Guipuzcoanos y alaveses cuestionan la proyección económica de los macroeventos

Uno de los jugadores del equipo francés Racin 92 en la final de la Copa de Campeones de Europa 2018 celebrada en el estado San Mamés de Bilbao en mayo de 2018. /AFP
Uno de los jugadores del equipo francés Racin 92 en la final de la Copa de Campeones de Europa 2018 celebrada en el estado San Mamés de Bilbao en mayo de 2018. / AFP

En cambio, para los economistas vizcaínos generan marca y pueden atraer otras inversiones

Carmen Larrakoetxea
CARMEN LARRAKOETXEA Bilbao

Cada vez son mas los países o ciudades que se presentan como candidatas para la celebración de grandes eventos deportivos, culturales, etc., de carácter internacional. Generalmente, según constata el Colegio Vasco de Economistas, la designación como anfitrión se celebra como un gran logro por parte de las ciudades elegidas, ya que consideran que estas iniciativas se convierten en plataformas de promoción turística e, incluso, de captación de inversiones.

En los últimos años en Euskadi han proliferado este tipo de eventos, especialmente en Bilbao, con actos singulares como la copa de Rugby, los premios de la MTV, los saltos náuticos Red Bull o la próxima Eurocopa 2020… De ahí que el Colegio Vasco de Economistas, en su encuesta Ekonometro, haya analizado el fenómeno.

Así, la encuesta revela que una abrumadora mayoría de los economistas vascos (el 60%), percibe claramente el impacto económico directo de los macroeventos, pero otro 34,2% lo cuestiona, piensan que no es la forma de consolidar un desarrollo económico duradero e, incluso, ponen en duda la fiabilidad de las cifras del impacto económico que generan.

Los más críticos con los eventos son los profesionales guipuzcoanos (41,5%) y alaveses (39,4%), que los ven cómo efímeros, su impacto es sólo temporal. Muy distinta es la visión desde Bizkaia, donde el 43,2% de los economistas afirman que los macroeventos generan marca de país –en este caso de Bilbao y Bizkaia–, lo que a la postre favorece que se atraigan inversiones empresariales de todo tipo.

La edad de los encuestados también influye mucho en cómo se perciben los efectos de estos eventos. El valor de la imagen de marca como imán para otras inversiones sólo es mayoritario, con un 46,8%, entre los economistas comprendidos entre los 45 y 60 años.

En el tramo de edad intermedio -entre 35 y 40 años-, y entre los mayores de 60 años, predominan los escépticos ante estos eventos temporales (43% y 45,3% respectivamente) y su impacto real; mientras que entre los menores de 30 años y el colectivo de mediana edad -entre 45 y 60 años-, predomina la visión de que generan atractivo para captar inversiones adicionales (un 38% y 46,8% respectivamente).

 

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