Las eléctricas, contra la marihuana

Imagen de una plantación de marihuana/
Imagen de una plantación de marihuana

Aumenta el fraude por enganches ilegales a la red en plantaciones clandestinas de esta droga, donde se utilizan lámparas especiales que disparan el consumo eléctrico y pueden crear problemas de suministro

JORGE MURCIA

Prácticamente no hay día en que no se desmantele una plantación ilegal de marihuana o cannabis en España. El cultivo ilegal de estas sustancias está experimentando un considerable crecimiento en los últimos años. Más allá del peligro para la salud pública que representa, la proliferación de estos cultivos preocupa cada vez más a las compañías eléctricas. El motivo es que este tipo de plantaciones «van frecuentemente acompañados de enganches ilegales a la red eléctrica, que pueden llegar a generar importantes interrupciones de suministro a los núcleos de población en los que se llevan a cabo», advierten responsables de Endesa. La compañía explica que una vivienda utilizada como plantación 'indoor' (bajo techo) de marihuana consume «el equivalente a 20 viviendas y la concentración de estos cultivos en determinadas zonas llega a saturar la red».

Otras fuentes del sector indican que la Policía Nacional y las compañías eléctricas llevan a cabo «una o dos operaciones semanales» contra fraudes eléctricos asociados al cultivo de marihuana. Y explican que la vigilancia policial desde el aire ha obligado a los propietarios de las plantaciones a realizarlas en interior, bien sea en viviendas, invernaderos o naves industriales, «para lo que es necesario la utilización de lámparas especiales que disparan el consumo eléctrico, lo que les lleva a realizar enganches fraudulentos a la red».

Precisamente las conexiones ilegales a los tendidos eléctricos suponen prácticamente la mitad de los casos de fraude detectados el pasado año por Endesa. El resto se debió a otro tipo de ilegalidades, como dobles acometidas o manipulación de los equipos de medida. La compañía descubrió en 2018 cerca de 65.000 fraudes eléctricos, y recuperó 601.000 megavatios a la hora MWh defraudados, «una cifra que equivale al consumo eléctrico de Palma de Mallorca durante seis meses».

La eléctrica destaca que el uso de las nuevas tecnologías y la colaboración «con las Fuerzas de Seguridad y los ciudadanos están permitiendo reforzar la lucha contra este grave problema». Y añade que «tan solo en el último año las denuncias de ciudadanos ayudaron a destapar cerca de 4.000 fraudes». Una lucha que libra con la ayuda del Big Data y las nuevas tecnologías que se han desarrollado en los últimos años para combatir el fraude. Como por ejemplo, los videoscopios y trazadores, «que permiten inspeccionar instalaciones subterráneas, empotradas en las paredes, o inaccesibles a simple vista, para detectar, entre otras manipulaciones, la existencia de dobles acometidas».

Además, Endesa tiene una línea telefónica y un buzón de correo electrónico para que los ciudadanos puedan aportar, «de manera confidencial», cualquier información sobre anomalías y presuntos fraudes. Estos avisos dieron lugar el pasado año a más de 10.500 inspecciones.

Responsables de Naturgy destacan, por su parte, que el número de fraudes detectados ha crecido en los últimos años porque cada vez se utilizan «herramientas más eficaces para combatirlos, ya no sólo con inspecciones, sino con el uso de tecnología como la de los contadores inteligentes». La antigua Gas Natural Fenosa tiene también habilitado un canal anónimo de denuncias en su página web.

¿Y cuál es el perfil del defraudador eléctrico? En Endesa destacan que, «en contra de lo que podría creerse, el grueso del fraude eléctrico en España lo cometen los grandes consumidores, tanto empresas de sectores industriales y de servicios como negocios y domicilios particulares con consumos elevados».

Otras fuentes del sector sostienen que sólo un 1% de este tipo de actuaciones ilegales que detectan las compañías distribuidoras y comercializadoras se localiza en viviendas habitadas por familias en situación de vulnerabilidad o de bajos ingresos. «De hecho, la mayor parte se detectan en empresas y en chalés de urbanizaciones con alto consumo», añaden esas mismas fuentes.

El fraude en Euskadi

En Iberdrola corroboran el hecho de que los consumidores vulnerables, que lógicamente son los que tienen más dificultades para pagar la factura de la luz, son los responsables de una mínima parte de la energía defraudada. En Euskadi sólo el 1,2% de los 23.527 megavatios/hora sustraídos a la red el pasado año fue responsabilidad de clientes residenciales catalogados como vulnerables. Las mayores cantidades defraudadas se dieron en el sector de los servicios (el 40,5%). Por su parte, la industria consumió el 21,4% de la energía defraudada.

El segmento del gran consumidor residencial protagonizó casi cuatro de cada cinco fraudes eléctricos cometidos el año pasado en Euskadi, aunque los megavatios/hora robados supusieron el 36% del consumo ilegal detectado.

Iberdrola, que es la propietaria y operadora de las redes de distribución, llevó a cabo el pasado año 11.209 inspecciones en Euskadi, frente a las 11.903 del año anterior. Pese a esa menor actividad de inspección, se detectó un mayor número de fraudes: 4.364, lo que supone un aumento del 17% respecto a los 3.716 de 2017.