«Las empresas que no se digitalicen morirán seguro»

Ugarte, durante su charla./E. C.
Ugarte, durante su charla. / E. C.

Cree que Euskadi puede liderar la carrera por la digitalización

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

La transformación digital de las empresas no es una opción, sino un asunto de supervivencia. Aquellas que no lo hagan, y pronto, «morirán fijo, fijo». Así de tajante se muestra Josu Ugarte, presidente de la Zona Ibérica de Schneider Electric. El que fuera director de internacionalización de Mondragon habló en Bilbao del enorme desafío que para el mundo de las corporaciones supone la irrupción de la Industria 4.0, el 'Machine Learnig' y todo ese nuevo paradigma empresarial que gira en torno a los datos. Ugarte cree que la democratización del acceso a la tecnología pone a todos al mismo tiempo en la parrilla de salida. Y en esa carrera por la supervivencia, «¿por qué no pueden ser las empresas vascas las primeras», se preguntó durante su intervención en un encuentro sobre la digitalización como factor diferencial de negocio, organizado por la Asociación para el Progreso de la Dirección (APD) y Vodafone Business.

En la primera parte de su extensa exposición, Ugarte puso en contexto esa lucha por liderar la transformación digital, que definió de esta forma: «es el proceso de convertir todo el entorno empresarial en datos susceptibles de ser analizados y explotados». Por tanto, el dato «es lo que va a dar el plus de competitividad». Hablamos de un cambio «nunca visto, porque va a afectar a todas y a cada una de las cuentas de explotación de la empresa».

También por primera vez, aseguró, «hay más tecnologías de las que somos capaces de gestionar». Y todo el mundo, desde cualquier lugar, puede acceder a ella. De manera que «para 2050, los países con más Producto Interior Bruto (PIB) serán los más poblados. Vamos a ver empresas indias o africanas haciendo propuestas de valor digitales en nuestros mercados. Y esto supone un cambio importante».

Ugarte vaticinó que la organización de las plataformas productivas ha de cambiar inevitablemente, porque dentro de poco tiempo «será factible producir una unidad a coste de escala». También se están dando nuevas maneras de concebir y computar las ventas, ya que «vemos que muchas empresas deciden pagar por consumo, en lugar de hacer inversiones y quedarse en propiedad con determinado activo». Es decir, una compañía puede no comprar una máquina, sino pagar por pieza producida. «Pero para saber cuánto facturar a una empresas por pieza producida necesitas datos. Y si no los tienes...».

Ugarte cree que en este escenario las empresas grandes no tienen por qué partir desde una mejor posición. Porque, si bien pueden estar diversificadas, gestionar bien el talento y tener mucha información, «muchas veces no son capaces de dar propuestas de valor rápidamente al mercado. Y las empresas locales sí. Lo que pasa es que tienen que ser capaces de integrar una serie de disrupciones tecnológicas», advierte.

A su juicio, ese proceso de transformación digital pasa, en primer lugar, por la figura del CEO o primer ejecutivo de la empresa. Es una persona clave «porque se tienen que dar cuenta de que no hay alternativa: es imposible que no pase». En segundo lugar, por la capacidad de atraer y retener talento. A gente que, «son capaces de aportar valor por ellos mismos, y desde el minuto cero desde que llegan a la empresa». El problema es que «no vamos a ser capaces de formar a nuestros empleados a la misma velocidad a la que avanza la tecnología».

Por último, el exdirectivo de Mondragon habló de la necesidad de contar con un «ecosistema» adecuado. Es decir, una comunidad dinámica de «agentes diversos como pueden ser los 'freelances', los centros tecnológicos, las universidades, las consultoras... Cualquier agente que pueda aportar valor de una manera distinta a como se hacía hasta ahora». Una tarea nada sencilla, porque muchos de esos compañeros de viaje son 'startups' «que te pueden hacer una propuesta de valor, y al día siguiente quebrar». Por eso es necesario protegerlas «para qeu tengan recorrido, financiación y no ten dejen colgado». Ahí, expllicó, «la administración tiene mucho que decir».

La digitalización de las empresas vascas

Ugarte reconoció que en la industria, también en la vasca, «el grado de digitalización es muy bajo». Pero la que integre antes que nadie todo ese proceso, «será imbatible». Con todo, las empresas de la Comunidad Autónoma Vasca son más conscientes que las del resto del Estado de la necesidad de avanzar en ese proceso. La preocupación media por la digitalización es de 6,9 sobre 10, la más alta de España, según el II Estudio sobre el estado de la digitalización de las empresas y administraciones públicas españolas, realizado por el Observatorio Vodafone de la Empresa.

Según el informe, presentado por Antonio Gomara, director territorial de Vodafone en Zona Norte, una de cada cuatro empresas vascas tienen un plan de digitalización establecido. Destacan las compañías industriales y el comercio mayorista como los sectores en los que esta apuesta es más fuerte. Para las empresas vascas, el principal beneficio que aporta la digitalización es la mejora de la eficiencia de los procesos y tareas. Mientras, los principales frenos y obstáculos son «los elevados costes de la implantación de las nuevas tecnologías y el desconocimiento de la oferta».