El capitalismo y la destrucción del planeta

El capitalismo y la destrucción del planeta

El libro 'Come on' aboga por la necesidad de una «nueva Ilustración» que aborde el equilibrio «entre seres humanos y naturaleza, entre los mercados y el Estado»

JORGE MURCIA

El Club de Roma, uno de los laboratorios de ideas más reputados del mundo, lleva casi medio siglo advirtiendo sobre «la falsa convicción» de que la economía puede crecer de manera infinita a costa del planeta. Lo hizo en un principio a través de una obra, 'Los límites del crecimiento', cuyas conclusiones parecen seguir vigentes hoy en día. De ahí que Anders Wijkman (Estocolmo, 1944) y Ernst Ulricha von Weizsäcker (Zúrich, 1939), que copresidideron el Club de Roma entre los años 2012 y 2018 hayan visto la necesidad de tomar el testigo de aquel llamamiento.

Acaban de publicar 'Come on! Capitalismo, cortoplacismo, población y destrucción del planeta' (Deusto), obra que a partir de «un gran trabajo de análisis» aborda la necesidad de una «nueva Ilustración». La razón es que el mundo se halla ante «una gran crisis filosófica, una crisis de la que depende el futuro de nuestro hogar común».

Los autores sostienen que las tendencias globales actuales «no son sostenibles».

A modo de apocalíptico resumen, recuerdan que durante los últimos 150 años «casi la mitad del suelo fértil de la tierra ha desaparecido, cerca del 90% de los bancos de peces están sobreexplotados o simplemente ya no existen, la estabilidad climática está realmente en peligro y la tierra experimenta la sexta mayor extinción de especies de su historia».

Además de la ecológica, añaden, existe también una crisis «social y política, cultural y moral. En el ámbito político, la democracia, las ideologías y el capitalismo están en crisis. En el plano social nos encontramos pobreza extrema y unos niveles de desempleo desesperantes. Miles de millones de personas han perdido la confianza en sus gobiernos». Desde el punto de vista geográfico, advierten de que las crisis «surgen en casi cualquier parte».

¿Y cómo reaccionan los gobiernos? Pues, «en el peor de los casos», se limitan «a la propia imagen política». Y en el mejor, «a atenuar los síntomas de la crisis». Todo al mismo tiempo que la política « se ve expuesta a la desagradable presión cortoplacista del polarizado sector privado, en especial de los inversores. Ahí se desvela también que el capitalismo global está en crisis».

Los autores creen que gran parte de las medidas políticas que la gente está dispuesta a asumir hoy en día «tienden a empeorar las cosas». De ahí el ascenso de los «movimientos populistas en los países de la OCDE, agresivos y en su mayoría de derechas».

Por todo ello creen necesario poner en marcha una nueva Ilustración «que no sólo se base en la doctrina, sino que aborde un equilibrio entre los seres humanos y la naturaleza, así como entre los mercados y el Estado, y el corto y el largo plazo». Y para hacerlo recomiendan «dejar de trabajar en 'silos' y favorecer un enfoque más sistemático, lo cual nos exigirá repensar cómo organizamos la ciencia y la educación».

En el libro exhortan a «actuar ahora», porque el mundo «no puede esperar a que esta nueva Ilustración llegue a los 7.700 millones de personas que habitan el planeta». Y aborda «numerosos casos de estudio y optimistas propuestas políticas que pueden devolvernos a una trayectoria sostenible».