Mil millones para las empresas vascas que apuesten por la economía circular

Mil millones para las empresas vascas que apuesten por la economía circular

Europa dedica fondos millonarios para proyectos que fomenten negocios basados en un desarrollo sostenible

JORGE MURCIA

La economía circular propone un nuevo modelo de sociedad que viene a sustituir al clásico sistema lineal de 'extracción, fabricación, utilización y eliminación'. Las empresas, y muy particularmente la industria, deben alcanzar una mayor eficiencia en el uso de sus recursos. Y esa apuesta tiene premio. Las compañías vascas que impulsen proyectos relacionados con la economía circular pueden acceder a ayudas europeas que casi alcanzan los 1.000 millones de euros. El Grupo SPRI, la agencia vasca de desarrollo empresarial, explicó recientemente en una jornada informativa cuáles son las herramientas europeas de financiación de la I+D+i en la economía circular.

Susana Larrea, de SPRI, destacó la importancia de este modelo de actividad sostenible en la estrategia RIS3 Euskadi. Es decir, en el plan de la Unión Europea (UE) para que cada región de Europa se especialice en las áreas económicas en las que es más fuerte. Explicó que el Gobierno vasco -a través del Departamento de Desarrollo Económico e Infraestructuras- ha incluido en sus estrategias Basque Industry 4.0 de fabricación avanzada y Energibasque distintos conceptos de economía circular «para incrementar la competitividad de las empresas sin perder de vista el foco de la sostenibilidad».

La economía circular genera en Euskadi 18.500 puestos de trabajo, el 2% del empleo de la comunidad autónoma, según Jesús Losada, director de la sociedad pública ambiental del Gobierno vasco Ihobe. Sin embargo, «hay margen de mejora, porque tiramos a los vertederos productos valorados en 45 millones de euros». Por eso el Ejecutivo autónomo ha creado un grupo técnico formado por las sociedades públicas -entre ellas, el Grupo SPRI- con el objetivo de diseñar una estrategia de economía circular que aumente la tasa de reciclaje. Se trata, en definitiva, «de impulsar a Euskadi a una economía más eficiente en el uso de los recursos».

Sin embargo, en Euskadi queda mucho camino por recorrer. Como destacó Ander Elorriega, también de Ihobe, la Unión Europea apuesta por la durabilidad de los productos, «lo que afecta a los modelos de negocio». En este sentido destacó que si bien en Ihobe «tenemos un 40% de éxito en los proyectos, sólo el 15% llega al mercado. Prácticamente todos tienen errores de bulto en el paso al mercado». A su juicio es necesario «exprimir más la vigilancia e inteligencia competitiva», puesto que «parece que no se conocen, analizan o se consideran la mayoría de las oportunidades detectadas o las fuerzas motrices que moverán el mercado a medio plazo».

Lydia González, de la agencia estatal de innovación CDTI, se mostró convencida de que el respeto al medio ambiente y el desarrollo económico no son incompatibles. González destacó los casi 1.000 millones que Europa destinará de 2018 a 2020 a la economía circular dentro de diferentes programas. Por ejemplo, el Horizon 2020 de investigación en innovación. El 60% de su presupuesto total (más de75.000 euros) debe dedicarse a proyectos de desarrollo sostenible. Entre los años 2016 y 2018 ese programa financió 257 proyectos de economía circular por un montante de 1.237 millones de euros. La mayor parte en lo que se refiere a residuos. «Pero hay poco en diseño y consumo, que son claves para que la economía circular se implante. Lo importante no es tratar los residuos, sino evitarlos», explicó.

Elena Barrios, del Ministerio para la Transición Ecológica, reseñó el programa Life de la UE, especializado en el medio ambiente y la lucha contra el cambio climático. Tiene un partido de casi 3.500 millones de euros en el periodo 2014-2020, y para este año reserva un presupuesto de 407 millones.