5.000 vascos confían a la 'mili' su jubilación anticipada

Tres jubilados charlan al sol en Lekeitio. /J. Alemany
Tres jubilados charlan al sol en Lekeitio. / J. Alemany

El servicio militar computa como vida laboral a la hora de acceder al retiro anticipado, ya sea voluntario o forzoso

Jorge Murcia
JORGE MURCIA

Casi 5.000 vascos (en concreto, 4.919) esperan a que el Ministerio de Defensa les conceda el certificado de servicios prestados al Estado a efecto de cómputo recíproco de cuotas. Dicho de manera más sencilla, se trata de un documento que acredita haber hecho la 'mili'. ¿Por qué? Porque es una de las vías que existen para acceder a una jubilación anticipada. El Gobierno reconoce que el tiempo invertido en el servicio militar -o en su defecto, la prestación social sustitutoria que hacían los objetores de conciencia- computa a efectos de vida laboral, pero sólo para solicitar el retiro antes de la edad reglamentaria, hoy por hoy establecida en 65 años y seis meses.

Porque, un año más, el Gobierno ha postergado la elaboración de una normativa que reconozca el tiempo de 'mili' o prestación social sustitutoria a efectos de cobrar la pensión de jubilación. En 2011, el Ejecutivo socialista de José Luis Rodríguez Zapatero incluyó una disposición en la reforma del sistema de pensiones que contemplaba esa opción. Dicha disposición concedía un plazo de un año para articular un proyecto de ley que estableciera la forma en que la Seguridad Social reconociera como tiempo cotizado esos meses de servicio militar o social.

Para aquel Gobierno se trataba de un acto de justicia, puesto que muchas personas habían retrasado o interrumpido su vida laboral cuando tuvieron que dejarlo todo para cumplir con lo que por aquel entonces era una obligación. La posterior llegada al poder del Partido Popular -en noviembre de 2011- no hizo sino aplazar, año tras año, la elaboración de la normativa con el argumento de que podría comprometer el delicado equilibrio financiero de la Seguridad Social.

No obstante, hay algunas excepciones en las que el tiempo de 'mili' sí computa como tiempo cotizado para acceder a la pensión de jubilación. Por ejemplo, en la jubilación ordinaria (no en la anticipada) se reconocen los meses de servicio militar o sustitutorio que hubieran excedido el legalmente obligatorio en cada momento. Por ejemplo, es el caso de los voluntarios que en su día se reengancharon a esos servicios.

En el caso de la jubilación anticipada, así como en la parcial, el servicio militar y el sustitutorio cuentan como tiempo cotizado por un máximo de un año. Un supuesto que beneficia a aquellos a los que les reste como mucho 12 meses para alcanzar el periodo exigido de cotización. Para la voluntaria se necesitan al menos 35 años, y en el caso de la forzosa -cuando el trabajador ha sido víctima de un ERE, o un despido objetivo por razones organizativas, económicas, de producción u otras – son 33 años. Eso sí, en estos casos la 'mili' sólo se tendrá en cuenta para acreditar el tiempo cotizado, pero nunca como base de cotización.

El hecho de que a partir de 2013, con la reforma laboral del Partido Popular ya funcionando a toda máquina y en plena crisis económica, se dispararan los expedientes de regulación de empleo y los procesos de reestructuración de plantillas, hizo crecer también el número de solicitudes de certificados de servicios prestados. En 2013 fueron 865 (511 en Bilbao, 169 en Vitoria y 185 en San Sebastián). Al año siguiente las peticiones se redujeron de forma notable (sólo 530), pero desde entonces han ido al alza: en 2015 hubo 726, por 814 en 2016, mientras que el pasado año ascendieron a 845. Este año (hasta el 20 de noviembre) se han disparado las peticiones hasta 1.139: 725 en Bizkaia, 268 en Gipuzkoa y 146 en Álava.

¿Cómo y quién procesa esas solicitudes? Son las subdelegaciones provinciales del Ministerio de Defensa las que certifican el tiempo que el peticionario pasó haciendo la 'mili'. Un periodo que se fue reduciendo con el paso de los años. Hasta 1969 duraba dos; de 1970 hasta 1984 osciló entre el año y medio y los 15 meses; en 1985 duraba 13 meses; de 1986 a 1991 fue un año. Y desde entonces hasta la supresión del servicio militar obligatorio, sólo se prestaba durante nueve meses.

Para formalizar la petición de los certificados es necesario presentar una instancia en la subdelegación territorial del Ministerio de Defensa acompañada de una fotocopia del DNI y de la Cartilla del Servicio Militar (la popularmente conocida como 'la blanca'), así como de los originales de ambos documentos para su compulsa. Normalmente el certificado se entrega en menos de 30 días. Sucede que a veces los solicitantes han extraviado 'la blanca' y en ese caso las subdelegaciones de Defensa han de pedirla a otras unidades y archivos la información acreditativa del tiempo durante el que se ha prestado el servicio militar. Lógicamente estas circunstancias suelen alargar los trámites.

El caso de las mujeres

Hasta unos pocos años después de entrada la democracia, las mujeres tenían su propia 'mili'. Se trataba del Servicio Social femenino, inicialmente organizado por la Sección Femenina de la Falange Española. Era obligatorio para las mujeres de entre 17 y 35 años, desde 1937 hasta 1978, cuando se derogó. Su duración osciló entre los tres y seis meses, y se podía prestar en hospitales, orfanatos, centros educativos, etc.

Sin embargo, la Seguridad Social no admite este periodo como computable para acceder a la jubilación anticipada. Y eso que dos sentencias judiciales estimaban que sí debía tenerse en cuenta. Una de ellas data de octubre de 2016, cuando el Tribunal Superior de Justicia del País Vasco reconoció ese derecho de una mujer a la que sólo le faltaban 19 días de cotización para retirarse del trabajo de forma anticipada. La sentencia entendía que el Servicio Social femenino venía a cumplir «para las mujeres una función sustitutoria del servicio militar obligatorio para los varones».

La demandante únicamente fue capaz de acreditar que empezó el Servicio el 1 de octubre de 1972, pero los jueces entendieron que el certificado emitido por el Ministerio de Hacienda era suficiente para deducir que la mujer prestó el servicio los 90 días mínimos requeridos para su computación como cotizados.

 

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