El cooperativismo vasco seduce al Papa

El Papa y Tuckson. /E. C.
El Papa y Tuckson. / E. C.

El Vaticano muestra su interés por un modelo inclusivo participativo más ético de las empresas

Pedro Ontoso
PEDRO ONTOSO

El apellido Arizmendiarrieta cada vez es más familiar en el Vaticano. Desde hace varios años se pronuncia y se invoca en los despachos de la Curia y en las aulas cualificadas, donde el legado de este sacerdote de Markina despierta el interés de quienes tienen autoridad para impulsar un pensamiento y una actuación que sirvan como ejemplo a imitar en el marco de la Doctrina Social de la Iglesia. El cooperativismo de Mondragón, que tuvo una inspiración cristiana, se valora, y mucho, en la Santa Sede, donde se apuesta por que tenga un recorrido de largo alcance en estos tiempos de economía agresiva que tiende a orillar la ética empresarial.

El caso es que el pasado 17 de enero representantes de Arizmendiarrieta Kristau Fundazioa y de la Asociación de Amigos de Arizmendiarrieta fueron recibidos en Roma en un encuentro de alto nivel en el Dicasterio para el Desarrollo Humano Integral, un superministerio creado por el papa Francisco en agosto de 2016 que asume las competencias de cuatro Consejos Pontificios, relacionadas con el trabajo, la inmigración, la sanidad o la ecología. El prefecto (ministro) de este departamento clave de la Curia vaticana es el cardenal africano Peter K. Tuckson, que antes presidía el Consejo Justicia y Paz. El purpurado de Ghana ya ha sido anfitrión en otras ocasiones de los promotores de la causa del cura vasco, que se encuentra camino de los altares.

La delegación vasca re reunió en un encuentro de trabajo con el 'número dos' del dicasterio, monseñor Bruno-Marie Duffé, antiguo director del Instituto de Derechos Humanos de Lyon, y con el teólogo Augusto Zampini, muy vinculado al desarrollo sostenible. El objetivo era presentar el trabajo 'Modelo inclusivo participativo más ético de empresa', una propuesta que fue aprobada por unanimidad en un pleno del Parlamento vasco (el 27 de septiembre de 2018) y en la Comisión de Desarrollo Económico del Parlamento navarro (el 19 de junio del pasado año). En ambos casos se instaba a los respectivos gobiernos a impulsar políticas públicas en favor de la participación de los trabajadores, tanto en la gestión de la empresa como en los resultados. En la Cámara de Vitoria fue una Propuesta No de Ley y en el de Navarra se articuló mediante una moción.

Durante meses habían trabajado en su elaboración representantes del mundo político, empresarial y sindical, además de reconocidos profesionales. Más allá de la siglas, se trataba de perfilar un documento transversal, que respondiera a la pluralidad de la sociedad vasca y navarra, que pudiera ser asumido sin rechazos. Esa capacidad de consenso y su posterior refrendo parlamentario por representantes de todas las sensibilidades ideológicas en un asunto estratégico para la Santa Sede es lo que ha motivado el interés del gobierno vaticano. No hay que olvidar que el origen de ese diálogo se sitúa en el documento de Justicia y Paz titulado 'Valoración del líder empresarial'.

Camdessus, el padrino

Además, el padrino de la expedición ha sido Michel Camdessus, exdirector general del Fondo Monetario Internacional, que sigue en activo como consultor en numerosas instancias. El veterano economista de Bayona, que ha asesorado al Vaticano en asuntos de economía y finanzas, recibió el pasado domingo uno de los premios de la Fundación Sabino Arana, precisamente por su defensa de un modelo económico inclusivo y garante de cohesión social. El galardonado recordó durante su intervención la memoria del padre Arrupe, que fue general de los jesuitas y cuyo proceso de canonización se abrirá de manera oficial en Roma el próximo martes. Sin duda, la presencia del gran humanista Camdessus fue un elemento valioso en la cita vaticana.

Los impulsores de esta iniciativa actúan con luces largas y pretenden ir más allá del modelo cooperativo, si bien esta doctrina sobresale en el núcleo duro de su pensamiento. Pero han acuñado el término 'economía de cooperación', en el que se encuadran otras prácticas positivas vinculadas al mundo económico empresarial, relacionadas con otros formatos colaborativos o de emprendimiento. Se trata de contribuir a repensar y reconstruir el sistema económico siempre con la determinación de situar en el centro a la persona. Está claro que este movimiento encaja en las líneas del pontificado de Francisco, que siempre vincula el trabajo a la dignidad del hombre y alerta de esa economía «que mata». El Vaticano prepara para septiembre unas jornadas sobre 'Economía digital, inteligencia artificial y futuro del trabajo' en la que participarán representantes de Euskadi.

Los promotores se muestran dispuestos a trasladar hasta el Congreso de los Diputados y el Parlamento Europeo ese modelo inclusivo de empresa, basado en la participación y la dignidad de los trabajadores y apoyado en el 'espíritu de Arizmendiarrieta', verdadero ideólogo del cooperativismo vasco. El sacerdote de Markina, un visionario adelantado a su tiempo, fue declarado 'venerable' por el papa Francisco el 15 de diciembre de 2015 tras reconocer sus 'virtudes heroicas'. Si se certificara un milagro, se abriría la puerta de su beatificación en el camino a ser inscrito en el libro de los santos, para lo que resulta necesario acreditar dos milagros. Mientras tanto, los restos de Arizmendiarrieta descansan en la parroquia San Juan Bautista de Mondragón, bajo el retablo de la Virgen del Rosario, tras su traslado desde el cementerio de San Cristóbal. Algún día será venerado como santo, pero de momento ya es reconocido como 'el apóstol del cooperativismo'.