Euskadi investiga cómo reducir la contaminación de los aviones

Euskadi investiga cómo reducir la contaminación de los aviones

Catorce compañías vascas participan en el programa europeo Clean Sky 2, que persigue reducir limitar las crecientes emisiones de CO2 en la navegación aérea

JORGE MURCIA

Cuando hablamos de la contaminación del aire pensamos en centrales térmicas, industrias pesadas y transporte por carretera. Efectivamente, son los responsables de la inmensa mayoría del CO2 que se emite a la atmósfera, pero no los únicos. Porque los aviones también contaminan, y cada vez más. Según cifras del sector, la combustión del queroseno que mueve a estas aeronaves alcanzan en torno al 2% del total. Y si no se hace algo al respecto en los próximos años esa proporción irá a más, como lo hace el número de aviones y la frecuencia con la que surcan la atmósfera.

Por poner sólo algunos ejemplos, el número de pasajeros aéreos se ha triplicado en todo el mundo en las dos últimas décadas, como consecuencia del abaratamiento del precio de los billetes y el aumento de la cuota de mercado de las compañías aéreas de bajo coste. Fuentes del sector reconocen que, si bien estas aerolíneas son en general más modernas y limpias, la proporción total de vuelos «se ha duplicado a lo largo del último decenio». De hecho, una compañía aérea (Ryanair) se ha colado por primera vez en la lista de diez empresas europeas que más gases de efecto invernadero emiten a la atmósfera.

Como los aviones seguirán dependiendo durante muchos años de los combustibles fósiles para volar, y tampoco se espera que la demanda de transporte aéreo decaiga -más bien todo lo contrario-, la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero es uno de los grandes retos a los que se enfrenta el sector. Las emisiones de la aviación y el transporte marítimo se regulan principalmente a través de organizaciones como la OMI y la OACI, aunque la Unión Europea también está adoptando medidas.

Por ejemplo, mediante Clean Sky (Cielo Limpio), una iniciativa público-privada que une a la Comisión Europea y a la industria aeronáutica para desarrollar tecnologías que ayuden a reducir la huella medioambiental del transporte aéreo. Un programa que nació en 2008 y que desde 2014 está inmerso en su segunda fase, que durará hasta 2024. Clean Sky 2 pretende ser uno de los grandes contribuyentes a los objetivos del Flightpatn 2050, la hoja de ruta que Bruselas ha diseñado para el sector aeronáutico: reducción del 75% en las emisiones de CO2, del 90% en el caso del óxido de nitrógeno (NOx), o un 65% del ruido que generan las aeronaves.

Financiación público-privada

Clean Sky 2 tiene un destacado protagonismo vasco: nueve compañías de Hegan (el clúster aeroespacial de Euskadi) forman parte del núcleo de cien socios con participación a largo plazo en la plataforma tecnológica: Aciturri, Aernnova, Altran, CTA, Danobat, Egile, IK4, ITP Aero y Tecnalia. Sólo la región italiana de Campania supera a Euskadi en número de propuestas aceptadas en 2017 por el programa Clean Sky 2. También participan, en menor medida, Auesa Air Control, Batz Aerospace, Sener, la UPV/EHU y el Centro Tecnológico Cidetec.

Cada una de estas compañías aporta su 'know how' a una iniciativa que lleva invertidos 5.600 millones de euros de financiación público-privada desde 2008, y que implica «a prácticamente todo el sector, desde las fases de diseño, generación de nuevas tecnologías y fabricación de aeronaves y motores para estas», señalan fuentes de Hegan. Por ejemplo, Aciturri (con nueve plantas de producción, una de ellas en la localidad alavesa de Berantevilla) lidera el consorcio Ewira (junto a otras dos compañías extranjeras) que desarrolla tecnologías innovadoras de diseño, fabricación y ensamblaje para componentes del ala de un demostrador de vuelo.

Aernnova (cuya sede central está en el parque tecnológico de Miñano, en Vitoria) participa en un proyecto que investiga el desarrollo de dos nuevas alas externas para su ensayo en vuelo. El objetivo es demostrar una menor fricción de estos elementos y, por tanto, un menor consumo de combustible y emisiones de CO2. Egile, empresa de Mendaro (Gipuzkoa) colabora con Safran (número uno mundial en motores de aviones civiles y turbinas de helicópteros) y otras industrias en el diseño, desarrollo y ensayo de una reductora para turbopropulsores más eficiente y sostenible.

En Danobat (Elgoibar, Gipuzkoa), ofrecen soluciones «para la fabricación y el mantenimiento de los componentes críticos de la turbina del motor de avión y para el tren de aterrizaje». ITP Aero, la principal industria vizcaína del sector, realiza ensayos aerodinámicos desarrollados en la turbina de presión intermedia del motor UltraFan de Rolls Royce. Un proyecto que lleva a cabo en colaboración con el Centro de Tencologías Aeronáuticas (CTA) de Bizkaia. El UltraFan es un motor adaptable para aviones que ofrece un 25% de margen de mejora en el consumo de combustible en comparación con la primera generación de motores Trent de Rolls Royce. Se espera que esté disponible en 2025.

IK4-Ikerlan centra sus esfuerzos en cómo eliminar el hielo de las alas de los aviones aplicando la inducción, de forma que se ahorre energía. Además participa en el proyecto TEST-Inn para desarrollar un sistema innovador de monitorización y aplicación de carga para el chequeo y validación del HLFC, un elemento integrado en el estabilizador de cola de los aviones comerciales.

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