¿Cómo afectará la llegada del coche autónomo a los seguros?

¿Cómo afectará la llegada del coche autónomo a los seguros?

BBVA prevé que la facturación del sector caerá significativamente, pero además adelanta que serán los fabricantes quienes contraten las pólizas y que éstas incluirán por ejemplo el riesgo de sufrir el ataque de un 'hacker'

IRATXE BERNAL

Uno de los principales atractivos de los coches autónomos es que la tecnología permite eliminar el factor humano, al que se considera responsable de cerca del 90% de los accidentes. Es, qué duda cabe, una gran noticia para todo el mundo. Salvo las aseguradoras. Según el servicio de estudios del BBVA, la llegada de este tipo de vehículos a nuestras carreteras podría hacer perder al sector asegurador en Europa hasta un tercio de sus primas, y en sólo seis años.

Según el informe, ahora mismo el 53% de los conductores europeos ya manifiesta interés en el vehículo autónomo. Es un porcentaje más alto que el registrado en Estados Unidos, donde un 73% de los posibles usuarios aún muestra recelos, pero un poco más bajo que en España. Aquí un 54% de conductores ya se ha fijado en las posibilidades de la tecnología, aunque ahora mismo sólo el 13% planea comprar un coche de este tipo. Hay a quien sencillamente le gusta llevar el volante y prefiere la conducción tradicional y quien siente desconfianza hacía una innovación a la que todavía le falta desarrollo.

Sin embargo, «la velocidad a la que progresan los nuevos modelos hace aventurar que en un futuro no muy lejano, el coche autónomo podría ser una realidad muy extendida en la mayoría de países del mundo», asegura el texto. E incluso se atreve a poner fecha a ese «futuro no muy lejano»: «se espera que los vehículos con total autonomía comiencen a circular en EE UU en 2025».

Nuevos agentes

Y a partir de ese día se podría evitar «hasta el 95% de los siniestros actuales». Es decir, que aunque la propia tecnología genere un incremento de la cuantía de las indemnizaciones (tanto los vehículos como sus reparaciones se encarecerán), el coste total de éstas se reduciría como consecuencia directa del menor número de accidentes. Una mala noticia para las aseguradoras tradicionales, que además tampoco puede perder de vista otra novedad; con el cambio tecnológico los expertos también auguran la llegada de nuevos agentes al sector.

Por un lado, la responsabilidad legal en caso de accidente ya no será del conductor sino del fabricante del coche. Es decir, que serán ellos quienes aseguren el vehículo. Marcas como Volvo, Mercedes o incluso Google ya han adelantado que estudian esa posibilidad. Y por otro, la búsqueda de la eficiencia energética fomentará, sobre todo en las grandes ciudades, la creación de empresas dedicadas a ofrecer servicios de movilidad compartida como las plataformas de alquiler de coches por horas. De hecho, el BBVA estima que «el transporte de pasajeros y la movilidad compartida serían los primeros afectados de la implementación de los vehículos autónomos».

«En un escenario prudente, la penetración de los vehículos autónomos en 2025 llegaría a suponer el 86% de toda la flota de vehículos usados para el transporte de pasajeros, mientras que en la adopción de soluciones de movilidad compartida supondría el 20%. Sin embargo, en un escenario de adopción elevado de la nueva tecnología, el uso de estos vehículos para el transporte de pasajeros de servicio público podría llegar a representar casi el 99% de toda la flota en 2025. A más largo plazo, se espera una adopción casi completa tanto para el transporte de personas como en la expansión de la movilidad compartida», detalla el texto.

También será necesario adaptar la oferta de pólizas. El descenso de la siniestralidad puede hacer menos atractiva la modalidad de todo riesgo y favorecer la cobertura de terceros u otras nuevas que pudieran surgir y que protejan a los usuarios frente a virus informáticos, fallos de software o hardware, e incluso ataques de 'hackers'.

Así las cosas, al final, según estima el servicio de estudios del BBVA, la contratación de las primas de seguro se reducirá en Europa entre el 10% y el 30% hasta 2025, lo que a su vez podría causar un descenso de la facturación de entre 10.000 y 35.000 millones de euros para las empresas del sector. Una caída del negocio que forzará fusiones y el cierre de las aseguradoras menos preparadas para el cambio.