Las marcas aún no tiran la toalla con el diésel

Las marcas aún no tiran la toalla con el diésel
EFE

Casi la mitad de los empresarios de automoción cree que el gasoil seguirá teniendo un papel relevante en los vehículos de la próxima década

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

El descrédito por el trucaje de emisiones, que salpicó a varias empresas de automoción, y las mayores exigencias medioambientales han puesto en jaque a los vehículos diésel. Las ventas de los coches movidos por gasóleo están cayendo sin remisión. En 2018 supusieron el 31% de las matriculaciones, frente al 63% registrado tres años antes. Sin embargo, las marcas aún se resisten a tirar la toalla con este tipo de carburante. Así se desprende de una macroencuesta de opinión entre directivos y líderes empresariales del sector elaborada por la consultora Grant Thornton y la Fundación Ibercaja. El estudio pretende arrojar luz sobre la visión que los fabricantes de automóviles tienen sobre el futuro a corto y medio plazo de la movilidad sostenible en España.

Los encuestados apuestan en su mayoría (un 80,4%) por un futuro con una mezcla de motorizaciones compuesta por híbridos, híbridos enchufables y vehículos eléctricos. Dos de cada tres (un 66%) creen que la gasolina estará todavía presente. Y casi la mitad (un 45,5%) apuestan aún por el diésel. Una opinión, esta última, sustentada sobre el hecho de que «los nuevos motores diésel cumplen con las nuevas normativas que están imponiendo las ciudades y que pueden ayudar a la necesaria renovación del parque español, que roza los 13 años de antigüedad», según Mar García Ramos, socia de Automoción y Movilidad de Grant Thornton.

Gracias a un «correcto desarrollo tecnológico» los motores movidos por gasóleo podrán cumplir los límites de emisiones, que a partir del año que viene tendrán que ser inferiores a los 95 gramos por kilómetro. Es decir, un 20% menos que los 118 gramos actuales. Así lo creen dos de cada tres directivos del sector de la movilidad entrevistados. Por eso, aunque algunas voces ya abogan por dar plazos concretos a su prohibición, otras apuestan por una transición de este combustible más alargada.

«Creemos que el diésel va a tener un papel relevante, por lo menos hasta el año 2030. Teniendo en cuenta que ya los motores diésel que fabrica Mercedes-Benz cumplen con mucha brillantez los niveles de emisión pro debajo del umbral que exigen las normativas europeas, esto nos anima a creer que estas motorizaciones tienen un periodo de uso considerable en nuestro país», explica Alberto Olivera, Gerente de Ventas y Marketing de Smart (Mercedes-Benz).

«No se puede hacer de la noche a la mañana»

Los directivos consultados consideran que el gasoil debe tener un periodo de convivencia y transición ordenada con el resto de energías alternativas presentes en nuestros vehículos. Esta opinión se mantiene en casi la mitad de los empresarios entrevistados, que aseguran que el diésel seguirá siendo una parte importante de la configuración de los motores que muevan los vehículos de la próxima década en España. «La clave será tratar este reto energético con un tiempo razonable. No se puede hacer de la noche a la mañana. Nadie está persiguiendo ahora mismo que la flota española sea, de repente, 100% eléctrico. Sería una insensatez. De alguna manera lo que nosotros pedimos es una hoja de ruta razonada y razonable», dice Juan Luis Plá, director de Relaciones Institucionales de Nissan.

Sin embargo, buena parte de los participantes en la encuesta (un 70%) son conscientes de que en unos 10 años, híbridos y vehículos 100% eléctricos serán las motorizaciones que gocen de una mayor implantación. Y la gran mayoría (un 82%) está convencido de que las marcas fabricantes invertirán para adaptar su producción a esta transición acelerada «sin perder competitividad».

El grupo PSA se ha comprometido a que todas sus marcas tendrán el 100% de versiones electrificadas en 2025. «Estamos preparados para producir coches eléctricos en nuestras fábricas españolas. Ahora mismo estamos produciendo en las mismas plantas vehículos diésel y gasolina, pero también 100% eléctricos. Lo que evidentemente permitirá adaptarnos a una demanda del cliente que cada vez tenderá a demandar más electrificación en sus nuevas compras», explica José Antonio León, director de Comunicación y Relaciones Externas del Grupo PSA para España y Portugal.

Reconversión de los empleados del sector

El éxito en esa fase de transición hacia el vehículo eléctrico, conectado y de digitalización estará determinado por la capacidad de adaptación de los empleados que en unos años pasarán a realizar tareas diferentes a las actuales. Esta reconversión precisa de un plan de formación masivo en el que será imperativo invertir para aumentar la productividad y no perder la competitividad de industria española de automoción.

La electrificación en la producción tiene un impacto directo en el número de piezas y componentes: hasta un 60% menos que en un vehículo de combustión atmosférica.