«La náutica deportiva es una oportunidad de negocio que estamos dejando escapar»

Urtzi Sagarribay, organizador y director del Sail Inn Pro. /Borja Agudo
Urtzi Sagarribay, organizador y director del Sail Inn Pro. / Borja Agudo

Urtzi Sagarribay, responsable de Sail Inn Pro, lamenta que en Euskadi veamos la vela como un mero deporte, cuando en Bretaña el clúster de empresas dedicadas al sector genera 1.500 empleos directos

IRATXE BERNAL

«La náutica deportiva es un nicho de negocio que no estamos sabiendo aprovechar cuando lo tenemos todo a nuestro favor». Urtzi Sagarribay, organizador y director del Sail Inn Pro, lamenta que pese a presumir de tradición marina y contar con empresas punteras en «tecnologías trasversales», en Euskadi vivamos de espaldas a la vela. Este encuentro, que hoy celebra su segunda edición, quiere precisamente llamar la atención sobre un sector que «puede contribuir a generar empleo y crecimiento económico a partir de innovaciones en las que ya estamos muy bien posicionados internacionalmente». La cita, que se celebra en la Estación Marítima Puerto de Getxo (Olatua), precede al Sail In Festival, que arranca mañana en la Sala BBK.

-Usted habla de oportunidad de negocio perdida. ¿Qué peso económico tiene la náutica deportiva en el País Vasco y qué peso podría tener?

-Es una oportunidad que hemos dejado escapar pese a que aquí se trabaja y se innova mucho en sectores como el aerodinámico o el de la automoción, con los que tiene mucha conexión. Se pueden aplicar las mismas tecnologías y los procesos son trasladables. Las sinergias son más que factibles. Desde el punto de vista industrial, la vela vive una revolución total. A las innovaciones de las tecnologías móviles y la industria 4.0, se está uniendo la revolución tanto en el diseño como en la fabricación. Hasta ahora era un sector que tenía unos procesos más o menos establecidos, estancados en la fibra de vidrio y en una producción muy manual. Ahora hay nuevos materiales, que además de ser más sostenibles, permiten el uso de nuevas tecnologías como las fabricaciones aditivas (impresión en 3D) que, a su vez, facilitan afrontar diseños antes imposibles. Además, se están introduciendo procesos robotizados que hacen que la construcción sea más eficiente y barata.

-¿Es un nicho de empleo sólo apto para grandes empresas que ya desarrollan esas tecnologías aunque pensando en otros mercados?

-Creemos que la náutica deportiva puede ser una salida para pequeñas y medianas empresas si están apoyadas por el conocimiento y la tecnología de empresas líderes a nivel mundial, para las que el sector puede ser una forma de diversificar su actividad. En realidad, lo tenemos todo; porque además de esas empresas grandes tenemos una red de centros tecnológicos y agencias del Gobierno que apoyan la innovación, la Industria 4.0, la economía circular… El entramado está. Es la gran ventaja que vemos que tenemos pero no estamos aprovechando; no tenemos que crear un entramado institucional para apoyar el sector. Sólo hace falta que la náutica deportiva se establezca como un eje más de sus políticas de promoción económica, como un área de interés.

-¿En qué procesos podríamos despuntar ya?

-Tenemos empresas punteras en casi todos los sectores. Las hay especializadas en la movilidad eléctrica, desde la conducción autónoma a partir de sistemas que emplean la realidad virtual, a la fabricación de baterías y sistemas de control del consumo y uso de fuentes renovables que también se pueden incluir en la navegación; otras son expertas en el desarrollo de biocomposites y nuevos materiales más ligeros, manejables y fáciles de reciclar; también tenemos firmas importantísimas en electrónica, en desarrollos que permitirían monitorizar todo lo que ocurre tanto alrededor del barco como dentro de éste; otras saben cómo procesar todos esos datos para realizar tecnología predictiva con la que anticipar problemas en el propio barco o cambios en las condiciones del mar.

-¿Cómo se nos ha podido pasar esta oportunidad de negocio con nuestra tradición naval y con procesos tan cercanos a los de sectores ya consolidados?

- Cuando en el País Vasco hablamos de náutica o temas navales estamos acostumbrados a referirnos a los grandes astilleros o la industria mercante o pesquera. La náutica deportiva, especialmente la vela, se ve simplemente como eso, como un deporte olvidándonos de que también ofrece posibilidades de generar negocio, tanto desde el punto de vista industrial como ligado a la oferta de otros servicios más ligados al turismo. ¿Por qué? No lo sé, quizá se ha visto siempre como una actividad elitista.

-¿En quién nos tenemos que fijar?

-También eso lo tenemos fácil, que vivimos muy cerca de la frontera con Francia. Allí se ve como una actividad que genera industria y turismo, cosa que no sucedía hace 50 años. En los años 60 vivían tan de espaldas a la vela como nosotros ahora, pero un navegante francés, Eric Tabarly, lo ganó todo con su trimarán y les infló un poco el orgullo. Se generó interés por la navegación a vela y ésta acabó consolidándose como un sector industrial. En Bretaña hay un clúster con más de 160 empresas que facturan 200 millones al año y generan 1.500 empleos directos sólo en la vela deportiva, y 5.000 en la náutica deportiva en general.

-¿Ese sería el primer paso, la creación de un clúster?

-Sí. Quizá no tanto un clúster aún, que parece que suena como muy grande, pero sí una asociación profesional. En cualquier caso, creemos fundamental aglutinar a todos esos agentes, desde empresas de todos los tamaños a centros tecnológicos e instituciones. En el Sail Inn Pro vamos a presentar esa propuesta de asociación, para dar un primer paso y contar ya con un agente que potencie esas relaciones y que además ayude a las empresas a ver qué se hace fuera y a mostrar fuera lo que ellas hacen. Eso es algo que se puede hacer ya. Sólo hace falta sumar gente y echar a andar.

-¿Tenemos cantera ya? ¿Contamos con gente con preparación para crear una industria puntera?

-Sin duda. Hay gente muy puntera que se tiene que marchar a trabajar fuera, tanto a Bretaña como a Inglaterra, que es otro de los sitios en los que hay que fijarse. Por ejemplo, el responsable de electrónica del trimarán con el que François Gabart logró el record en la vuelta al mundo en solitario es un chico de Bilbao. Y también hay cantera en el mundo del deporte, gente como Xabi Fernández, que compiten en las regatas más punteras en innovación y que podrían servir de muestra de lo que aquí se puede hacer.