«La construcción debe ser capaz de generar empleo atractivo»

El directivo vasco Jon Ansoleaga./E. C.
El directivo vasco Jon Ansoleaga. / E. C.

El sector demanda técnicos y operarios de ejecución de obra, pero cada vez necesita más profesionales relacionados con el entorno digital

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

Jon Ansoleaga (Leioa, 1983) lleva dos años al frente de Eraikune, el clúster que defiende los intereses de empresas ligadas a la construcción. Un sector que, tras la devastación que supuso la crisis y a la espera de que la obra pública se reactive, levanta cabeza gracias sobre todo a los proyectos de rehabilitación de edificios. Uno de los retos que se marca la asociación es hacer de la construcción un sector «más atractivo» en términos de empleo: faltan operarios, pero también empiezan a necesitarse profesionales relacionados con la digitalización de sistemas y las tecnologías de la información y comunicación (TIC).

-¿Qué tipo de empresas componen el clúster Eraikune?

-Representamos a 85 empresas de la industria de la construcción, que facturan aproximadamente el 50% del total del sector en Euskadi. Los perfiles de las empresas del clúster son, por un lado, aquellas que se dedican al diseño, arquitectura e ingeniería. Luego hay un bloque muy importante que son las promotoras y constructoras. También hay empresas que se dedican a la rehabilitación, a la gestión y al mantenimiento de edificios o infraestructuras. Y en todo este entorno hay compañías que desarrollan tecnologías de la información y la comunicación (TIC) ligadas con el sector de la construcción, los centros tecnológicos, las universidades y la administración pública.

-La construcción empieza a respirar tras años duros. El año pasado la actividad del sector creció un 12,5%.

-Teniendo en cuenta todas las variables que considera el índice coyuntural, los datos son esos. Pero no soy tan optimista, porque lo que te da más información es el dato comparativo en términos de volumen de negocio. Si hablamos de valor añadido bruto, si la economía creció un 2,5% aproximadamente, el sector de la construcción lo hizo al 1,04%. Quiere decir esto que está creciendo, pero no al ritmo que debería. Y eso tiene diferentes lecturas. Por un lado, que lo que crece es sobre todo la rehabilitación. Pero lo que realmente tracciona, que es la vivienda y sobre todo la infraestructura, está más estancado.

-El año pasado, según la información remitida al Departamento de Desarrollo Económico e Infraestructuras, Eraikune mejoró su actividad en los pedidos, facturación y empleo. Y sólo «se mantuvo» en exportaciones y uso de I+D+i. ¿Es un sector que invierte poco en innovación?

-Todavía no es intensivo en I+D. Estamos por debajo del 1%, pero las empresas del clúster sí están invirtiendo en investigación y desarrollo, aproximadamente un 1,2%. Que también se aleja de los objetivos que se marcan para la comunidad autónoma vasca, que está en torno al 2%. Hay mucho recorrido para acercarnos a otros sectores más intensivos en este apartado.

-Hablaba antes de la rehabilitación como motor del sector. Imagino que se ha convertido en un segmento de mercado muy aprovechable, teniendo en cuenta que a partir de ahora, y conforme a la legislación actual, cada año van a pasar la ITE un montón de edificios construidos 50 años atrás.

-El mayor volumen de permisos de obra concedido el año pasado (aproximadamente el 85%) fue de rehabilitación. Y va a ir a más, porque la normativa europea relacionada con los edificios de consumo energético casi nulo va a requerir que el parque de viviendas se intervenga en términos de eficiencia energética. Es interesante porque tenemos el parque de viviendas más antiguo de Europa occidental. Pero teniendo en cuenta que los proyectos de rehabilitación no son de gran volumen, no van a traccionar lo que nos gustaría dentro del sector de la construcción. Además, a la hora de la verdad son muchos los vecinos que tienen que intervenir en un proyecto de rehabilitación, y suelen tender a que los costes se minimicen.

-En cuanto a la obra pública, ¿cuáles son las perspectivas?

-En los últimos 10 años no ha habido casi obra pública de referencia a nivel estatal. Y las empresas vascas que han hecho algo ha sido o bien en Euskadi, o aquellas que tienen posicionamiento en el extranjero, ya en América Latina o en Europa del Este. La obra civil depende lógicamente de la inversión pública. En Euskadi hay previstas una serie de inversiones que puntualmente pueden tirar de la actividad, pero también hay cierta incertidumbre porque estamos a expensas de unas elecciones que pueden hacer variar la inversión.

-¿Qué fortalezas destaca del sector en Euskadi?

-Tiene varias. Por un lado, está mucho más ligado al conocimiento que en el resto del Estado. Las empresas están más relacionadas con el entorno de la ingeniería, con las TIC. Además, están más concienciadas y son más intensivas en inversión en I+D. El tejido empresarial en Euskadi es también más industrial. Es decir, hay empresas que se dedican al desarrollo de producto y lógicamente son más intensivas en innovación. Hay además un conocimiento más profundo de lo que es la rehabilitación en base a criterios 'passive house' y de consumo energético casi nulo.

-¿Y las debilidades?

-Está alineada con esa dependencia del sector respecto a la obra civil. Y lo público ahora mismo genera cierta incertidumbre. El escenario de la rehabilitación a priori es positivo, pero también genera incertidumbre sobre en qué medida va a crecer.

-¿Hay empleo en la construcción ahora mismo?

-Empleo hay, lo que pasa es que nos gustaría generar mucho más. En términos de ocupación creció en torno al 1,03% el año pasado. El reto está por un lado en crear empleo de calidad, evitando sobre todo la estacionalidad. Generar un sector mucho más atractivo para los profesionales. Sobre todo porque tenemos empresas que están creciendo, con más pedidos, pero no pueden cubrir los puestos de trabajo que demandan.

-¿Y cuáles son esos tipos de trabajos más demandados?

-Sobre todo el de carácter técnico y de ejecución dentro de la obra. No hay operarios. ¿Por qué? Porque en los últimos diez años se ha destruido empleo y los profesionales o bien se han retirado, o bien se han orientado a otros sectores. Entonces se demandan trabajadores de Formación Profesional específica para la construcción que están en otros sectores.

-¿Hablamos de peones, albañiles o de encofradores?

-Por ejemplo. Ahora mismo se podría generar más empleo del que se está creando. Pero por su carácter estacional no es tan atractivo como otros sectores que ofrecen una mayor continuidad en el trabajo, como por ejemplo el industrial. El reto está en ser capaces de generar el interés por parte de las empresas en el tipo de proyectos que desarrollan. Y por otro está el reto de la Formación Profesional, que genere los trabajadores que necesitan las empresas.

-¿Qué estudios de FP están alineados con la construcción?

-Los más clásicos son aquellos para actividades más técnicas y operativas dentro de una obra. Pero también están generándose nuevos nichos de trabajo relacionados con la aplicación de las TIC en el sector. Hablamos de programadores, personas que saben de BIM (Building Information Modeling)... Son nichos de nuevos profesionales que tampoco están altamente demandados ahora mismo, pero que se empiezan a reclamar y que en un futuro van a tener cabida en el sector. Las empresas que son más de sistemas, tienen necesidad de muchos profesionales. Teniendo en cuenta que la tendencia del sector va hacia la digitalización, va a generar empleos en ese entorno.

-¿Cree que el sector de la construcción carga con un cierto estigma a raíz de la crisis?

-Se generó cierta confusión entre lo que es la compraventa de viviendas, donde quien tiene mucho que decir es el entorno privado y las entidades financieras, y el sector de la construcción. Pero el estigma se trasladó de una parte a otra. En Euskadi el sector ha funcionado de otra manera, porque la actividad no ha caído tanto como a nivel estatal. Pero sí es verdad que es algo que pesa. Por eso desde el clúster hacemos un esfuerzo importante en comunicar y trasladar que es un sector industrial, con potencial de generación de empleo de alta calidad e intensivo en conocimiento.

-¿Qué diagnóstico hace de la internacionalización? ¿Qué mercados exteriores, y en qué subsectores de la construcción, están más capacitadas para atacar las empresas del clúster?

-Uno de los ámbitos en los que trabajamos es la internacionalización. Pero hemos detectado cierta retracción. Con la mejora del mercado interno ha habido empresas (sobre todo constructoras) que han vuelto de entornos que tenían más riesgo. Por nichos de actividad, nuestro espacio de internacionalización está en la transferencia de conocimiento. Por ejemplo, en el diseño de ciudades como puede ser Bilbao. También las empresas de ingeniería están fuera en proyectos de obra civil. Y luego hay empresas que saben de construcción en madera.

-¿Es un segmento, el de la construcción en madera, cuyas potencialidades no se han explotado ni siquiera en una mínima parte?

-El potencial es muy alto. Ahora mismo se centra mucho en la construcción terciaria, de uso público: polideportivos y otros edificios de carácter sociocultural. Tienen un gran recorrido en vivienda. También hace falta concienciar a la población de las bondades de la construcción en madera, que son muchísimas en términos de bienestar, de ejecución. Y tenemos una materia prima muy próxima, y muchas empresas con un alto conocimiento del tema que puede ser exportable.