La exitosa transición de la firma vasca de hornos GHI a la Industria 4.0

Iñigo Guinea, del consejo de administración de GHI, y José Berasategui, director general de GHI , en las instalaciones de Galdakao. /I. Pérez
Iñigo Guinea, del consejo de administración de GHI, y José Berasategui, director general de GHI , en las instalaciones de Galdakao. / I. Pérez

La empresa de Galdakao ha pasado de ser un mero fabricante de hornos industriales a un suministrador de soluciones integrales para sus clientes de todo el mundo

JORGE MURCIA

Mientras muchas empresas aún definen sus estrategias para adaptarse a la Industria 4.0, GHI Smart Furnaces lleva tres años de ventaja en esa carrera. De un mero fabricante de hornos industriales, la compañía radicada en Galdakao ha pasado a convertirse en un suministrador de soluciones integrales para los clientes que tiene repartidos por todo el planeta. Un dato sirve ilustrar ese tránsito: de los 140 empleados de la empresa, casi la mitad son ingenieros. El fruto de ese reposicionamiento en el mercado no se ha hecho esperar. En apenas dos años, de 2016 a 2018, GHI Smart Furnaces ha duplicado su facturación: de 16 a 31 millones de euros.

«Nuestro núcleo de negocio sigue siendo el horno, pero desde hace unos años ofrecemos soluciones integrales. Desarrollamos elementos auxiliares como dispositivos de carga, de limpieza, o sistemas de depuración de humos que no se pueden lanzar como tal a la atmósfera», explica José Berasategui, director general de la empresa líder del sector en España. «No sólo eso. Cada vez más ofrecemos un 'full service'. Nos ocupamos de los repuestos, pero también del SAT (Servicio de Asistencia Técnica) y del mantenimiento predictivo y preventivo», añade.

Por eso han creado una nueva área de Industria 4.0, responsable de desarrollar un sistema monitorización de señales de hornos y plantas industriales que permite controlar los equipos, leer los datos que aporta y supervisar las temperaturas. «En lugar de visitar la planta del cliente, vemos lo que ocurre con un sistema de sensórica y 'cocinado' de datos que nos permite saber dónde puede estar determinado problema. Hemos pasado de ofrecer un producto puro y duro a dar mucho más servicio», dice Berasategui.

Un salto hacia la automatización inteligente para el que, como cada vez resulta más habitual, se han apoyado en una 'startup', creadora de la plataforma que suministra todos esos datos. «Y no sólo se trata de un almacenamiento bruto. Tratamos esos datos y a partir de ahí ofrecemos un servicio. Antes comprábamos los ingredientes, y ahora se los damos cocinados a nuestros clientes», resume.

El GHI de ahora es muy diferente al que hace 82 años fundaron los hermanos Guinea, dos ingenieros guipuzcoanos, de Oñati, que fundaron en Bizkaia una empresa para fabricar hornos industriales. «Fueron muy inquietos a la hora de buscar licencias y colaboraciones con empresas de Estados Unidos o Japón. Además, cuando aún no estaba de moda la exportación, en la década de 1950 nosotros ya empezamos a vender al extranjero (los primeros hornos se vendieron en Colombia)», dice el director general de la empresa. Desde entonces han construido 8.000 instalaciones en 48 países de todo el globo.

En un principio en la planta de Galdakao se diseñaba y fabricaba «cada uno» de los componentes del horno industrial, que se emplean para la fusción de metales, tratamiento térmico y calentamiento. Ahora toda la fabricación se subcontrata a otras empresas, de forma que GHI se encarga del diseño, el montaje y el mantenimiento posterior del producto. Eso sí, la vizcaína sigue siendo una empresa de carácter familiar. Su CEO, Iñigo Guinea, es nieto de uno de los fundadores.

Cliente multinacional

El cliente tipo de GHI es una gran empresa multinacional que trabaja tanto con aluminio como con hierro y acero. Y que pertenecen a un amplio abanico de sectores. Desde acerías (Tubacex, Metalogenia, Acerinox u Olarra son algunos de sus clientes) hasta empresas de automoción (Gestamp) o aeronáuticas (EADS, la antigua CASA). La empresa vizcaína tiene competidoras en España, pero asegura que estas «no suelen aparecer» cuando están en juego proyectos en el extranjero. Sus rivales más directos «en un mundo cada vez más globalizado» se encuentran en Alemania, Austria y Suiza.