La compensación de rentas negativas en el IRPF

La compensación de rentas negativas en el IRPF
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2018 será el último año para compensar rentas negativas procedentes del ejercicio de 2014

DAVID PÉREZ BASCONCILLOS

Hay una serie de factores que conviene recordar estos últimos días del año para optimizar la declaración del IRPF correspondiente a este ejercicio, que se llevará a cabo a lo largo de la próxima primavera.

En la base imponible del ahorro se debe prestar especial atención a la integración y compensación de rentas positivas y negativas. Aunque hay excepciones, como las rentas negativas que hayan podido generar los inversores en productos financieros como las aportaciones financieras subordinadas previstas en la Ley de Cooperativas de Euskadi, participaciones preferentes o deuda subordinada. A estos efectos hay que tener en cuenta que, como regla general, existen dos subbases imponibles del ahorro independientes a efectos de compensar partidas positivas y negativas.

Por un lado, los rendimientos del capital, que estarán integrados por intereses, rendimientos derivados de la transmisión de títulos de renta fija, dividendos que excedan del mínimo exento de 1.500 euros, rendimientos procedentes de productos de seguro y alquileres de inmuebles cuyo destino sea la vivienda habitual del inquilino.

Por otro lado, las ganancias y pérdidas derivadas de la transmisión de elementos patrimoniales como acciones (cotizadas o no), derechos de suscripción, fondos de inversión e inmuebles, pudiendo compensarse ganancias con pérdidas de estos elementos patrimoniales.

Para realizar este análisis conviene también considerar las partidas negativas que eventualmente tenga el contribuyente y que procedan de ejercicios anteriores, sabiendo que este año 2018 será el último en el que puedan compensarse rentas negativas que provengan del ejercicio 2014, y que todavía no se hayan podido aprovechar.

 

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