«Si usted no entiende un producto, no invierta en él»

Un grupo de manifestantes protesta antes de un juicio por la comercialización de preferentes de Bankia./Reuters
Un grupo de manifestantes protesta antes de un juicio por la comercialización de preferentes de Bankia. / Reuters

Los supervisores de los mercados recomiendan al pequeño inversor huir de instrumentos financieros complejos con un gran riesgo asociado. Estos son algunos de ellos

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

En épocas como esta de tipos de interés por los suelos proliferan las ofertas de productos que, más allá de los típicos depósitos o cuentas de ahorro, prometen una razonable inversión. Pero se trata, en demasiadas ocasiones, de instrumentos financieros complejos y con un gran riesgo asociado. De los que el pequeño inversor debería huir, a menos que cuente con el debido y sincero asesoramiento. Es lo que se afanan en recomendar los supervisores de los mercados, que observan cómo las sociedades de inversión han respondido a la búsqueda de inversiones rentables ofreciendo productos complejos. Algunos de ellos diseñados para que los minoristas puedan acceder a «diferentes tipos de activos (como acciones, obligaciones, materias primas...) y a estrategias de inversión que antes sólo estaban disponibles para los inversores profesionales».

La Comisión Nacional de Mercados y Valores (CNMV) advierte de que estos productos «pueden suponer un mayor riesgo para el inversor, suelen tener menor liquidez (en ocasiones no es posible conocer su valor en un momento determinado) y, en definitiva, es más difícil de entender tanto sus características como el riesgo que llevan asociado». Es lo que pasó en cierta manera durante la crisis económica, con casos tan sonados como el de las participaciones preferentes de Bankia.

En los últimos años el abanico de productos poco recomendables para el pequeño inversor es mucho más amplio: derivados, futuros, opciones, swaps, warrants, fondos de inversión libre (hedge funds). El supervisor español de los mercados enumera gran cantidad de ejemplos. Y en los últimos meses ha emitido alertas concretas sobre el gran riesgo que supone invertir en algunos de ellos. Incluso ha llegado a prohibir o restringir su comercialización.

-Opciones binarias. El pasado 2 de julio la CNMV prohibió -con el respaldo de la Autoridad Europea de Valores y Mercados (ESMA)- la comercialización, distribución y venta de este producto a clientes minoristas durante un periodo de tres meses. Este instrumento obtener un pago predeterminado si un activo subyacente cumple una serie de condiciones en un plazo específico. Una forma de opción binaria consiste en recibir un pago fijo si el precio de un tipo de cambio, una acción, materia prima u otro activo alcanza un nivel. Por ejemplo, una opción binaria puede emitirse a las 10.00 horas con el incentivo de ofrecer una rentabilidad si el precio del oro es mayor a las 16.00 horas de ese mismo día. En el caso de que fuera inferior, el inversor perdería su dinero.

Los supervisores advierten que a menudo este producto se comercializa y se vende «de una manera agresiva, y que algunas empresas no cumplen con sus obligaciones regulatorias». También avisan de que las opciones binarias en ocasiones son ofertadas por «entidades no registradas ni reguladas que aumentan aún más el riesgo de pérdida de los inversores».

Los CDFs

Constituyen una forma de comercialización de derivados, que son los instrumentos financieros cuyo valor se basa en el de otro producto, activo o índice financiero subyacente, como divisas, tipos de interés, materias primas, acciones o deuda pública. Los CDFs, que a menudo se comercializan a través de plataformas en línea, permiten especular sobre el aumento o descenso del precio, nivel o valor de un activo subyacente. Ni siquiera es necesario tener en propiedad dicho activo, ya que suele ofrecerse con apalancamiento (endeudamiento para financiera una operación).

El pasado 1 de agosto la ESMA estableció ciertas limitaciones y requisitos para su comercialización, distribución o venta a inversores minoristas en Europa. Dichas restricciones consistían en fijar límites para el apalancamiento a las posiciones abiertas, imponer una obligación de cierre de posiciones en las cuentas en caso de consumo de garantías por encima del 50% para el conjunto de posiciones, o establecer una advertencia estandarizada sobre el riesgo correspondiente a cada entidad.

Los ICO

Es el acrónimo de Initial Coin Offerings. Son una vía de captar fondos del público utilizando 'criptomonedas' o 'tokens'. En una ICO una compañía o persona emite estas monedas y las pone a la venta en intercambio por divisas tradicionales como el euro, o más comúnmente por 'criptomonedas' como el bitcoin o el ether. Algunas de ellas dan acceso a la compra de un servicio o producto que el oferente desarrolla utilizando la tecnología de registro descentralizado (DLT). Dan derechos de voto o participación en los futuros derechos de la empresa emisora, aunque otras no tienen un valor tangible.

La ESMA advierte de que el inversor puede perder «la totalidad de su inversión» y que no disfrutará de ninguna protección en el caso de que la ICO no esté regulada. El supervisor europeo observó durante 2017 un rápido crecimiento de las ICO que recaudaban capital para empresas. Inversiones que tacha de «altamente especulativas», que dependiendo de cómo se estructuren, podrían «no enmarcarse en la regulación europea». Además, son susceptibles de «fraude o actividades ilícitas, debido a su anonimato y a su capacidad de recaudar altas cantidades de dinero en un breve periodo de tiempo».

En relación con este producto, la CNMV insta a ser prudente con las criptomonedas, que en ocasiones de presentan como alternativa al dinero de curso legal, aunque guardan características muy diferentes. Por ejemplo, recuerda el supervisor, no es obligatorio aceptarlas como medio de pago de deudas u otras obligaciones; su circulación es limitada, y su valor oscila fuertemente, «por lo que no pueden considerarse un buen depósito de valor ni una unidad de cuenta estable». La más popular de ellas, el bitcoin, alcanzó el 11 de diciembre de 2017 los 17.549 dólares, mientras que ahora se cambia por aproximadamente 3.800 dólares.

Como medida general, y que bien podría ser dictada por el sentido común, la ESMA recomienda que «si usted no entiende las características clave del producto que se le ofrece, o los principales riesgos asociados al mismo, no invierta». La autoridad recuerda que en ocasiones, «el nombre de un producto puede no reflejar sus características. Desconfíe de las promesas de rentabilidad 'elevada', 'garantizada', 'cubierta' o 'absoluta'. Estas promesas a menudo resultan ser engañosas». También aconseja ser precavido «si necesita tener acceso a su dinero antes de la fecha de recuperación de la inversión», y asegurarse de entender «cuáles son los costes totales. El coste de una inversión repercutirá en la rentabilidad que es probable que obtenga. Además, puede haber disponibles productos similares menos complejos (con costes inferiores)».