Los concesionarios vascos aún hacen caja con sus talleres

Los concesionarios vascos aún hacen caja con sus talleres
Avelino Gómez

El negocio de la posventa oficial, que el año pasado facturó 232 millones de euros, seguirá creciendo mientras no se consolide la nueva movilidad eléctrica

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

Un nuevo tipo de movilidad, más sostenible y respetuosa con el medioambiente se impone poco a poco en el mundo de la automoción. Productores, vendedores, proveedores y talleres de reparación deberán adaptarse a ese nuevo escenario, dominado por el coche eléctrico. Pero mientras ese momento llega, el todavía vigente modelo de negocio sigue siendo más que rentable. Como ejemplo, el de la posventa, que el año pasado supuso una facturación de 232 millones de euros para los concesionarios oficiales de Euskadi. En total, llevaron a cabo 532.594 intervenciones que atendieron a un parque automovilístico de 353.381 vehículos, según datos recogidos en el 'Libro blanco de la distribución'.

«Fue un año de crecimiento, aunque tampoco mucho», reconoce Jon Lekue, gerente de Autonervión y presidente de la Asociación de Concesionarios de Bizkaia. La facturación total de los vendedores oficiales de vehículos vascos ascendió el año pasado a 1.914 millones de euros, de los que 232 correspondieron a la actividad del taller. El resto correspondió a la venta de vehículos nuevos (1.382 millones de euros) y de ocasión (301 millones).

Lekue no hace caso a los mensajes posapocalípticos que anticipan una muerte rápida y dolorosa del actual modelo de negocio en la automoción. «Hay mucho sensacionalismo en torno a ese tema», advierte. Es innegable que el futuro de la posventa oficial está muy vinculado al desarrollo de la nueva movilidad en los próximos años, y a su impacto sobre el parque automovilístico y su antigüedad. Pero según las previsiones recogidas en el 'Libro blanco de la distribución', en 2025 los coches eléctricos «sólo supondrán el 1,6% de los coches que circulen por España; los híbridos el 7,2%, y los autónomos el 0,6%».

Conforme a estos datos, Faconauto (la patronal española de concesionarios) estima que el futuro de la posventa oficial es «prometedor», ya que seguirán dominando las intervenciones sobre los coches más jóvenes (de hasta cinco años), «que son los que utilizan más mantenimiento y a un mayor coste». A este segmento pertenecen el 57,6% de los vehículos reparados por la posventa oficial, y el 73% de la facturación de sus talleres. «Aunque hay excepciones, y quedan dueños de coches de 20 años que siguen llevándolo al concesionario oficial, lo cierto es que cuanto más viejo es el vehículo, menos se preocupa uno por él», resume Lekue.

Los talleres oficiales de los concesionarios españoles realizaron el pasado año 11,44 millones de intervenciones a 7,6 millones de vehículos. Trabajos que se tradujeron en una facturación de 1.652 millones de euros en mano de obra (876 millones en mecánica, y 776 de pintura). El resto del negocio de los talleres correspondió a la venta de recambios (3.311 millones de euros).

Según Faconauto, dentro de seis años el parque atendido por la posventa oficial crecerá un 19%, hasta los 9,4 millones de vehículos, lo que permitirá incrementar la facturación de los concesionarios oficiales de toda España «hasta los 6.300 millones de euros», un 28% más que en 2018. Un «buen indicador» que será posible porque el coste medio de reparación pasará «previsiblemente de los 433 euros a los 453».

«La nueva movilidad impactará sobre la posventa de los concesionarios… y ya lo está haciendo, pero como muestran nuestras previsiones para 2025, la transición será más progresiva de lo que se piensa, lo que quiere decir que tenemos tiempo para adaptarnos», considera Gerardo Pérez, presidente de Faconauto. En su opinión, la posventa se convertirá en un negocio «lleno de oportunidades, ya que la facturación puede mejorar en chapa y pintura o incluso en la mecánica en función de la tecnología de la que hablemos».

La digitalización del taller

En lo que coinciden casi todos los estudios sobre el sector es que cualquier adaptación del negocio en paralelo a la evolución tecnológica del vehículo «debe pasar previamente por una digitalización del taller, que ahora sólo es una realidad en dos de cada diez negocios». Es un diagnóstico de Solera, firma experta en la inteligencia del automóvil. «Esta necesidad surge porque en el futuro el taller estará conectado al coche, por lo que si no incorpora la tecnología no podrá acceder a sus clientes», asegura el estudio.

Solera vaticina una «caída del negocio tradicional de los talleres» (aunque no concreta el horizonte temporal» debido a la evolución tecnológica del coche, «unida a los cambios en las motorizaciones hacia alternativas sostenibles». Según sus cálculos, los ingresos por el coche eléctrico pueden ser hasta un 38% inferiores a los que se obtienen en la reparación y mantenimiento de los vehículos de combustión tradicional. Y los siniestros podrían desplomarse hasta un 70%.

Sin embargo, también arroja datos para el optimismo, ya que los nuevos desarrollos del coche «propiciarán que surjan nuevos negocios. Así, la electrificación del parque provocará la aparición de autocentros de cambio de batería. Esta operación, que de media se hará cada diez años y que implica un 86% menos de mano de obra, conducirá a negocios más pequeños para reparar o regenerar este elemento trascendental del vehículo».