Cómo detectar y prevenir un cambio de compañía telefónica sin permiso

Cómo detectar y prevenir un cambio de compañía telefónica sin permiso
Felip Ariza

El Gobierno alerta contra la extensión de una práctica fraudulenta, el 'slamming'

JORGE MURCIA

Por 'slamming' se conoce la peligrosa y poco recomendable práctica de inyectarse drogas en vena. Pero también tiene otra acepción, y es la del cambio de compañía de telecomunicaciones sin autorización del cliente mediante el uso de técnicas fraudulentas. En estos casos el comercial de turno que llama para ofrecer los servicios de su empresa suele utilizar como solicitudes de portabilidad documentos que no contienen la información mínima exigida por la normativa vigente. Fue el método del que se valió BB Phone para tramitar un cambio de compañía a un usuario sin su consentimiento, según la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), que el pasado mes de julio decidió incoar por este motivo un expediente sancionador al operador virtual de telefonía.

Según se indica en las Especificaciones Técnicas de Portabilidad Móvil, en las solicitudes de cambio de compañía mediante soporte en papel deben constar, entre otros, los datos identificativos del operador donante, del receptor, el nombre y apellidos o razón social del solicitante, y su domicilio o dirección postal. Toda portabilidad que no contenga estos datos se considera fraudulenta.

Pero, ¿cómo darse cuenta de que nos han cambiado de compañía sin nuestra aprobación? Por ejemplo, si el actual operador deja de prestarnos el servicio (no funciona internet, no podemos llamar por teléfono, etc.). Bastará una llamada para comprobar que ya no somos clientes de la 'teleco' con la que teníamos contratado el servicio, y que la línea ha sido traspasada a otro operador. Otra pista que puede indicar un cambio de compañía es cuando la actual llama para realizar una contraoferta y recuperar al usuario presuntamente perdido. Y la prueba más obvia del fraude es la recepción de una factura de un operador desconocido y con el que no se ha contratado servicio alguno.

La Secretaría de Estado para el Avance Digital (SEAD), adscrita al Ministerio de Economía y Empresa, ofrece una serie de consejos para evitar caer en las redes del 'slamming'. En primer lugar, siempre que se reciba información mediante correo electrónico, se debe leer con cuidado toda la información antes de devolver un autorización en la que se acepta una oferta. Por supuesto, hay que asegurarse de entender claramente las tarifas, términos y condiciones establecidas en la oferta de servicios.

Ojo con la información personal

Cuando no se desee contratarla, hay que dejar bien claro que no interesa, puesto que «a veces, una mera receptividad a la información puede ser 'interpretada' por el operador como un consentimiento». En este caso, tampoco debemos comunicar al operador los datos personales en el caso de que los pidan. Y menos aún los números de la cuenta bancaria. Si se facilita toda esa información personal, puede ser interpretado como una contratación o servir de base al operador para solicitar el cambio de titularidad de la línea.

La SEAD advierte también de casos en los que alguien que se hace pasar como representante de su operador actual trata de engañar al usuario preguntándole si está interesado en un nuevo plan de llamadas. Un 'sí' como respuesta puede ser grabado y usado como prueba de que el cliente ha aceptado el cambio. Por eso antes de tomar una decisión se debe contactar con la compañía telefónica y verificar si la llamada es legítima.

Por último, se aconseja revisar bien todas las facturas. En el caso de que aparezca en ellas el nombre de una nueva compañía, hay que llamar de forma inmediata al operador para solicitar toda la información.