El frío controlado en Mungia para que los alimentos lleguen frescos

Tres unidades de Coollogger./E.C.
Tres unidades de Coollogger. / E.C.

La firma vizcaína Arctic Sea desarrolla Coollogger, un sistema que monitoriza la cadena de frío en el transporte de mercancía perecedera en contenedores

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

Aproximadamente un tercio de los productos perecederos que se comercializan se pierde antes de llegar al consumidor. Muchas veces la razón está en una mala gestión de la cadena de frío durante el transporte. Es decir, en la capacidad de mantener esos productos en las adecuadas condiciones de temperatura y humedad para su conservación. Un problema que ya no lo es tanto gracias a soluciones como Coollogger, un dispositivo que monitoriza en tiempo real la cadena de frío para que tanto los exportadores como los importadores de los productos perecederos (fundamentalmente alimentos y medicamentos) sepan en todo momento qué es lo que ha podido fallar para que determinado envío no llegara a su destino en las mejores condiciones.

Coollogger es una solución ideada por Arctic Sea, una pequeña empresa de tan solo siete empleados ubicada en la localidad vizcaína de Mungia. El dispositivo, ideado para viajar en el interior de los contenedores, ha experimentado una continua evolución desde que saliera al mercado hace cuatro años. En un principio se trataba de un termógrafo sencillo con USB, de un solo uso, dotado de una batería y un sensor de temperatura. Una vez la mercancía llegaba a su destino, los datos recogidos por Coollogger eran exportados a un ordenador para su estudio.

Posteriormente se mejoró el sistema, de forma que las métricas podían ser consultadas en tiempo real desde un teléfono móvil y a través de la 'nube'. Y ahora, Arctic Sea ultima una nueva solución, que hace de Coollogger un dispositivo más eficiente, preciso y que además se puede reutilizar.

«Cuando empezamos, en 2015, no había sensores que dieran información a las dos partes de la cadena de transporte: al importador y al exportador. Normalmente la información de lo que pasaba en los contenedores sólo la recibía el primero de ellos, y se la quedaba. Así que decidimos crear una plataforma 'cloud', de forma que cuando el importador haga uso de la información, la suba a la nube y esté también a disposición del exportador», dice Iñigo Alonso, CEO de Arctic Sea.

Atacar el problema desde el origen

Coolloger, explica Alonso, permite a las empresas tomar decisiones rápidas, sin comprobar cómo un cargamento de plátanos o aguacates llega a su destino en deficientes condiciones. «Desde grandes superficies comerciales se nos comentaba que para ellos situaciones así suponen pérdidas muy fuertes, porque implican dejar desabastecidas de ese producto a sus tiendas durante un par de semanas que puede durar el envío. Pero si, en cambio, detecto el problema desde el origen, pues tengo la posibilidad de pedir otro envío», añade. En definitiva, se trata de «reducir drásticamente las mermas económicas» a las que están expuestos los agentes comerciales en el transporte de mercancías perecederas.

La cadena del frío es «larga y compleja», tanto como identificar a los potenciales usuarios de Coolloger. Porque, por poner un ejemplo, el exportador «puede ser a su vez productor del alimento, o un 'trader'. Luego, ese 'trader' puede ser local o multinacional. También están los operadores logísticos. Y el importador, que puede comerciar con un producto solo. O una gran empresa con mucha gama y que haga de importador para una gran superficie. Es un mercado muy complicado, y el principal quebradero de cabeza que tenemos ahora mismo en la empresa», admite Alonso.

En un mercado muy competitivo, Arctic Sea quiere diferenciarse no por ofrecer mejores precios -una estrategia «horrorosa», según el CEO de la compañía vizcaína-, sino por fidelizar a las grandes empresas de distribución con un producto que más bien es un «servicio» a la medida del cliente .

En la actualidad prácticamente el cien por cien de los dispositivos se exportan, así que Arctic Sea prepara un «ambicioso plan de expansión» por diferentes países. En estos momentos cuentan con una filial en Guayaquil (Ecuador), y esperan poder abrir otras en Colombia y República Dominicana. «Queremos estar en el origen, porque es en esos países donde están los alimentos que se transportan. Y luego pensamos ir a la cima de la pirámide, a esas grandes superficies europeas y norteamericanas que pueden apreciar un valor diferencial en nuestra propuesta», señala Alonso. Arctic Sea prevé vender este año el doble de los 30.000 dispositivos Coollogger comercializados en 2018