las einstein perdidas

las einstein perdidas
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CAROLINA PÉREZ TOLEDO

El futuro inminente del trabajo que nos dibujan pertenece principalmente a la automatización, a la inteligencia artificial, a la digitalización y a la alta especialización tecnológica. De acuerdo con la CEOE el futuro se basará en cuatro principios básicos que hasta los más escépticos auguran:

Todo lo que se puede digitalizar se digitalizará

Todo lo que se puede automatizar se automatizará

Todo lo que se pueda conectar se conectará

Todo lo que se pueda analizar se analizará

Es por tanto que las denominadas profesiones relacionadas con la ciencia, la tecnología, las ingenierías y las matemáticas (STEM) cobran una inusitada importancia a la hora de buscar empleos de calidad y bien remunerados.

Salvo en matemáticas, químicas y biología en las demás carreras técnicas universitarias las mujeres estamos infrarrepresentadas. Destacan por su escasez en féminas las carreras de Física, Informática e Ingeniería; sólo un 18% de chicas se encuentran en las carreras técnicas y en el sector TIC. Hay quien fecha la escasez en Informática a cuando se cambió su denominación a Ingeniería Informática, puesto que anteriormente llegó a haber casi paridad en las aulas, y otras voces apuntan a que las mujeres identificamos a los informáticos con varones «frikis» y asociales.

Las consecuencias de los datos a nadie se le escapan. Las mujeres seguiremos alejadas de los puestos mejor remunerados y por tanto la brecha salarial de género se hará aún más grande en los próximos años.

Mucho se ha hablado de las causas, pero para mi la clave está en el trabajo que en Enero del año pasado se publicó en la revista Science. El resultado de esta investigación en la que participaban tres universidades americanas (Princeston, New York, Illinois) que a lo largo de un año trabajaron con 400 niñas y niños era demoledor: las niñas a partir de los seis años ya creen que los niños son más inteligentes de una forma natural mientras que ellas obtendrán mejores notas debido a su esfuerzo y dedicación. Esta creencia, que en ningún caso se debe a nada genético, obedece, según los mismos investigadores, a la exposición a los medios de comunicación, los profesores, los padres y madres y a los otros niñas y niños.

Por otro lado, el profesor Ray Chetty de la Universidad de Standford habla de 'los Einstein perdidos' en un estudio en el que vincula las notas de matemáticas y los ingresos familiares al resultado de los inventos y patentes en USA. Aquellos menores con menores ingresos, aunque sus resultados en matemáticas fueran mejores, si el ambiente familiar no propicia la creatividad no podrán ser inventores. Supongo que esta conclusión será extrapolable a muchos países aunque cuenten con un sistema público de educación. Y si hablamos de género ya no quiero pensar en qué será de las niñas en ambientes familiares con menores ingresos.

Ya hemos perdido muchos años en los que no hemos sabido cómo revertir esta inercia pero es importante que toda la sociedad se implique. Algunas de las medidas de nuestro entorno son: el programa Inspira*, basado en la sensibilización y orientación que realizan mujeres profesionales de los ámbitos tecnológicos y científicos en centros educativos, o la de la matemática y profesora de la UPV-EHU, Marta Macho Stadler que cada día publica en las redes un hito histórico logrado por una mujer científica (Mujeres con Ciencia) para que sirvan de referente. Otra iniciativa interesante es la que hace un par de meses se ha creado en España, copiada de Francia, con la fundación de la Liga Masculina de Científicos For Women in Science. Esta es la línea por la que debemos de ir: iniciativas públicas y privadas en todos los ámbitos sociales y sobre todo insistir en aquellas que les implique también a ellos.

* Impulsado por la Universidad de Deusto, con la colaboración de la Fundación Elhuyar e Innobasque y la ayuda del Ministerio de Economía y Competitividad

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