Educación financiera desde la escuela

Educación financiera desde la escuela
ANA BEOBIDE

Estamos en plena campaña electoral y nos llueven las propuestas, mejor dicho 'promesas', de los diferentes partidos políticos en diferentes materias que tienen en la mayoría de los casos una implicación en los ingresos y los gastos del Estado.

Los planteamientos que se realizan sobre sanidad, vivienda , educación, derechos laborales, pensiones entre otros, están todos los días en boca de los diferentes líderes políticos, y los modelos propuestos tendrán con seguridad una incidencia directa sobre nuestra futura vida cotidiana ya que suponen necesidades presupuestarias que deberán ser financiadas con nuestros impuestos.

Pero, ¿hasta qué punto el ciudadano entiende estas promesas en términos económicos? Pues si nos ceñimos a lo que nos dicen los datos, la conclusión debería de ser que entre poco y muy poco. Vamos, un drama. Me refiero a que la educación económica-financiera es una asignatura pendiente en nuestro país, donde la mitad de la población no sabe ni siquiera lo que es la inflación.

Existen iniciativas promovidas desde la OCDE , el Fondo Monetario Internacional y la Comisión Europea, entre otras instituciones, para impulsar programas de formación financiera. Al menos 59 países han implementado ya estrategias a nivel nacional, ya que el tema es considerado una competencia clave del siglo XXI. En el caso español, la Comisión Nacional del Mercado de Valores y el Banco de España llevan desde 2008 desarrollando diferentes programas, estando en vigor en la actualidad el 'Plan de Educación Financiera 2018- 2021' , cuyo objetivo es llegar a más de 500 centros escolares, sobre los más de 28.000 censados en el Ministerio de Educación y Formación Profesional en el curso 2017-2018. Como ve, nos queda mucho camino que recorrer.

Otro dato que constata nuestro retraso en esta materia es la evaluación que se realiza en el informe PISA (Programa para la Evaluación Internacional de Alumnos), que lo incorporó desde el 2012 como competencia innovadora. Así, los puntos obtenidos ese primer año fueron 484, siendo la media de la OCDE de 500 y los países destacados China y Bélgica. En PISA 2015 empeoramos un poco y nos quedamos por debajo de la media de los paises participantes. Soy consciente de las limitaciones de estos datos, pero son ilustrativos sobre nuestra situación relativa.

El camino emprendido es de largo plazo, pero necesitamos acelerar. La educación financiera no es un fin en sí misma, sino que se debe concebir como una herramienta de cambio y mejora de comportamientos de los ciudadanos .

Y ya que estamos en época electoral, yo me atrevería a pedir a nuestros futuros mandatarios un 'másterchef' económico-financiero en 'prime time'. A ver si conseguimos entenderles todos un poco más...