Las empresas vascas no han recuperado la rentabilidad previa a la crisis

Las empresas vascas no han recuperado la rentabilidad previa a la crisis

Pese a aumentar sus márgenes comerciales, no han conseguido mejorar la capacidad de generar ingresos con sus activos, según un estudio de Orkestra

JORGE MURCIA

La última gran crisis económica ha dejado muchas heridas aún sin cerrar. Por ejemplo, redujo sensiblemente la rentabilidad de las empresas, que sólo empezó a recuperarse a partir de 2013. Sin embargo, las compañías vascas no han vuelto a situar este parámetro en los niveles previos a 2008, mientras que las de Navarra sí han aprovechado «el contexto económico favorable» para recuperar el terreno perdido. Es una de las conclusiones del informe 'Estado y evolución de la rentabilidad empresarial en Euskadi y Navarra', elaborado por el Instituto Vasco de Competitividad (Orkestra).

El equipo de investigadores encargados del estudio -formado por Ibon Gil de San Vicente, Asier Murciego y Eduardo Sisti- ha analizado casi 50.000 balances de empresa en Euskadi, 16.100 en Navarra y más de un millón en el resto de España durante un periodo de cuatro años: 2013, 2016 y 2017 (último año con datos disponibles), además de 2008, con objeto de comprobar la evolución. Para llegar a sus conclusiones han utilizado el indicador «más comúnmente aceptado» en este tipo de trabajos, la Rentabilidad Económica sobre el Activo (ROA). Es decir, la capacidad del activo de una empresa para generar beneficios con los que remunerar tanto al pasivo como a los propios accionistas.

A fin de «entender mejor» los resultados, el estudio descompone el ROA en dos parámetros: el margen comercial y la rotación del activo, entendida como la relación entre el volumen de ventas en proporción con el activo.

El informe desvela que las empresas vascas, pese a tener un margen comercial más alto que en España, «generan relativamente una menor actividad para el nivel de activos de los que disponen». En cambio las navarras, a pesar de presentar un margen comercial «similar» al español, «son más eficientes a la hora de generar actividad», lo que les permite aumentar su rentabilidad.

En periodos de contracción económica la rentabilidad empresarial tiende a empeorar, al contrario de lo que sucede en los ciclos expansivos. Por eso cayó «sensiblemente» a partir de 2008, fundamentalmente porque el margen comercial «se vio muy deteriorado». La rotación del activo también bajó en los primeros años de la recesión, «ya que las ventas se redujeron y las empresas necesitaron tiempo para ajustar sus activos», dice el informe. Una vez dichos ajustes surtieron efecto, la rotación del activo «mejoró sensiblemente en Navarra y España». Sin embargo, «Euskadi no ha podido aumentar el valor de este indicador en los mismos términos».

Por territorios históricos, las empresas guipuzcoanas son las que pueden presumir de una rentabilidad. Si bien presentan un margen comercial más reducido, «se compensa con un mayor nivel de rotación de activos», similar al de las vizcaínas. Solo que estas tienen un menor margen comercial, por lo que su rentabilidad es la menor de Euskadi. Las compañías alavesas, por su parte, se equiparan con la media de los tres territorios.

El informe pone de manifiesto que son las empresas de menor tamaño las que más han sufrido la merma de rentabilidad durante la crisis, a consecuencia de sus menores márgenes comerciales. En el segmento de las compañías grandes la principal mejora de la rentabilidad ha sido propiciada por «una mayor eficiencia en el uso del activo».

Y ha caído de la rentabilidad para el accionista.

El informe de Orkestra también se detiene a analizar la rentabilidad que las empresas obtienen de los recursos propios, lo que se conoce como ROE. Es un indicador que mide la capacidad de las compañías para generar beneficios con los que remunerar a sus accionistas. Los resultados más recientes, de 2017, muestran que el ROE de las empresas navarras, se sitúa «por encima de las de España», mientras que las vascas estarían por debajo.

Y es que la crisis hundió la rentabilidad para los accionistas. Incluso en Navarra llegó a ser negativa en 2013. Sin embargo, a partir de ese año inició una recuperación que, en el caso tanto de la Comunidad Foral como de España, superó los niveles de 2008. En Euskadi sucedió que la pérdida de rentabilidad no fue tan acusada en un principio, pero posteriormente «su evolución no ha sido tan positiva ni se ha recuperado en nivel anterior».

Los autores del estudio explican que, si bien los últimos datos analizados corresponden a 2017, las empresas españolas han referido desde entonces a esta parte «un aumento de costes, tanto laborales como de otro tipo». Por esa razón «no parece que los márgenes comerciales estén aumentando», concluyen.