Un sistema para evitar el fraude en los vinos

Un sistema para evitar el fraude en los vinos

Investigadores de la UPV/EHU diseñan un sistema para detectar engaños en la calidad de los caldos sin tener que abrir las botellas

JORGE MURCIA

Con más de 1.000 componentes volátiles identificados, el vino está considerado como una de las bebidas alcohólicas más complejas, lo que supone un verdadero desafío a la hora de detectar posibles fraudes. Maureen Downey, reputada experta enóloga -conocida como la 'Sherlock Holmes de los vinos'- calculaba ya hace unos años que el mercado de vinos falsificados movía aproximadamente 3.000 millones de dólares. El viejo truco de rellenar caldos mediocres en botellas de alta gama siempre ha estado ahí. Y saber cuándo nos han dado gato por liebre es, además de complicado, muy costoso. Sobre todo teniendo en cuenta que las falsificaciones se orientan fundamentalmente a vinos de alto valor añadido.

Pero ya es posible analizar la composición de los vinos sin necesidad de descorcharlos, gracias al Servicio Central de Análisis de Álava (SCAA-SGIker) de la UPV/EHU. El sistema ideado por este grupo de químicos consiste en una aguja especial que penetra en la botella a través del corcho para tomar una muestra de vapor de vino en el espacio de cabezas (entre el líquido y el tapón). A partir de ahí un complejo procedimiento, basado en la cromografía y la espectrometría de masas, permite encontrar indicadores que distinguen los diferentes tipos de vino.

Equipo de investigación
Equipo de investigación

Así, en función de los compuestos aromáticos presentes en el espacio de cabeza, se pueden clasificar los caldos y detectar posibles fraudes en su elaboración. Las analíticas, realizadas por triplicado para cada una de las botellas de vino seleccionadas en el estudio (22, mitad crianzas, mitad vinos jóvenes), permitieron al equipo investigador «encontrar sustancias que nos permitían distinguir entre distintos tipos de vinos», se felicita Ramón Barrio, catedrático de Química Analítica en la Facultad de Farmacia de la UPV/EHU y máximo responsable del equipo de químicos que ha llevado a cabo la investigación.

Este tipo de análisis podrá ser solicitado, por ejemplo, «por determinadas bodegas que teman tener una partida de vinos falsificada, y que nos soliciten una analítica rápida. O también de alguna institución especializada en controlar fraudes. O incluso de algún particular. Porque abrir una botella corriente no cuesta nada. Pero no ocurre lo mismo en las de alto valor añadido», explica Barrio.

Por eso resulta de especial interés a la hora de detectar fraudes en caldos de alta gama, con precios de miles de euros, que son los que mayoritariamente son objetos de fraude. «Al final, estos análisis han de hacerlos técnicos especializados, con una instrumentación muy avanzada. No se puede hacer en el laboratorio de una bodega. Quizá haya alguna que pueda tener esos medios, pero no es lo habitual», subraya el investigador.