'Fucking Money Man': tengo una isla que se llama Rosalía

Rosalía, en un momento del vídeo./
Rosalía, en un momento del vídeo.

En su lanzamiento más reciente, la vocalista catalana reflexiona sobre nuestra conflictiva relación con el dinero: «Me parece tan puro buscarlo como renegar de él», defiende

CARLOS BENITO

¿Otra vez Rosalía? ¿También aquí, en este rinconcito que no tiene ninguna sumisión a la actualidad? Pues sí, qué le vamos a hacer: parece obligado dedicar una entrega a la diva catalana cuando acaba de publicar un sencillo dedicado monográficamente al dinero, ya que seguramente se convertirá en la 'música económica' más escuchada del año. Rosalía, que cada día parece menos discutida por críticos y 'haters', sorprendió a propios y extraños a principios de este mes con el lanzamiento inesperado de 'Fucking Money Man', una especie de yin-yang de dos canciones dedicadas al dinero como fuerza que mueve el mundo.

La primera, y también la más conocida, es 'Milionària', una rumba tecnificada en catalán que se adscribe a un asunto clásico en el hip hop y otras músicas urbanas (y presente, también, en estilos previos de la música popular). Hablamos, claro, de la ensoñación sobre lo que uno podría hacer si tuviese un suministro inagotable de pasta, una línea temática de la que hemos tenido por aquí varias muestras, desde el referente ineludible 'If I Were A Rich Man' hasta el reciente 'Billionaire'. ¿Y qué haría Rosalía si poseyese tantísimo dinero? Seguramente, ese condicional no tiene ya mucho sentido, porque debe de haber acumulado buenos ahorrillos con ese caché por las nubes, pero hablamos de manera teórica e hiperbólica. Y, en ese plano propio de la canción, Rosalía andaría «un día por Bombay y otro por Malta, siempre bien escoltada a prueba de balas», y guardaría en el garaje «un Bentley de color blanco y uno de color verde». Pediría que le cerrasen para ella sola «el Louvre, así como el Macba», celebraría su cumpleaños todos los días (y ahí los puristas del catalán se han metido con ella por decir 'cumpleanys' en lugar de 'aniversari') y tendría «dos leopardos corriendo por el jardín de casa».

Un chaval para abrir los regalos

En la irónica letra no falta la curiosa obsesión por los relojes caros tan recurrente en el rap estadounidense: «Llevo dos Audemar, hechos a mano, cubiertos de diamantes, y un Hublot Black Caviar Bang-Bang que te puedo regalar», afirma como paso previo al delirio final: «Tengo un chaval contratado / para que me abra los regalos de Navidad, / cierro el centro comercial / y me como yo sola un helado (...) / Compro una estrella, / tengo una isla que tiene mi nombre», repasa. Pero, si le damos la vuelta al sencillo (es un decir, porque se trata de un lanzamiento digital) nos toparemos con 'Dio$ no$ libre del dinero', una balada concebida como la contrapartida desapegada y espiritual al materialismo desaforado de 'Milionària'. Desde este punto de vista, el dinero es «bilioso como un veneno», una cosa indeseable y nociva que Rosalía no desea para nada, aunque los coros se pueden entender como un interesante matiz a ese rechazo radical del vil metal: «Dios nos libre del dinero», pide la vocalista, y el coro añade «teniendo, teniendo, teniéndolo».

«Un día quieres ser millonaria y al día siguiente quemarlo todo. En realidad, ¿cuánto importa el dinero? Me parece tan puro buscarlo como renegar de él y creo que todos hemos sentido amor-odio hacia el dinero alguna vez», ha declarado Rosalía en relación con esta dualidad entre la codicia y el desprendimiento. Un último elemento brinda contexto a las canciones: en el singular vídeo que comparten ambas canciones, con la dirección creativa de Los Ganglios junto a la propia Rosalía y su hermana, la cantante se transforma en una concursante televisiva en plena embriaguez de ganancias, para después pasar a la sobriedad simbólica del círculo de fuego.