gas contra la contaminación atmosférica

Eugenia Sillero
EUGENIA SILLEROSecretaria general de Gasnam

La contaminación atmosférica tiene un gran impacto en la salud. Respirar aire contaminado provoca más muertes que el tabaco. Un estudio publicado en la revista 'European Heart Journal' cifra en 800.000 las muertes prematuras que se producen por la contaminación atmosférica al año en Europa y casi 9 millones en el mundo. En este contexto, urge tomar medidas para sustituir el parque de vehículos más contaminante por otro que garantice la calidad del aire en las ciudades.

Y el gas natural es una gran alternativa, puesto que reduce hasta casi cero las emisiones contaminantes relativas a la calidad del aire que afectan a la salud: elimina las emisiones de azufre y partículas PM y reduce en un 85% las emisiones de NOx. Además de estar tipificado como combustible alternativo según la Directiva 2014/94/UE, cuenta con tecnología madura y disponible en toda la gama de producto, desde el vehículo ligero al vehículo pesado o al buque, sin perder prestaciones ni autonomía.

El vehículo pesado y los buques no cuentan con una alternativa eléctrica, ya que para la sustitución de, por ejemplo, 100 litros de diesel, sería necesario emplear 3,5 toneladas de baterías de litio, lo que haría imposible su operativa. La única opción para que el transporte pesado logre reducir un 30% las emisiones de CO2 en el año 2030 es el uso de gas natural y la incorporación progresiva del gas renovable.

En cuanto al transporte profesional urbano, el gas natural es un combustible óptimo con una utilización muy intensiva que hace que se desplace una mayor cantidad de combustible convencional, lo que se traduce en un beneficio para la calidad del aire y la descarbonización superior al resto de tecnologías. En relación con el taxi, el VTC o la distribución urbana de última milla, este combustible es óptimo para un sector que requiere grandes autonomías, repostar de manera rápida y sin las penalizaciones en la carga útil que implican las baterías.

Lo mismo sucede con el transporte marítimo. El GNL es la única alternativa a los derivados del petróleo que permite cumplir con el límite de contenido de azufre del combustible marino establecido por la Organización Marítima Internacional, que será del 0,5% a partir de 2020.

No hay que olvidar que el gas natural puede ser de origen renovable. El gas renovable es el biometano que se genera por la captura de los gases que se emiten durante la descomposición de diversos tipos de residuos: urbanos, lodos de depuradora o residuos de ganadería y agricultura. Es compatible con el gas convencional, se puede inyectar en la red, suministrarse en gasineras y emplearse como combustible, reduciendo a cero el balance de las emisiones de CO2. Por tanto, es un claro aliado para lograr la descarbonización del transporte.

Precisamente el gas renovable como combustible será el foco del Congreso que celebraremos los días 10 y 11 de abril en Madrid. Bajo el lema 'Gas renovable: Innovación para la movilidad sostenible', más de 50 ponentes debatirán los retos de la movilidad con gas natural y renovable en España y en Europa y las claves de la transición energética. Contaremos con ponencias del director general de Energía del Gobierno vasco, Aitor Oregi, y del director del Ente Vasco de la Energía, Iñigo Ansola.

En Gasnam trabajamos cada día para lograr la descarbonización del transporte y fomentar la economía circular, y para ello contamos con el apoyo de nuestros 130 socios de múltiples sectores que apuestan por un objetivo común: la movilidad sostenible.