«¿Por qué tiene que dejar una pyme española que se le escape un competidor alemán?»

Juan Leach, vicepresidente de Ascri./
Juan Leach, vicepresidente de Ascri.

La Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión (Ascri) celebra hoy en Bilbao su congreso anual tras cerrar un año de record con 5.844 millones invertidos

IRATXE BERNAL

Record sobre record, las gestoras de capital privado invirtieron el año pasado 5.844 millones de euros en empresas españolas, un 18% más que en 2017, un ejercicio que ya dejo bien claro que la crisis había pasado y que en el mercado hay oportunidades de negocio y, sobre todo, agentes dispuestos a aprovecharlas. «Aún no somos un sector maduro porque seguimos estado en ratios de inversión sobre PIB muy por debajo de los de mercados como el estadounidense o el inglés. Pero sí estamos empezando a tener un tejido razonablemente sano y con capacidad de crecimiento», resume Juan Leach, cofundador de Miura Private Equity y vicepresidente de la Asociación Española de Capital, Crecimiento e Inversión (Ascri). Ésta reúne hoy en el Euskalduna a más 400 de profesionales en su congreso anual, una cita celebra por primera vez en Bilbao y que contará con la intervención del lehendakari, Iñigo Urkullu.

-¿Qué aporta el capital riesgo, o privado como prefieren ustedes, a una empresa a cambio de esa participación en la sociedad?

-Bueno, es que en España no sé quién tradujo 'private equity' como capital riesgo y es un error que arrastrado desde hace años cuando somos una fuente de financiación como otra, como pueda ser la banca, un fondo, la bolsa o incluso la familia. Pero ellos sólo ponen dinero. De una manera más o menos accesible, pero sólo dinero. El capital privado, ya sea 'private equity' (inversión dirigida a empresas consolidadas) o 'venture capital' (aportación a una firma en fase inicial o de desarrollo muy temprano), en cambio, también aporta experiencia. Es sorprendente ver la cantidad de prácticas que se pueden trasladar con éxito de un sector a otro y nosotros tenemos una larga trayectoria en muchos sectores y en muchas situaciones. Ayudamos, por ejemplo, a la captación de talento externo, algo que en una empresa familiar a veces es muy difícil porque si un nuevo directivo ve que los cargos relevantes los van a ocupar los hijos del dueño la compañía deja de ver atractivo a esa compañía. Nosotros, en cambio, permitimos la entrada de socios profesionales en la compañía porque logramos que ese nuevo directivo entre como accionista, que invierta con nosotros y esté incentivado para que la compañía valga cada vez más.

-¿En qué momento debe una empresa acudir al capital privado?

-Cuando quiere dar un salto cualitativo para, por ejemplo, emprender un proyecto ambicioso como abrir plantas en otros continentes y captar talento internacional o comprar otra compañía del sector para ser líder… El capital privado es un traje a medida. Si una compañía factura 30 ó 40 millones de euros y está en un nicho que funciona bien pero tiene un competidor alemán que factura tres veces más y, por tanto, tiene más recursos para invertir en marketing o investigación, ¿por qué tiene que dejar que se le vaya escapando? Puede buscar una empresa en España o Europa que comprar para competir en tamaño y escala con ese competidor alemán. Siempre hay opciones para adaptarse a diferentes circunstancias, ya sea para ejecutar planes de crecimiento o incluso para buscar nuevos propietarios que permitan que el proyecto crezca y pueda competir en un mercado global.

-¿Y cómo asume el dueño de una empresa familiar que ha conseguido por sí sólo preparar su firma para dar ese salto ceder poder de decisión?

-Bueno, también hay que pensar en la soledad del propietario. Tener que tomar absolutamente todas las decisiones sin que nadie te cuestione es muy duro. El capital privado pone rigor en las decisiones. Ofrece una visión global que debería poder ayudar. De todos modos, aunque haya llegado el momento de vender tu proyecto a otro industrial para crear una empresa más potente, un empresario nunca debe salir del 100% de una compañía a la que ha dedicado toda la vida y es como un hijo.

- Casi el 77% de la inversión ejecutada el año pasado en España, 4.493 millones de euros de los 5.844 totales, procedía de fondos extranjeros. ¿Qué queda para las agencias locales?

-Lo que pasa es que las grandes operaciones están en manos de gestoras extranjeras. Son pocas, para mí incluso son las menos relevantes, pero hacen mucho ruido. El capital privado que realmente permite crear riqueza en un país es el otro 23%, el que mira a las pymes que quieren subir un escalón y eso sí lo están haciendo las gestoras locales. Estamos hablando de unas 2.500 empresas con un volumen de negocio que ronda los 50.000 millones y en las que trabajan más de medio millón de personas.

- ¿Con qué sensación esperan los resultados electorales del domingo?

-Un potencial cambio de Gobierno siempre es un factor riesgo país, pero al contrario de lo que sucedía antes ahora todos los partidos importantes son ya conscientes del impacto positivo del capital privado en la profesionalización y crecimiento de las compañías. Aún hay cuestiones sobre las que querríamos reformas y en las que creemos que hay cierta inseguridad jurídica, pero todos ellos son muy conscientes de que apoyar el capital privado significa apoyar a las pymes y apoyar a las pymes significa contar con compañías más consolidadas y crear empleo. En España, las grandes corporaciones, las que cotizan en el Ibex, son tan potentes como las de Alemania, pero nuestras pymes, que son las que se pueden consolidar con capital privado, facturan cuatro veces menos que las alemanas.

- ¿Qué ofrece el País Vasco a las gestoras de capital privado?

-El País Vasco, como Cataluña, tiene mucha empresa familiar muy solida, con mucha historia, muy bien gestionada y muy bien internacionalizada, que siempre ha pensado que había que hacerse hueco fuera. Además desde las administraciones lo han entendido muy bien y han creado vehículos para apoyarlo. Aquí el sector está por encima de la media española.

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