Lámparas LED que gastan más energía de la que ahorran

Lámparas LED que gastan más energía de la que ahorran

Un ingeniero de la UPV propone un indicador para calcular la huella energética de cada país teniendo en cuenta no sólo lo que produce dentro de sus fronteras sino lo que compra de fuera

JORGE MURCIA

La conciencia medioambiental está calando poco a poco en la sociedad. Se advierte, por ejemplo, en la generalización de los electrodomésticos de bajo consumo, mucho más eficientes desde el punto de vista energético que los que se fabricaban hasta hace bien poco. Sin embargo, puede que esas lámparas LED que elegimos para iluminar nuestra casa hayan necesitado más energía en su proceso de fabricación y transporte de la que necesiten más energía de la que ahorran. Es decir, que la tendencia a comprar productos más eficientes no necesariamente reduce el consumo energético global, sino que sólo genera un desplazamiento del lugar en el que se realiza.

Es lo que intenta demostrar Ortzi Akizu-Gardoki (Ezkio-Itsaso, Gipuzkoa, 1983) a través de un estudio que, entre otros aspectos, propone una metodología para calcular la huella energética de los países. «Porque algunos de ellos dicen que están reduciendo su consumo energético. Pero si tenemos en cuenta lo que consumen fuera de sus fronteras y lo sumamos a la producción interna de ese país, el gasto en vez de caer aumenta», explica este ingeniero de la UPV/EHU.

De ahí que estados como Dinamarca, Austria o Suiza, «considerados como ejemplares en lo que respecta a la reducción del consumo energético nacional, no tienen en cuenta la energía que consumen en otros países». Sucede cuando, por ejemplo, «trasladan sus industrias a países más pobres, o no cuantifican la energía que se ha empleado en la fabricación de los productos que importan. Al contrario, ese consumo se imputa al país en el que se han fabricado esos productos posteriormente importados».

Este análisis forma parte de un estudio más amplio sobre los modelos de transición energética que llevan a un desarrollo económico sostenible. Y se ha realizado en un grupo de investigación de la Universidad New South Wales de Australia y en colaboración con investigadores de Basque Center for Climate Change y Tecnalia.

El consumo energético los países es regularmente analizado por la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Pero su metodología presenta importantes limitaciones, ya que mide el consumo de cada empresa, domicilio o individuo, pero sólo dentro de las fronteras del país. Akizu-Gardoki propone un índice para calcular de forma más exacta esa huella energética. Se trata del indicador de flujos energéticos ocultos (HEF, Hidden Energy Flows), que ha servido para elaborar una lista de países que aseguran disminuir su consumo energético «pero que en realidad lo están aumentando de forma oculta, fuera de sus límites nacionales». Se trata de Australia, Canadá, Chequia, Finlandia, Kuwait, Holanda, Noruega, Catar, Eslovaquia, Austria y Tayikistán.

Cruce de datos y algoritmos

Para el cálculo del indicador se utiliza la metodología Input-Output, al tiempo que se programan algoritmos capaces de cruzar los datos económicos de diferentes estados con los consumos energéticos de los sectores industriales. «Se trata de coger los datos de las exportaciones e importaciones, calcular cuánta energía han consumido esos productos para ser fabricados en cada sector industrial, y en cada uno de los países analizados. A partir de ahí se calcula la densidad energética de las exportaciones en todos esos sectores y países, y luego atribuirlos a cada país que los ha importado», explica el profesor de la UPV/EHU.

El grupo de investigación del que forma parte Akizu-Gardoki está calculando la huella energética vasca, que básicamente «es parecida a la española. Quizás sea un poco mayor. Porque, si bien el consumo directo de energía es menor, a nivel indirecto es mayor, ya que consumimos más productos fabricados fuera de nuestras fronteras», explica.

Al final, la investigación del ingeniero de la UPV/EHU pone en evidencia que «no se puede reducir tan fácilmente la huella energética consumiendo», y que la transición energética requiere de otras herramientas distintas a las del consumismo.