La firma vasca I+Med no se arruga

La firma vasca I+Med no se arruga

La compañía biotecnológica alavesa aprovecha el ácido hialurónico para lanzarse al negocio de la belleza

IRATXE BERNAL

Si hay que poner buena cara a cualquier idea que sirva para diversificar tu actividad empresarial aprovechando lo que ya sabes hacer, con mayor motivo habrá que hacerlo si la nueva línea de negocio te introduce de lleno en el mundo de cosmética. Entonces hay que dar el salto sin miedo. Sin arrugarse, como acaba de hacer la biotecnológica alavesa I+Med, dedicada al desarrollo de nanohidrogeles de uso médico, que ha decidido aprovechar las virtudes del principal componente de éstos, el ácido hialurónico, para lanzarse al reñido negocio de la belleza. Para hacerlo creó en enero la filial Unikare Bioscioence, que ahora acaba de lanzar su primera línea de productos, Sibari Republic, compuesta por cinco productos.

El ácido hialurónico es un componente presente de forma natural en nuestras articulaciones, cartílagos y piel. Evita, por ejemplo, que las fricciones de los huesos nos resulten dolorosas y además, y aquí es donde empieza el interés estético, da soporte e hidratación a la piel. Es decir, la mantiene tersa, lo que ha hecho de él un ingrediente de culto en la industria cosmética. Pero tampoco hace milagros, algo que también reconocen desde I+Med. «Preferimos decir que hemos entrado en el negocio de la cosmocéutica que en el de la cosmética, porque además de subrayar todo el bagaje de investigación farmacéutica que los productos llevan detrás, queremos alejarnos del canon de belleza perfecta. Nos dirigimos a personas que quieren cuidarse, pero que no se llevan a engaño y saben qué se puede esperar de verdad de los productos», subraya Manuel Muñoz, socio fundador y responsable financiero de la firma.

Es decir, Sibari Republic no va a evitar que envejezcamos y se note. Pero es que eso no lo hace nadie. Lo que sí nos promete es que lo haremos con buena cara, con una piel más cuidada gracias a un ingrediente que, en este caso, se publicita tanto como se emplea. «Muchos de los productos de belleza que utilizan el ácido hialurónico como reclamo comercial luego lo incorporan en porcentajes muy bajos. En nuestros sérum y contorno de ojos hay un 1%, que es la cantidad justa para que cumpla con su función, porque es un ingrediente del que tampoco se puede abusar», explica Muñoz.

Ese 1% justifica que el lanzamiento se posicione en la gama media alta del mercado; el envase de 30 mililitros de sérum cuesta 115 euros y el de contorno de ojos de 10 mililitros, 76 euros. «En realidad, si comparas precios y composiciones, no se trata de productos caros y además nosotros hemos optado por un sistema de fabricación que es casi artesanal. Ese es otro valor diferencial; no podemos hacer grandes series, vamos a tener una fabricación limitada. De hecho, hacemos el símil con el vino de reserva. Por mucho que haya demanda, la oferta es limitada», señala Muñoz.

De hecho, el propio lanzamiento también tiene su origen en esa producción limitada. «Habíamos hecho ya alguna investigación sobre el uso tópico de ácido hialurónico y habíamos comprobado que era un buen lubricante y regeneraba bien la piel, así que por el laboratorio teníamos botecitos con excedentes de producto 'farma' que regalábamos a las visitas. Para nuestra sorpresa muchas de las personas que lo probaban nos llamaban después para preguntar dónde comprarlo. Ahí es donde nos decidimos a hacer análisis externo para comprobar su eficiencia, tanto en la reducción de la aparición de arrugas y en la profundidad y longitud de estas. Y vimos que se podía comercializar, aunque sea de una manera 'científico-artesanal», explica Muñoz.

Para completar el lanzamiento, además del sérum y contorno de ojos, Sibari Republic también ofrece otros productos que no contienen ácido hialurónico pero preparan la piel para que sea más receptiva al compuesto. Se trata de un gel, un tónico y una crema hidratante que completan un kit unisex, con lo que la marca también rompe con otro clásico de la industria que delimita muy bien los nichos femenino y masculino. «La piel de hombres y mujeres es diferente como también es diferente la piel de cada mujer y de cada hombre. Cada quien tiene un tipo de piel y a cada tipo de piel le va bien una cosa u otra, así que nos pareció mejor no hacer distinciones. Es el cliente, hombre o mujer, quien tiene que decir si le va bien o no», sentencia Manuel Muñoz.

 

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