¿Gasta menos energía el afeitado eléctrico o el manual?

¿Gasta menos energía el afeitado eléctrico o el manual?

El IDAE edita una guía para identificar los electrodomésticos que más consumen y reducir su gasto

JORGE MURCIA

Los hogares cuentan con cada vez más dispositivos electrónicos y se necesita un uso racional y adecuado para reducir su consumo energético. El Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) ha publicado una guía para identificar aquellos electrodomésticos que más consumen y cómo evitar que acaben engordando más de lo debido la factura de la luz o el gas.

Dispositivos móviles

La presencia de aparatos de informática (ordenadores portátiles, de mesa) y sus periféricos (impresora, escáner, etc.) ha experimentado un considerable aumento en los últimos años. Y en la batalla por la preferencia de los usuarios, el ordenador portátil se impone con claridad a los de mesa. Porque no sólo son más cómodos. También reportan un menor consumo energético, ya que la duración de la batería es un factor determinante a la hora de decidirse por su compra. Por tanto, los dispositivos que incluyen estos aparatos (pantallas de LCD, discos duros, adaptadores, etc.) son más eficientes que los de un ordenador de mesa. El elemento que más energía consume en un ordenador es la pantalla, así que es recomendable usar las planas, que por otra parte ya copan la mayor parte del mercado. A modo de curiosidad, el salvapantallas que menos electricidad consume es del de color negro.

Iluminación (lámparas y luminarias)

Supone aproximadamente una quinta parte del consumo eléctrico total. Y depende mucho del tipo de lámparas que se empleen. Las incandescentes son más baratas, pero su consumo también es más elevado, y su duración menor (unas 1.000 horas). De la misma 'familia' son las halógenas, que tienen una mayor 'esperanza de vida', y una calidad especial en su luz. Otro tipo de luminarias son las lámparas fluorescentes. Los tubos presentan una mayor eficacia luminosa que las incandescentes, ya que consumen un 80% menos para la misma emisión luminosa y duran entre 8 y 10 veces más. Por su parte, las lámparas de bajo consumo son más caras que las bombillas convencionales, pero se amortizan mucho antes de que acabe su vida útil, que puede alcanzar las 10.000 horas. Su uso es «muy recomendable» porque duran 8 veces más que las bombillas clásicas y proyectan la misma luz, además de consumir un 20%-25% menos electricidad que las incandescentes.

Una tercera gama de lámparas son las led. Tiene una eficiencia energética mayor que la incandescente, pero no ganan en la comparación con las de bajo consumo, más convenientes para el hogar teniendo en cuenta su calidad/precio.

El IDAE recomienda analizar las necesidades de luz de cada parte de la vivienda, ya que no son las mismas para todos los espacios, ni durante el mismo tiempo ni con la misma intensidad. Mantener limpias las lámparas y pantallas aumentará su luminosidad sin necesidad de intensificar la potencia. Y un último consejo de sentido común: no dejar encendidas las luces de las habitaciones en las que no se esté.

Televisión

Es, tras el frigorífico, el equipo de mayor consumo del hogar a nivel global. Las televisiones de menor consumo energético son las de pantalla LED, seguidas de las LCD (cristal líquido) y por último las de plasma. La tecnología de monitor menos eficiente es la de tubos catódicos, empleada por las televisiones de 'culo', cada vez menos presentes en los hogares. Para reducir aún más su consumo, se aconseja no dejar el aparato en modo 'espera' (stand by), y conectar todos los equipos (televisiones, reproductor de DVD, TDT, etc.) a un 'ladrón' o base de conexión múltiple. Con esta medida se puede ahorrar hasta más de 40 euros al año.

Pequeños electrodomésticos

Como cafetera, secador de pelo, maquinilla de afeitar, plancha... Aquellos que realizan acciones mecánicas (batir, trocear) tienen potencias bajas. Los que más consumen son los que producen calor, como las planchas o las tostadoras, porque requieren una mayor potencia. A modo de curiosidad, usar una maquinilla eléctrica de afeitar puede suponer un menor gasto energético que el afeitado natural (con cuchilla). Depende, por supuesto, del tiempo que se mantenga abierto el grifo de agua. Y de si esta es fría o caliente. Con la plancha conviene aprovechar su calentamiento para planchar grandes cantidades de ropa a la vez.

Lavadora

Es el tercer electrodoméstico que más electricidad consume. Entre el 80% y el 85% de su gasto energético proviene del calentamiento de agua durante el lavado. Para reducir el consumo se puede elegir el programa 'ECO', siempre que nuestra lavadora cuente con él y se ajuste a nuestras necesidades. Las instrucciones nos aportan mucha información sobre el mejor sus de los electrodomésticos. Es recomendable valorar la alternativa de las lavadoras termoeficientes: reducen el tiempo de calentamiento, lo que supone un 25% menos de tiempo en el lavado.

Secadora

Es uno de los aparatos que más energía consume, así que se recomienda no usarlo de forma sistemática. El tipo de secado determinará la eficiencia del aparato. Será menor en el secado por extracción (el aire caliente se expulsa al exterior para eliminar la humedad y seguir secando). Las secadoras más eficientes utilizan el sistema de secado por condensación (el aire caliente circula por un circuito de condensación que elimina el agua).

El consumo también será mayor o menor en función del sistema de control del aparato. Son más eficientes las secadoras controladas por sensor de humedad: un sistema inteligente que detiene el proceso a la humedad deseada por el usuario. Y lo son menos las que usen temporizador (el proceso se detiene cuando acaba el tiempo previsto de programación).

Centrifugar la ropa antes de meterla en la secadora contribuye a ahorrar energía. El IDAE recomienda también valorar otros modelos de secadoras que consumen menos, como las de tecnología de bomba de calor, la versión a gas y las que incluyen ciclos de enfriamiento progresivo.

Campana extractora

Es un electrodoméstico que ha ganado mucho protagonismo en los hogares, si bien su consumo energético no es demasiado representativo ya que sólo se usa al cocinar. Para reducirlo aún más se recomienda mantener los filtros en buen estado de limpieza. Y seleccionar un adecuado nivel de extracción.

Frigorífico

Se trata de uno de los electrodomésticos del hogar con mayor consumo, por la simple razón de que su uso es constante. Se desconecta en muy pocas ocasiones, así que aunque su potencia no sea muy elevada (200 MW, frente por ejemplo a los 2.000 MW de un secador de pelo), su consumo es muy elevado. Para minimizarlo basta con seguir una serie de consejos. Por ejemplo, ubicarlo en lugares que permitan la circulación de aire por la parte trasera, y lejos de focos de calor o la luz solar directa. No hay que comprar equipos más grandes de lo necesario, y fijarse en que el etiquetado energético sea el más eficiente. Tampoco introducir en él alimentos calientes: si se dejan enfriar fuera se ahorrará energía. Y limpiar al menos una vez al año la parte trasera del aparato.

Microondas

Su característica más interesante es la versatilidad de sus funciones, ya que puede descongelar, calentar, cocer, etc. Usar un horno microondas en lugar de otro convencional puede suponer un ahorro de hasta un 60% de energía, además del tiempo que se gana (son más rápidos).

Horno

Al generar calor a altas temperaturas en un periodo breve de tiempo, es uno de los grandes consumidores de energía. Sin embargo, se utiliza con menos frecuencia que otros electrodomésticos. Los eléctricos (también los hay de gas) son los más frecuentes en los hogares. Todos estos aparatos disponen de etiquetado energético que nos permite conocer cuáles son más eficientes. Un truco eficaz para gastar menos energía es no precalentar el horno en cocciones superiores a una hora. No es necesario. Aquellos que cuentan con 'circulación forzada' reducen además del tiempo de cocción. Tampoco hay que abrirlo innecesariamente una vez esté en marcha, ya que cada vez que se hace se pierde un mínimo del 20% de la energía acumulada. Se recomienda apagarlo antes de finalizar la cocción para aprovechar el calor residual.

Cocción

Según la energía que utilicen, hay cocinas de gas y eléctricas. Las primeras son más eficientes, aunque son más comunes las segundas, que a su vez se dividen en tres tipos: las convencionales, las vitrocerámicas y las de inducción, que consumen un 20% menos de electricidad que las anteriores. A la hora de cocinar hay que procurar que el fondo de los recipientes sea ligeramente superior a la zona de cocción para que no rebase el foco de calor. Cocinar con la tapa puesta permitirá ahorrar hasta un 25% de energía. Conviene gestionar con eficiencia los recursos: usar por orden de prioridad primero el microondas, luego la olla rápida y por último el horno.

Lavavajillas

Siempre y cuando se use cuando está lleno, puede ser más económico (en agua y energía) que el lavado tradicional a mano. Hasta el 90% de su consumo se produce al calentar el agua. Sin embargo, los nuevos modelos, más modernos tecnológicamente, reducen el consumo de electricidad gracias a los programas económicos y las opciones que permiten seleccionar la temperatura del agua. Un mantenimiento adecuado ayuda a mejorar su rendimiento energético: es importante limpiar el filtro y revisar los niveles de abrillantador y sal. Tampoco es imprescindible aclarar la vajilla antes de introducirla en el aparato. Basta con retirar los restos sólidos.