«Tenemos la idea de que ser joven se cura, sin saber que la precariedad se arrastrará»

«Tenemos la idea de que ser joven se cura, sin saber que la precariedad se arrastrará»

Autor del libro 'El Muro Invisible', donde analiza la precariedad que se ha enquistado entre los jóvenes, reflexiona sobre los serios riesgos que afronta el colectivo

ERLANTZ GUDE

El politólogo y profesor de la Universidad Carlos III Pablo Simón ha participado en el Foro de Empleo Juvenil de Bilbao, organizado por la Fundación Novia Salcedo. Le avala su experiencia, que plasmó en 'El Muro Invisible'. Su principal ámbito de investigación son los sistemas electorales, aunque también está interesado en la participación política de los jóvenes. Este bagaje le brinda una óptica global de los problemas que afronta el colectivo y las medidas que se pueden esperar de la Administración.

- La generación de jóvenes más formada y la que peores expectativas tiene.

– El proceso de la universalización de la educación en España ha sido muy exitoso y hemos pasado de aproximadamente el 15% de universitarios de 1977 a un 41% de jóvenes con titulación. Pero esto colisiona con las oportunidades laborales y provoca una cierta quiebra de un compromiso aspiracional: la idea de que si te formabas, conseguirías un empleo digno.

– «Los jóvenes nunca dejan de ser jóvenes», aduce María Ramos, coautora de su libro.

– Si a alguien le podemos considerar joven porque la precariedad va asociada a serlo y por la incapacidad de tener un proyecto de futuro, o todos nos hemos vuelto jóvenes o algo hacemos mal. No es normal tener a gente atrapada en bucles de precariedad con 40 o 45 años.

– La irrupción de los nuevos partidos, con mucho voto joven, ¿puede servir de revulsivo?

– Efectivamente, y puedo poner dos ejemplos. Una de las grandes peleas en la negociación presupuestaria, propuesta por Ciudadanos, fue incrementar una semana el permiso de paternidad. De la misma manera que en su negociación con el PSOE, Podemos ha batallado mucho por temas de vivienda y la inversión educativa en el tramo de 0 a 3 años.

– Defiende un pacto intergeneracional. Pero ¿son egoístas los mayores cuando, dada la precariedad que azota a los jóvenes, exigen la revalorización conforme al IPC?

– No creo que un colectivo sea necesariamente egoísta por defender lo suyo. Pero tengo la impresión de que hemos construido un juego de suma cero. Y viendo el número de jóvenes, van a perder siempre. Tienen que intentar persuadir de la siguiente idea:existe un problema de pobreza infantil y juvenil. Y los mayores deben entender que para que sus pensiones sean sostenibles, hay que hacer una apuesta decidida por el empleo joven. Quienes mejor pueden buscar el equilibrio son partidos y agentes sociales.

– Las propuestas de los partidos sobre pensiones contravienen a los expertos. ¿Interés propio o inconsciencia?

– Hay un aspecto netamente electoral:la idea de que los pensionistas votan y decantan elecciones. Los Estados de Bienestar tienden a estar sesgados en mayor defensa de los mayores y en menor de los niños. Y es que hay algo que es evidente:los niños no votan.

– ¿Es posible un movimiento de jóvenes similar al de los mayores?

– Tenemos pendiente en España la revolución de los carritos, es decir, manifestaciones llenas de padres contra la pobreza infantil y juvenil. No obstante, un movimiento de jóvenes es complicado, al estar muy atomizados. Es muy difícil vertebrar una acción colectiva. Además, tenemos la idea de que ser joven se cura con la edad, sin ser conscientes de que los problemas se arrastrarán.

– ¿Será alto el porcentaje de jóvenes que queden atrapados en la precariedad?

– Estoy bastante preocupado. Hay 1 o 1,5 millones de jóvenes sin cualificación básica, muy vulnerables a la precariedad y al paro estructural. Existe un grupo anclado de jóvenes desempleados que se está perdiendo los años más productivos de su vida, y esto hipoteca su futuro de forma muy grave.

Alumnos desanimados

– ¿Se debería orientar en mayor medida sobre la formación con más salida laboral?

– Debemos empezar a integrarlo todo para, a través de un acompañamiento, ir complementando los nichos formativos, con el fin de formar a gente más adaptable, que tenga facilidad para reciclarse en un contexto laboral incierto.

– Como docente, ¿los alumnos llegan desanimados a la Universidad?

– Mi percepción es que sí. Es una generación que ha vivido crisis y precariedad, y es consciente de las enormes dificultades en su entorno.

– Se promociona el alquiler, en lugar de la compra de vivienda, dificultando que los jóvenes generen un patrimonio. ¿Se ahonda así la precariedad?

– Como no hay un parque público de alquiler razonable, la opción acaba siendo la compra. No obstante, los jóvenes en general no pueden comprar ni alquilar. No van a poder acumular un patrimonio y esto va a dificultar su proyecto de vida autónomo. Se necesitan políticas más serias en materia de vivienda.

 

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