Guía para no perderse en el laberinto de la factura eléctrica

Guía para no perderse en el laberinto de la factura eléctrica

Competencia ofrece consejos para abaratar el recibo y asegurarse el suministro sin sorpresas

JORGE MURCIA

El eléctrico es uno de los suministros más complicados de gestionar por los consumidores debido a la complejidad de su estructura y la dificultad para entender la configuración del recibo. Por eso no está de más recordar a los usuarios una serie de pautas a seguir que contribuirán no sólo a asegurarse un suministro libre de sorpresa desagradables, sino también a abaratar la factura final. Es lo que hace regularmente la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). La subdirectora adjunta de energía eléctrica del superregulador, Paloma Espeja, ofrece una guía rápida para no perderse en el intrincado laberinto del recibo eléctrico.

Diferenciar distribuidora de comercializadora. Espeja subraya una de las últimas iniciativas tomadas por la CNMC para combatir la confusión que aún reina en buena parte de los consumidores. Por ejemplo, a la hora de diferenciar a la hora de distinguir si un usuario está en el mercado libre o en el regulado. «Antes había desconocimiento y es posible que aún siga habiéndolo. Pero esperamos que en breve los consumidores sepan, aunque sólo sea por una imagen visual, separar la imagen de marca de lo que es el mercado libre y el regulado», explica en el blog de la CNMC.

Espeja recuerda que la mayoría de consumidores «estamos bajo el paraguas de compañías que operan en toda la cadena de suministro». Es decir, que generan, transportan y comercializan la electricidad. Básicamente, las grandes del sector que todos conocemos. «Realmente era muy complejo con el mismo logo saber si estabas en el mercado libre o regulado. Se trata de que los consumidores se acostumbren a diferenciar lo que es el comercializador del distribuidor», dice. Por eso la CNMC aprobó el pasado mes de septiembre una decisión «jurídicamente vinculante» por la que obligaba a varias sociedades de los principales grupos energéticos integrados a que cambiaran su imagen de marca. Inicialmente estas compañías disponían de un periodo de seis meses para adaptarse al nuevo marco legal, «lo que pasa es que se está retrasando un poco, y no prevemos que hasta este verano se complete».

El momento de contratar suministro. Otra importante decisión tomada por el regulador fue prohibir la comercialización de electricidad para consumidores domésticos en su propio domicilio, ya que, pese al consejo general de «leer lo que firmamos», se trata de un producto «muy complejo, ya que son contratos tácitos y con mucha letra pequeña. Es muy difícil saber si realmente vas a pagar menos». Fue el final del 'puerta a puerta'. «Teníamos muchas quejas de los consumidores. En la mayoría de los casos acababan pagando más, o por suministros que realmente no habían sido conscientes de haber contratado», revela Espeja.

Sin ir más lejos, este mismo lunes la CNMC dio a conocer una dura sanción (que acarrea multa de 5,5 millones de euros) impuesta a Endesa Energía XXI por «falsear la competencia» y actuar contra «las exigencias de la buena fe y la diligencia profesional». El grupo utilizó su comercializadora regulada para dirigir a sus clientes hacia el mercado libre «con una campaña engañosa».

En un principio la CNMC propuso que las empresas plasmaran negro sobre blanco las promesas de que iban a proporcionar al usuario un contrato más barato. «Pero al final decidimos prohibirlo», añade. La subdirectora adjunta de energía eléctrica de la CNMC aclara que la prohibición sólo afecta a la comercialización dirigida a los consumidores domésticos «o con un contrato de DNI, no a los que tienen un CIF de empresa». Y siempre que sea en su propio domicilio. Sí está permitido, por ejemplo, que un comercial aborde a un potencial cliente en un centro comercial. «Ya no es una venta tan 'a puerta fría'. Primero porque tú mismo puedes ser proactivo acercándote» al comercial. «Y si te quieres marchar, es más sencillo», añade.

La opción de la discriminación horaria. A la hora de contratar una oferta que mejor se adapte a nuestras necesidades -y a nuestro bolsillo- la CNMC insiste en la posibilidad de elegir una tarifa con discriminación horaria nocturna (2.0 DHA), presenta en casi todos los contratos disponibles en el mercado libre. Se trata de tarifas con distintos precios según el tramo horario en el que se consuma la energía. En el llamado periodo punta (diez horas al día) se paga aproximadamente un sobrecoste del 20%. Pero en las 14 horas valle se puede ahorrar hasta un 60%. Existe un consenso a la hora de determinar que si un usuario consume un 30% de la energía en esas horas, la discriminación horaria le sale a cuenta.

También existe la posibilidad de contratar una tarifa supervalle (2.0 DHS) con tres periodos de facturación, «pero realmente sólo interesa si tienes un coche eléctrico y haces un gran uso de energía en horario desde las 12 de la noche a las 8 de la mañana», avisa Espeja.

Revisar la potencia contratada, más sencillo. Otra forma de ahorrar en el recibo es revisar la potencia contratada, una opción más recomendable aún desde que se han generalizado los contadores inteligentes. «Tienen una capacidad de precisión tremenda. No es como cuando teníamos un ICP colocado en nuestra casa y teníamos unos saltos de potencia bastante amplios», dice. Es decir, hasta hace poco la única posibilidad de cambiar la potencia instalada era en múltiplos de 1,1 (por ejemplo, de 4,4 kilovatios a 3,3). «Ahora se controla ya no sólo el kilovatio, sino hasta el vatio. Entonces no tiene sentido limitar la contratación a lo que realmente necesitamos. Porque cada kilovatio de potencia contratada nos cuesta al años 51 o 52 euros más. Si puedes reducir la potencia medio kilovatio, ahorramos al menos 26 euros al año».

Las vías de reclamación. Por último, la CNMC también ofrece vías de solución al consumidor que haya detectado irregularidades. Aunque según su tipología deberá dirigirse a una ventanilla distinta. «Si es que le han cambiado el contrato de la luz sin tu consentimiento o tácticas engañosas, puede venir aquí, a la CNMC, porque tenemos labores de verificación del consentimiento», dice Espeja. Si en cambio creemos que nos están cobrando por algo que no se ha consumido, o a unos precios que no son los acordados con la compañía, «la CNMC no tiene competencias para evaluar el mal funcionamiento de un contador, o una disputa sobre precios». En todo lo que se refiere al contrato de acceso que dé lugar a una determinada lectura y facturación de suministro, «los competentes son los organismos de energía de cada comunidad autónoma».