Cómo evitar los números rojos en la cuenta del banco

Cómo evitar los números rojos en la cuenta del banco

El descubierto bancario suele acarrear intereses de demora y una cantidad fija de gastos de gestión

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

A veces los usuarios de un banco se encuentran con números rojos en su cuenta. Sucede cuando los gastos han superado los ingresos, ya sea por un cargo no previsto, por un mal reparto de los fondos entre distintas cuentas, o simplemente, por despiste. Se produce entonces lo que se conoce como descubierto bancario, y que generalmente conlleva una penalización económica por parte de la entidad financiera. Algunas de ellas conceden un límite de descubierto a sus clientes. Es decir, permiten que la domiciliación del pago, pese a que no haya suficiente saldo para afrontarlo, no sea rechazada. Por tanto, es el banco el que adelanta el dinero a pesar de que no hay fondos.

Cuando los números rojos aparecen en una cuenta, normalmente la entidad financiera se lo comunica al cliente. Es un procedimiento que se conoce como reclamación de la posición de deuda. Algunos bancos conceden a sus usuarios un plazo de varios días para que regularicen la situación. Si lo hacen, evitan así el pago de los gastos de gestión de la reclamación, una cantidad fija establecida por la entidad financiera.

Pero hay más gastos en los que se incurren en una situación de descubierto bancario: los intereses de demora, que se cobran desde el primer día. Eso sí, por ley no pueden superar más de 2,5 veces el tipo de interés del dinero.

Los expertos del banco digital Self Bank ofrecen una serie de consejos para evitar caer en esta situaciones. El primero de ellos, controlar los gastos mensuales. Parece algo obvio, pero en muchos casos olvidamos cuáles son nuestros gastos e ingresos. Es el primer paso para no incurrir en situaciones desagradables como las de ver cómo los números de la cuenta bancaria se tiñen de rojo.

La tecnología puede ser una buena aliada en esta misión. Hay aplicaciones para el control de gastos. Herramientas que avisan del estado de las cuentas, que muestran el historial de gastos o recuerdan cuándo hay que hacer frente a un pago recurrente.

Tener varias cuentas

También recomiendan dejar un saldo mínimo al final de cada mes, de forma que se pueda hacer frente a las domiciliaciones o a los gastos imprevistos. Para ello conviene llevar un control de los gastos innecesarios. Si se puede, es mejor tener varias cuentas. Por ejemplo, una en la que se carguen los gastos del hogar. Y otra para el resto de compras o gastos del mes, de manera que se pueda mover fácilmente el dinero de una a otra.

Es recomendable asimismo contar con una partida destinada al ahorro, para tirar de ella en caso de que aparezcan gastos más cuantiosos de lo previsto. Así se podrá traspasar el dinero de la cuenta de ahorro a la cuenta en donde se cargan los gastos diarios.

Otra opción es la de usar tarjetas de crédito para aplazar pagos. Por último, también se puede recurrir a préstamos rápidos. Pero, apuntan los expertos de Self Bank, esto se debe contemplar como último recurso, ya que suele conllevar intereses muy elevados.