera se consideró que era insuficiente, ha habido una segunda que básicamente regula tres cosas: la idoneidad de los productos, que hay que saber a quién se lo va poder distribuir. Y otras dos cosas. Una ha sido el tema de los incentivos, para evitar un conflicto de interés en el momento en el que un asesor distribuye un producto. El asesor debe aclarar que está vinculado a ese producto. Y si no lo está, entonces puede decir que es independiente. Y por último, la formación, que antes no era obligatoria. Hay que tener una certificación. Nuestra asociación, que es la mayor del mercado, otorga un título que es el que certifica lo que pide el regulador. Por otro lado el título de EFPA (asesor financiero europeo) es el doble de lo que exige la regulación. Y ahora mismo en la asociación hay certificadas 30.000 personas.

-Hasta ahora quizá había cierta confusión sobre para quién trabajaba realmente un asesor financiero.

-Más que si fuera independiente o no, se sabía que estaban vinculados a los grupos financieros. Si te vas a una entidad financiera lógicamente sabes que ese asesor está vinculado a ella. Lo que sí se ha hecho es más transparente la retribución, el incentivo que tienen las redes comerciales al distribuir el producto. No es que hubiera nada encubierto.

-¿Los asesores que actúan en España son en su mayoría independientes o trabajan para alguna entidad financiera?

-La gran mayoría de las entidades financieras han optado por el asesoramiento no independiente. Lo que pasa es que la normativa lo que ha hecho es regular que el asesoramiento se tenga que hacer de una manera determinada. Hay una serie de supuestos por los cuales tú puedes demostrar que estás haciendo asesoramiento. Que estás aportando un valor añadido. En ese caso es cuando puedes cobrar incentivo. Si no estás aportando valor añadido la ley no te deja cobrar incentivo.

-¿Había, pues, un campo más abonado para las malas prácticas? ¿El funcionamiento era más opaco?

-No lo creo. Ahora todo está más claro, pero no pienso que el sector fuera más opaco. Simplemente ahora está mucho más ordenado. En la comercialización del producto se sabe cuánto se lleva la gestora, y cuánto el distribuidor. Malas prácticas no había.

-¿El asesoramiento financiero en España tiene alguna peculiaridad?¿Está quizá demasiado 'bancarizado'?

-La característica de estar ligado a los bancos es general a nivel europeo. Sólo los países anglosajones tienen entidades financieras que no son bancos y que son más o menos mayoritarias en la distribución de productos financieros. Pero tanto en Italia, como en Alemania como en Francia la distribución está muy vinculada a los bancos. Y en España aproximadamente el 80 y tantos por ciento del producto financiero que se distribuye es a través de esas entidades.

-No es muy frecuente ver por tanto ver asesores financieros que trabajen 'por libre', sin vinculación a los bancos.

-Para ser asesor financiero tienes que estar regulado, y tener una figura jurídica aprobada por la CNMV en España. Esa figura, si no es banco o compañía de seguros, puede ser una gestora de fondos, o una agencia de valores. Luego hay unas sociedades que se llaman EAF, que son empresas de asesoramiento financiero. Estas empresas, a su vez, pueden ser dependientes o independientes, porque cobren incentivos, o directamente del cliente. Lo que hay son algunas entidades que están empezando a cobrar del cliente directamente y no del producto, y más aún las que llaman independiente.

-¿En qué momento están los asesores financieros? El hecho de que llevemos tiempos con los tipos de interés por los suelos, ¿ha ayudado a visibilizar su trabajo o a que sean más demandados?

-En la situación actual, con tipos tan bajos, para poder tener algo de rentabilidad necesitas elevar algo, o bastante, el riesgo. En ese sentido ahora mismo la inversión es más complicada que hace 15 o 20 años. Por aquel entonces igual invertías en renta fija y tenías un 8% de rentabilidad, o un 10%. Y ahora mismo en el bono español casi todos los plazos están en negativo. Para poder tener algo de rentabilidad tienes que asumir riesgos y eso convierte la inversión en algo más complicado. Quizá por eso se requiera ahora más asesoramiento financiero que antes. Antes era más fácil

-Por tanto, ¿el cliente debe saber que o acepta un nivel de riesgo, o no va a obtener ningún rendimiento a su dinero?

-Si hoy en día te ofrecen rentabilidad sin riesgo, búscalo en algún lado, porque sin duda lo habrá. El no riesgo da negativo. Todo lo que de positivo tiene su riesgo.

-¿En qué cree que puede invertir su dinero ahora mismo un español medio, que por su perfil es poco dado al riesgo?

-Lo que puedo recomendar es que hable con un asesor financiero y que le diga, en función de sus características, qué tipo de producto le puede encajar mejor. Decir yo en general en qué puede invertir no es sencillo. Hay que personalizar mucho la recomendación. Y entender si esa persona puede asumir riesgos, o si no, si lo entiende.... Lo que tiene que hacer es buscar un asesor.

-¿Tiene demasiado peso el ladrillo en el ahorro de los españoles?

-Lo que ocurre es que como tradicionalmente ha sido una opción muy querida por el inversor español, hay una concentración alta, y en eso sí que somos un tanto especiales respecto al resto de Europa. Una parte importante de la riqueza de los españoles esta en inmuebles. Esto está bien, o no, pero no hay que pensar que los inmuebles no tienen riesgo, porque todo lo tiene. Lo hemos visto durante la crisis, cuando todo caía, y el precio de los inmuebles también.

-Otro tema candente es el de la sostenibilidad del sistema público de las pensiones. ¿Qué aconsejan a los ciudadanos al respecto?

-Debemos pensar que las pensiones no van a ser una ayuda creciente, sino decreciente. Siempre se pagarán, pero lo que se pueda. El máximo irá reduciéndose, y el que quiera vivir con un poco más va a tener que hacerse su propio plan de ahorro privado. Ese plan se tiene que organizar desde joven, y nuestra recomendación es que lo haga con un asesor financiero.

-¿Qué valoración hacen de la nueva ley hipotecaria?

-Es adecuado que para cualquier tipo de producto financiero, y las hipotecas lo son, haya unos niveles de formación por parte de los asesores. Nos parece bien.

-¿El ciudadano medio español aún tiene mucho que avanzar en cultura y educación financiera?

-Sí. De hecho, en EFPA España tenemos hace diez años un plan de formación y nuestros propios asociados están dando muchas clases como voluntarios en colegios profesionales y asociaciones de gente particular que quiere formarse. Ahí se explican aspectos financieros básicos para todo aquel que quiera aprender.