Lo que hay detrás de las llamadas a números 800 y 900

Lo que hay detrás de las llamadas a números 800 y 900
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Aunque son gratuitas para el usuario, Competencia vigila que la compañía telefónica no se exceda en el cobro a las empresas que tiene contratadas estas numeraciones

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

Las llamadas a los números que comienzan por 800 y 900 son gratuitas para quienes las realizan. Pero alguien tiene que pagar por esas comunicaciones, y en estos casos es la compañía que tiene contratado uno de esos números. Y si el pago que tienen que abonar por el servicio es excesivo, entonces es muy probable que acaben prescindiendo de estas numeraciones y opten por otras que sí suponen un desembolso al usuario que llama. Por eso la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) vigila que los operadores de comunicaciones electrónicas (los proveedores del servicio) no apliquen tarifas (denominadas precio mayorista) desproporcionadas.

Los números 800 y 900 (de cobro revertido automático) son empleados habitualmente por muchas compañías (bancos, aseguradoras, otro tipo de empresas) o instituciones públicas para prestar servicios de información, atención a clientes y asistencia técnica de carácter gratuito para el cliente, y a través de un número nacional. Por tanto, los titulares de esos números han de pagar a la compañía telefónica de turno por cada llamada que reciban. Sin embargo, si la llamada procede de un operador distinto al que provee el servicio, entonces este le debe abonar lo que se conoce como precio de originación. Y cuanto mayor sea, más costes repercutirá la compañía telefónica a la empresa que ha contratado la numeración grautita.

En las redes fijas ese precio de originación mayorista suele ser bastante reducido (menos de 1 céntimo por minuto). No ocurre así en el caso de las llamadas realizadas desde teléfonos móviles, ya que se sitúa en torno a los 10 céntimos. Y unos precios mayoristas de originación para llamadas gratutitas elevados tienen, según la CNMC, «efectos negativos para los consumidores y las empresas». ¿Por qué, en el caso de los usuarios, si las llamadas les salen gratis? Porque unos desorbitados precios mayoristas de originación pueden provocar que muchas empresas desistan de ofrecer un servicio de llamadas gratuitas y que migren a otras numeraciones por las que los usuarios sí habrán de pagar, cono las de tarificación especial tipo 901 o 902.

Revoluciones de la CNMC

Recientemente la CNMC ha resuelto un conflicto de interconexión interpuesto por Colt Technology Services (un proveedor de servicios de red) contra Telefónica Móviles España S. A. U. por el precio de originación móvil para llamadas gratuitas. El organismo supervisor resolvió que Telefónica no puede cobrar a Colt un precio superior a 4,21 céntimos por minuto por el servicio de llamadas gratuitas a su número 900. En años precedentes la CNMC ha intervenido en conflictos similares.

Antes de que en 2017 surgiera la primera gran controversia respecto a este servicio (también con Telefónica como protagonista), el precio medio del mercado de originación móvil se situaba en torno a los 10 céntimos de euro por minuto. Desde entonces, en sólo año y medio, los operadores móviles han reducido el precio mayorista en más de un 30%, hasta alcanzar los 6,8 céntimos por minuto en el cuarto trimestre de 2018. La CNMC confía en que su última intervención pueda «contribuir a profundizar esta tendencia a la baja y que más empresas decidan prestar servicios de atención gratuitos para el que llama».