La contratación de seguros de viaje crece un 10% anual

La contratación de seguros de viaje crece un 10% anual

El año pasado la facturación lograda por la contratación de estas pólizas fue de 255 millones de euros

IRATXE BERNAL

Hay cosas que es mejor no verse obligado a usar, pero que conviene tener a mano. Es el clásico 'por si acaso' que acaba llenándonos la maleta, pero por muy minimalista que se te pongas hay básicos que ocupan muy poco para lo fundamentales que pueden llegar a ser. Y entre ellos, cada vez más familias españolas incluyen los seguros de viaje, que llevan ya tres años seguidos incrementando su volumen de contratación por encima del 10%.

De hecho, según el observatorio sectorial DBK, el año pasado la subida fue del 10,9%. Así, durante 2018 la facturación por primas en seguros de asistencia en viaje alcanzó los 255 millones de euros, frente a los 230 del año anterior y los 208 millones de 2016. Pese a que estas cifras son menos del 1% del volumen total del negocio de las primas de seguros de no vida, este tipo de póliza ya representa en torno al 57% de las contrataciones en el ramo de asistencia o prestación de servicios.

Las agencias de viajes, principales prescriptores

Detrás de este buen dato están «el buen comportamiento del gasto de las familias», que, en lo aplicable al sector, se traduce en el crecimiento del número de viajes realizados al extranjero. También tiene un gran protagonismo el papel de los llamados «prescriptores», que en su mayor parte son las agencias de viajes. Según el informe, en la recomendación de la contratación de un seguro de viaje cada vez pesa más la opinión de «corredores y corredurías especializados», pero sigue siendo el agente de viajes, el que por su cercanía directa al cliente», quien más influye en la decisión.

La consultora responsable del informe, realizado consultando la facturación por primas de las 22 principales entidades del sector estima, asegura que «a corto y medio plazo» la solicitud de este tipo de pólizas «seguirá impulsado por la buena coyuntura económica y el crecimiento del gasto en viajes de la población española». «De esta forma, mantendrá la tendencia de crecimiento, estimándose una tasa de variación de en torno al 10% en 2019, hasta situarse en 280 millones de euros», adelanta el informe. La cosa cambiará en el bienio 2020-2021, para el que «se espera un crecimiento ligeramente inferior, con incrementos anuales situados entre el 8% y el 9%».

DBK también destaca en su informe que el sector, «integrado por unas 25 entidades» entre las que figuran algunos de los grupos aseguradores de mayor tamaño tanto españoles como extranjeros», «presenta un alto grado de concentración empresarial». Lo que se traduce en que «las cinco principales entidades coparon en 2018 el 68% de la facturación por primas en seguros de asistencia en viaje». Un porcentaje que llega al 90% si se tienen en cuenta los datos de las diez principales firmas.

Qué coberturas debe incluir un seguro de viaje

Si bien contratar un seguro de viaje es cada vez más habitual para las familias españolas, en ocasiones no siempre queda muy claro qué debe incluir este tipo de pólizas. Según Unespa, la patronal del sector, «un viajero no va bien protegido si no tiene previstos en su seguro» una serie de puntos entre los que, obviamente, destaca los gastos de asistencia médica causados por enfermedad o accidente, que han de tener un límite que estimemos suficiente y, sobre todo, que debemos de asegurarnos antes de firmar nada.

El listado de requisitos sigue por la inclusión de las coberturas de repatriación de enfermos, heridos o fallecedos y también incluye la responsabilidad civil para daños que podamos causar a terceros y la defensa jurídica para disponer de un abogado que nos pueda asesorar por teléfono e incluso para que puedas disponer de anticipos para fianzas judiciales. Estas coberturas, «de protección básica», se pueden completar con otras como las que contemplen el desplazamiento y alojamiento de un acompañante, el envío de medicamentos o incluso la invalidez permanente en caso de accidente.

Tampoco hay que olvidar otros percances que no tienen nada que ver con la salud, aunque puedan alterarnos mucho los nervios: daños, robo o pérdida de equipaje; la cancelación del viaje por el organizador o la anulación por nuestra parte así como la indemnización por demoras. Y, ya puestos, presta atención a la letra pequeña para evitar que haya clausulas que excluyan actividades contempladas en nuestro plan de viaje (buceo, escalada,…) y procura que te garanticen que te atenderán en castellano. Por bien que creas que andas de idiomas, no siempre se es capaz de explicar un percance en otra lengua.