«La lengua en Euskadi también es un sector industrial»

Joseba Bartolomé./
Joseba Bartolomé.

Joseba Bartolomé preside el clúster de las industrias de la lengua, un sector que en Euskadi emplea a más 5.000 personas y factura 300 millones de euros

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

La lengua, además de una herramienta de comunicación, un bien cultural y un servicio, es un pujante sector industrial. Es el mensaje que se esfuerza en transmitir Langune, la asociación empresarial del sector de la lengua en Euskadi. Joseba Bartolomé (Vitoria, 1965), su presidente, explica cómo internet y la Industria 4.0 están revolucionando los campos de la traducción, los contenidos, la enseñanza no reglada y las tecnologías de la lengua.

-¿Qué engloba exactamente el sector de las industrias de la lengua?

-Recoge varios segmentos de actividad, que serían la enseñanza de idiomas no reglada; todo lo que gira en torno a la traducción e interpretación; el desarrollo de contenidos lingüísticos; y, por último, el de tecnologías lingüísticas. Son los cuatro ejes que conforman este cluster dentro de las lenguas.

-¿Qué cifras de empleo y facturación mueve el sector?

-Nuestro sector emplea en Euskadi a más de 5.000 personas, una cifra interesante. A día de hoy se factura en torno a los 300 millones de euros. Y crecemos anualmente sobre un 2%.

-Ha hablado de tecnologías del lenguaje. ¿En qué consisten?

-En la revolución digital en la que estamos inmersos, las tecnologías cada vez tienen más peso específico dentro de nuestra industria. Por ejemplo, la pasada semana celebramos junto con Vicomtech (centro de investigación guipuzcoano) una jornada en la que diferentes empresas compartían experiencias que en relación con la lengua se estaban aplicando en diversos ámbitos, como los servicios de asistencia telefónica. Por ejemplo, en Tekniker se desarrollan procesos de mecanizado donde ya se está utilizando tecnología de voz sin interacción con teclados. Todo eso genera un ecosistema que va en aumento. Ahí somos pioneros. Recientemente dos asociados nuestros, que son Elhuyar y Mondragon Lingua, presentaron un traductor automático euskera-castellano, castellano-euskera basado en sistemas de redes neuronales que superan en calidad al propio sistema de Google. Es un subsector que crece y que tiene mucho peso específico en el conjunto.

-¿Cuáles son los nichos potenciales de negocio de las empresas?

-El de la enseñanza es un sector maduro, pero sin embargo con el tema de las traducciones y todo lo que tenga que ver con el desarrollo de tecnología, hace que el marco de intervención ya sea cada vez menos local. Ya hay asociados nuestros en procesos de internacionalización. Salen fuera a ofrecer servicios, fundamentalmente en todo lo relacionado con el mercado de la traducción, que está en crecimiento.

-¿Cuál es ahora mismo la demanda de traductores?

-Dentro de la traducción tenemos dos grandes mercados. Uno interno, del que tracciona mucho nuestra propia realidad sociolingüística, ya que tenemos dos idiomas oficiales. En torno al euskera se suele facturar sólo aquí sobre 40 millones de euros al año, y se traducen casi 500 millones de palabras. Con el resto de idiomas vamos a otro orden de magnitud. No tenemos datos consolidados, pero la tendencia a nivel mundial es de crecimiento. En el caso de la formación también se produce un hecho relevante, y es cómo está habiendo paulatinamente una mayor participación de la tecnología en esos procesos de formación. Tenemos asociados que gracias a la los métodos 'online' ya no forman sólo en nuestro entorno geográfico, sino que están en países como Colombia o México. Esto quiere decir que es un sector que siempre se ha asociado a un marco geográfico muy concreto, con poca posibilidad de expansión, pero la lógica es que ahora se abren posibilidades en mercados en los que aún no hemos intervenido.

-Internet sin duda ha dado un vuelco a su industria…

-Y todo lo que son elementos como el 'big data'. Grandes manejos de datos, información, en base a los cuales parametrizar elementos de formación o traducción. Por ejemplo, tenemos socios que están experimentando para hacer pruebas de nivel oral a través de tecnología de 'chatbot'. Siempre de la mano de una persona física, que tiene que validarlo, pero conlleva que el sector se vaya especializando. Esperamos captar nuevas cuotas de mercado.

-¿Y la industria 4.0? ¿Qué oportunidad representa?

-Indudablemente es una oportunidad. Hemos detectado que todo lo que tenía que ver con la Industria 4.0 se relaciona mucho con la fabricación avanzada. Pero el lenguaje también forma parte relevante del mundo 4.0. Que un operario pueda interactuar con una máquina ya no a través del teclado, sino con órdenes de voz, supone un cambio de paradigma. Si yo estoy en un torno, en vez de usar el teclado le puedo dar órdenes a la máquina de viva voz y esta va a ser capaz de interactuar con lo que digo. Con eso conseguimos adelantar un montón los tiempos de ejecución. Para mí es muy relevante constatar que el lenguaje a día de hoy va a ser clave no sólo para entendernos entre humanos, sino también entre humanos y máquinas.

-¿Es una opción atractiva y pujante de empleo para los jóvenes?

-Dentro del modelo clásico de nuestro sector hay gente que hace traducción e interpretación, otra que cursa magisterio, etc. Pero nos damos cuenta de que esas carreras se ven complementadas con otras profundamente técnicas. En el tema de traducciones queremos gente que sepa trabajar en 'big data'. Es decir, vamos a formatos mixtos. Que la nueva gente que se incorpore, además de ese saber clásico, tiene que tener un ojo en las nuevas tecnologías. Por ejemplo, la ingeniería lingüística: cómo se conforman las estructuras de traducción, qué rangos matemáticos se tienen que utilizar para saber dónde tiene que ir puesta una palabra dentro de un texto para que tenga sentido... Se abre un horizonte espectacular.

-Una de las misiones que se encomiendan es la de canalizar el proceso de internacionalización de la economía vasca. ¿Cómo?

-Tenemos que tener en cuenta que cuando hablamos del idioma, siempre se acota al ámbito de la CAV. En Euskadi tenemos una ventaja, y es la siguiente: una industria pujante. Pero también en el campo de los idiomas hemos sido pioneros. Hemos sido capaces de insertar el euskera dentro de estos procesos. Es decir, podemos convertir los idiomas en algo más que un servicio. Creemos que todo el know-how que tenemos en este país se puede exportar. Tenemos los agentes, los medios y la tecnología.

-¿Existe la colaboración público-privada en su sector?

-Es un sector que accede a convocatorias de I+D. A nosotros nos gustaría que esa colaboración fuera mayor. Porque queremos que se nos deje percibir como un elemento meramente cultural, sin negar la mayor, pero que se nos vea como un sector con profundas implicaciones industriales. Que se nos vea como un sector industrial. Porque eso hará que se pueda aumentar esa colaboración público-privada. Apelamos continuamente a nuestro carácter industrial.

 

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