España, en el ranking mundial de robots para el sector del automóvil

Los robots son de gran ayuda en el sector automovilístico. /Reuters
Los robots son de gran ayuda en el sector automovilístico. / Reuters

La sofisticación de sus factorías coloca al país en novena posición en un ámbito dominado cada vez con más firmeza por China

ERLANTZ GUDEBilbao

La Federación Internacional de Robótica (IFR, por sus siglas en inglés) ha publicado sus datos anuales y la previsión para los tres próximos años. Hay que matizar que hacen referencia a robótica industrial. A su vez cabe destacar el rol fundador del colectivo de la Asociación Española de Robótica y Automatización, a cuyo frente está Juan Luis Elorriaga, fundador de las firmas vascas JKE Robotics y de Robotech Consulting, respectivamente, y que suma casi medio siglo de experiencia.

A lo largo de 2017 se suministraron 381.000 unidades, un repunte anual del 30%. Las ventas alcanzaron los 16.200 millones de dólares. China asumió un rol protagónico con 138.000 unidades entregadas, el 36% del parque –entendido como las unidades entregadas en los últimos doce años–. El gigante asiático rebasó el pasado ejercicio los datos conjuntos de Europa y América.

Hay otra manera de cuantificar la comercialización y es en función de la densidad –robots por cada 10.000 empleados en la industria manufacturera–. Corea del Sur se erige en líder en las dos categorías establecidas: sector automovilístico –que mueve el 33% del parque– y 'no auto' –el resto de sectores industriales–. En este último ámbito supera ampliamente las medias europea y norteamericana. De vuelta al sector auto, España se coloca en una meritoria novena posición por la sofisticación de sus plantas.

La media de crecimiento del sector es del 14% y se estima que en 2021 se entreguen 630.000 unidades. China, que lidera desde hace un lustro la inclusión de robots –parte esencial del proyecto estratégico 'Made in China 2025'–, contempla integrar 290.000, con lo que triplicará las cifras de Europa y superará en más de cuatro veces los datos de América.

Desde el sector se insta a gobiernos y empresas a «meditar cómo sobrevivir compitiendo con productos asiáticos». La robótica, evidencian, marca el grado de industrialización de un país y un sector, y en consecuencia, «deben fomentarse las inversiones en automatización de procesos, dado que la integración de estas unidades mejora la productividad, coste y calidad de los productos fabricados, generando empleo cualificado».

Máquina herramienta

No se pasa por alto que la pujante Industria 4.0 tiene como objetivo automatizar los procesos manuales, digitalizando y estableciendo el control a distancia, lo que otorgará un papel esencial a la robótica. Los robos colaborativos –'cobots'–, con retornos de inversión inferiores a un año en distintas aplicaciones «son de gran interés para pymes».

La asociación española, presidida por Juan Luis Elorriaga, promueve la divulgación de tecnologías innovadoras de asociados por todo el país, en colaboración con colectivos empresariales y entidades públicas, a fin de potenciar la inversión en diferentes sectores.

En Euskadi, la mayor parte de los robots se concentran en el ámbito de la automoción, incluyendo la fabricación de componentes. La Asociación Española de Robótica ha alcanzado un acuerdo con la Asociación de Fabricantes de Máquina-Herramienta, dado que este instrumental precisa ir automatizando sus procesos manuales de carga y descarga. Con los robots colaborativos, las máquinas herramienta se convierten en lo que en el sector se conoce como células robotizadas.

La historia de un pionero

Es la historia de un pionero en la robótica industrial vasca. Ingeniero industrial de formación, Juan Luis Elorriaga fue contratado a comienzos de los setenta por la firma ASEA, instalada en Bizkaia y con sede en Suecia. Allí fue formado profesionalmente y pudo disfrutar en 1973 del desarrollo del primer robot eléctrico del mundo, el 'IRB 6'. ASEA, que entonces lideraba la fabricación de motores de corriente alterna y continua, integró las unidades en sus plantas.

En 1985, Elorriaga fundó Robotecsa, firma que se integraría en Gamesa. Ya en 1992, pasó a desempeñar el rol de director gerente en Fanuc Robotics Ibérica y en 1995 fundó Robotech, consultoría aún en marcha afincada en Plentzia. En 1999 puso en marcha JKE Robotics –también con sede en el municipio costero–, dedicada a la comercialización de productos para sistemas robotizados.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos