Así mejorarán las nuevas tecnologías la producción agrícola

Así mejorarán las nuevas tecnologías la producción agrícola
Prototipo de robot recolector de fresas.

Desde los tractores autonómos a las plataformas para compartir maquinaria o los robots que recolectan y precintan la fruta. La digitalización también ha llegado al campo

IRATXE BERNAL

La llamada cuarta revolución industrial es ya una realidad en muchas empresas, no importa de qué sector o tamaño. Estamos familiarizados con algunas de sus aplicaciones en campos tan diversos como la automoción o la distribución, pero donde esta transformación digital ya no nos parece tan obvia es en otros campos. Como los de cultivo. El profesor de EAE Business School Javier San Martín acaba de publicar el informe «Agricultura & Tecnología. I+D en el sector primario» en el que explica cómo el Internet de la cosas o los vehículos automatizados están ya ayudando a mejorar la producción.

Es la llegada de la agricultura 4.0, la agricultura de precisión, la agricultura 'smart' o incluso la 'agritech'. «Distintos nombres para explicar fenómenos que ya hemos visto antes en otros sectores y que principalmente se basan en el uso masivo de datos del negocio en tiempo real filtrados por aplicaciones que utilizan técnicas de 'big data' e inteligencia artificial para convertir esos volúmenes ingentes de datos en indicadores útiles para gestionar el negocio», resume San Martín, que ha dedicado treinta años de carrera profesional a la gestión de la cadena de suministro, especialmente en los sectores de alimentación y distribución.

«El I+D del sector ha estado tradicionalmente ligado a la mejora de variedades, a la mejora de cultivos, tanto por el uso de mejores fertilizantes, como de mejores prácticas de laboreo, maquinaria más específica y potente, mejor aprovechamiento del agua, etc. Todo eso está ahí y seguirá en el futuro, pero además ahora nos encontramos con que el proceso de la digitalización ha entrado de lleno en el sector y lo hace con fuerza y resultados muy notables», destaca el autor del informe quien, aunque asegura que en España «todas las comunidades en mayor o menor medida están haciendo algo en este terreno», Andalucía es la que «sin duda» lidera la transformación digital agrícola. Por sectores, destaca «los cultivos de invernadero como los de Almería o Murcia, el vino con denominación de origen, las fresas y los frutos de hueso».

Tecnlogías ya asentadas

San Martín asegura que algunas de las nuevas tecnologías ya están asentadas en el campo aunque en algunas de ellas «el retorno de las inversiones al principio no se viera muy claro». Es el caso de los sensores que permiten recibir continuamente una gran cantidad de información y establecer alarmas para actuar con rapidez en situaciones en las que hay que tomar decisiones inmediatas, como cortar el suministro de agua si se detecta una fuga.

También son ya muy habituales los drones, especialmente en la inspección de viñedos y bosques y en la reforestación de terrenos incendiados. Pero más allá de lo que se puede ver a simple vista, gracias a cámaras multiespectrales estos vehículos aéreos no tripulados también pueden mostrar lo que aún no es visible, como las variaciones infrarrojas que indican cambios en la vegetación y que pueden incluso indicar cuál es el mejor momento para sembrar o recolectar.

Entre las que están a punto de llegar, San Martín destaca las infinitas posibilidades de la combinación del 'big data' y el almacenamiento de información en la nube con la inteligencia artificial y el Internet de las cosas. Es llevar un paso más allá la colocación de sensores, que ahora además de servir para controlar qué ocurre en cada momento servirán para recopilar datos que, bien gestionados, permitirán adelantarse, por ejemplo, a plagas y ajustar a cada época del año tanto el riego y la fertilización como la aplicación de plaguicidas.

Aplicación de la robática

Otra llegada inminente es la de los vehículos y maquinaría autónomos. «En los últimos tres años estamos viendo prototipos de tractores completamente autónomos tanto diesel como eléctricos que pronto podremos ver trabajando porque no tendrán tantos problemas para su autorización como los vehículos que deben circular por ciudades o carreteras. Será una tecnología muy disruptiva porque podrán trabajar 24 horas con muy poca intervención manual».

«El agricultor puede interactuar con el tractor a través de una app y programar los trabajos. Además, el vehículo podrá recibir información de los sensores repartidos a lo largo de la explotación y realizar su tarea de acuerdo a las circunstancias que se puedan dar en cada parte de la finca. Y de igual forma que ya tenemos estos grandes tractores pronto veremos tecnologías similares adaptadas a micro tractores y motocultores», asegura el experto.

Pero la robótica no sólo estará presente en tractores y drones. También se aplicará a la recolección. «Ya hay robots recogen fresas. No sólo cortan con la delicadeza necesaria para no estropearlas, sino que además distinguen las que tienen el tamaño y la madurez adecuada y las van empaquetando y precintando», señala recordando que del mismo modo los hay que reconocen las malas hierbas y las fumigan o retiran.

Otra tecnología que irá ganando pese será el 'blockchain'. «El consumidor presta mayor interés al origen de los alimentos y las regulaciones de seguridad alimentaria cada vez obligan más, tanto a fabricante como a distribuidor, a conocer el origen y los movimientos de cualquier alimento hasta que llega a sus manos. Esta tecnología facilita el intercambio seguro de información al hacerla inmutable, lo que es muy útil para controlar la trazabilidad de los alimentos», explica San Martín.

Por último, el informe también analiza tendencias que, apoyadas en la tecnología, pueden introducir mejoras en la comercialización proporcionando al productor contacto directo con el consumidor o intensificando el aprovechamiento de maquinaria especializada. Es la agricultura colaborativa. «Las plataformas para rentabilizar activos improductivos a través del uso por más personas que sus dueños es un fenómeno consolidado en ciertos ámbitos. Ya se usa para llenar coches en viajes de largo recorrido o alquilar casas o habitaciones libres a turistas», señala el experto, quien ve claro que con mayor motivo esas plataformas colaborativas triunfarán en un entorno en el que «desde siempre se han compartido determinados medios de producción porque su potencial generalmente rebasan en mucho las necesidades del agricultor».