Calcular la mejor ruta antes de coger el coche

Enrique Onieva, cuarto por la izquierda, junto a varios de los investigadores premiados. /Fernando Gómez
Enrique Onieva, cuarto por la izquierda, junto a varios de los investigadores premiados. / Fernando Gómez

La Universidad de Deusto y el Banco Santander premian a los investigadores que desarrollan una 'app' para conocer el estado del tráfico a partir de datos generados por otros conductores

IRATXE BERNAL

Coger el coche en función de si en nuestro destino vamos o no a encontrar dónde aparcar; decidir qué ruta es mejor en función de las previsiones meteorológicas; saber cuántas posibilidades tenemos de encontrarnos con un atasco en el acceso a la ciudad o cuántas bicicletas del servicio municipal de préstamo hay disponibles en el cerca de casa… Y todo con sólo descargarnos una 'app'. La Universidad de Deusto y el Banco Santander premiaron ayer el equipo de investigadores que ha desarrollado en el seno del propio centro educativo una serie de aplicaciones para móviles que permiten mejorar la movilidad en las ciudades al facilitar, entre otros indicadores, la información del tráfico a tiempo real.

El desarrollo, denominado Timón y concluido hace sólo dos meses, forma parte de un proyecto europeo en el que colaboran once entidades de ocho países y que coordina la propia Universidad de Deusto desde 2015, donde surgió. «La iniciativa parte de aquí, pensando en cómo aprovechar los sistemas de comunicaciones y procesamiento de datos para mejorar la seguridad de los desplazamientos por carretera y hacerlos así también más sostenibles.

«Comenzamos por definir muy bien todas las funcionalidades que queríamos implementar y cómo repartirlas entre los socios implicados en el proyecto. Después pasamos a la etapa de captura de los datos, a ver cuáles tenemos y cómo armonizarlos, y por último pasamos a la parte de robótica y de integración en las diferentes aplicaciones», explica Enrique Onieva, director del proyecto en el que también han trabajado Leire Serrano, Antonio Masegosa, Hugo Landaluce, Pedro López, Asier Moreno, Pablo Fernández, Eneko Osaba e Ignacio Angulo.

Su enfoque parte del hecho de que, cualquiera que tenga un 'smartphone', puede generar información que, sumada a la facilitada por otros usuarios así como la obtenida de dispositivos instalados en la vía, permite configurar imágenes globales que nos digan cómo está el tráfico en un momento dado y en un punto determinado. Es un sistema de comunicación híbrida, en la que los agentes consumen información al mismo tiempo que la generan, que es «uno de los tres grandes retos a los que se enfrentaba el proyecto».

Pensando en los ciclistas

Esto permite al sistema hacer predicciones sobre la densidad del tráfico y, al usuario final, modificar su ruta para sortear la posibilidad de tropezar con un atasco si se trata de un particular o actuar con rapidez para restablecer la fluidez o intervenir en caso de accidente si se trata de un Ayuntamiento o un servicio de emergencias.

De ahí que Onieva hable de aplicaciones, en plural. Es decir, diferentes desarrollos en función de las necesidades del usuario final. «Puede usarlo cualquiera. De hecho, hemos pensado muy especialmente en quienes resultan más vulnerables de las vías, los ciclistas. Con su móvil pueden establecer una ruta amigable, una ruta en la que eviten las carreteras con mucho tráfico o con demasiadas intersecciones o pendientes, por ejemplo», explica Onieva.

El hecho de partir de tecnología ya generalizada, permite que el sistema ya sea funcional. No hace falta esperar a que por nuestra carreteras circulen coches inteligentes, como ya hacen en Liubliana (Eslovenia), donde se hizo el test en un entorno real del servicio y donde se puede utilizar a diario. «Se puede implementar ya en cualquier ciudad. Lo que necesita ahora el desarrollo es una etapa de integración. Es decir, que la cuidad que lo quiera incorporar realice un estudio de las fuentes de datos disponibles y las integre dentro de la aplicación. Son datos del tráfico, del transporte público, del servicio de préstamos de bicicletas, meteorológicos… En total, más de veinte fuentes de información», explica el investigador.

Junto al desarrollo de comunicaciones híbridas, los otros dos retos del proyecto Timón han sido el posicionamiento colaborativo (la posibilidad de que la aplicación de nuestro móvil esté sincronizada con las de otros dispositivos para dar un posicionamiento exacto aunque estemos en lugares con peor cobertura) y el uso de la inteligencia artificial para sacar de todos esos datos una información fácilmente legible por cualquiera, que es precisamente la parte desarrollada en Deusto.

«Básicamente hemos trabajado en dos puntos. Por un lado en ordenar la información que nos permite hacer una previsión del tráfico y, por otro, en la optimización de rutas intermodales, es decir las que se realizan usando más de un medio de transporte. Esto sirve para que si primero te dice que vas a tener un atasco camino del trabajo, a la vez también te plantee alternativas como coger el bus hasta un determinado punto y después coger una bicicleta», resume Onieva.

Timón ha estado financiado por la Comisión Europea con 5,6millones de euros, que lo ha incluido en los programas de investigación en el programa marco Horizon 2020. Por su parte, el XIV Premio UD-Banco Santander, dotado con 7.500 euros, ha valorado la unión de «calidad científica e impacto social» tanto en este proyecto como en los que han ganado ex aequo el accésit, centrados en el análisis de la influencia de la publicidad en la percepción que los adolescentes tienen de las apuestas y la rehabilitación cognitiva en pacientes con enfermedades neurodegenerativas.