¿En seis añosPodría hablar con una persona, por favor?

Modelo de azafata de tierra virtual instalado por Iberia en la T4. /
Modelo de azafata de tierra virtual instalado por Iberia en la T4.

Oracle preveé que en seis años el 85% de nuestras interacciones con las empresas se realizará a través de asistentes de voz u ordenadores conversacionales

IRATXE BERNAL

La mayor parte de los mortales no podríamos explicar qué es exactamente, pero sí sabemos qué hace: registra cada click que pulsamos en Internet. Desde nuestras operaciones bancarias a las fotos de las vacaciones que compartimos por WhatsApp, todo sube a la nube. Todo es registrado por poderosísimos servidores que, sin descanso, almacenan, fragmentan e intercambian esa información y que ya no son imprescindibles sólo para quienes necesiten controlar reservas de vuelos, pagos con tarjeta o recaudaciones de impuestos...

Ahora también lo son para cualquier empresa porque la gestión de datos en la nube es además la tecnología que permite el desarrollo de otras como el Internet de las cosas, la inteligencia artificial o el 'machine learning'. Hoy con los datos que genera su propia actividad, una pyme puede incluso deducir cómo afectan las variaciones en la carga de trabajo a su maquinaría y, por tanto, cuándo va a empezar ésta a fallar. Y esto no ha hecho más que empezar.

Según un estudio de Oracle, dentro de sólo seis años más de la mitad de los datos se manejarán automáticamente y 70% de las funciones relacionadas con las tecnologías de información ya estarán automatizadas. La empresa pionera allá por los ochenta en ver el potencial de la gestión de las bases de datos, se ha aventurado la lanzar una predicciones para el año 2025 en las que, por ejemplo, asegura que el 80 % de la carga de trabajo en las empresas se realizará en la nube. Este cambio en la organización de las compañías se producirá sobre todo gracias al desarrollo de la inteligencia artificial y de cumplirse las estimaciones de Oracle, las llevaría a duplicar su productividad.

Esta tecnología (y las que surjan a partir de ella) no sólo facilitarán a las compañías la automatización de cada vez más procesos. También las permitirá mejorar su capacidad para resolver problemas complejos o tareas que requieren mucho tiempo y plena dedicación de personas. Aquí, la multinacional tecnológica evita ponerse pesimista y hablar de empleos perdidos. En su lugar, asegura que los trabajadores no perderán su trabajo, simplemente se podrán dedicar a tareas más innovadoras y creativas.

El 85% de las interacciones serán con máquinas

Por cierto, dentro de esas tareas innovadoras y creativas no se incluirá el trato con el cliente. Según Oracle, el 85% de las interacciones entre las empresas y el público serán automatizadas. Cada vez hablaremos y nos cruzaremos mensajes con menos personas debido a la ampliación deel uso de asistentes de voz y los chatbots (los robots conversacionales), que a pasos agigantados irán entendiendo mejor el contexto y podrán definir más fácilmente qué quiere el usuario, garantizando además atención permanente en cualquier momento y lugar.

Este desarrollo de la tecnología y la aparición de nuevas aplicaciones requerirá de muchos especialistas. En concreto, según las estimaciones de Oracle, el número de desarrolladores se multiplicará por diez. A estos expertos se les exigirá también conocimientos en otras áreas (tecnológicas, legales, éticas…), pero, por otro lado, el hecho de la tecnología sea cada vez más sencillo permitirá también que desarrolladores no profesionales o expertos en otras líneas de negocios puedan desarrollar sus propias soluciones.

Para los primeros, los expertos, una de las principales labores será eliminar actividades de mantenimiento como parches, actualizaciones y demás mejoras. La seguridad será cada vez más importante (las previsiones de Oracle también dobla la incidencia de los cibertaques) y lo mejor parece ser evitar el factor humano procurar que sean las propias bases de datos las que se «autogestionen, autaseguren y autoreaparen». Claro que, todo hay que decirlo, Oracle ha lanzado hace poco la primera base de datos «autónoma» de la industria, es decir, capaz de celar por su propia eficiencia y seguridad.