Trump dobla la presión comercial con China con aranceles del 25%

Un camión llega al puerto comercial de California./Afp
Un camión llega al puerto comercial de California. / Afp

La nueva tasa anunciada afectaría a mercancías y servicios procedentes del gigante asiático por valor de 200.000 millones de dólares anuales

E. MARTÍNEZ

Las dos mayores economías del planeta están inmersos en una guerra comercial, una situación muy peligrosa para el resto del mundo. Y ahora es Estados Unidos quien ha pasado al ataque. El presidente Donald Trump ha propuesto como medida de presión sobre China aumentar del 10% al 25% el tipo arancelario para productos del gigante asiático valorados en más de 200.000 millones de dólares.

La única esperanza es que la medida no es firme, sino que será objeto de estudio hasta septiembre por la Oficina de Comercio Exterior de Estados Unidos (USTR, por sus siglas en inglés) y abrirá un periodo de consulta pública para que las empresas estadounidenses puedan dar su opinión sobre estas sanciones comerciales. Al concluir esta fase, la USTR realizará una valoración final y se pronunciará sobre el posible aumento arancelario propuesto por Trump.

Esta propuesta demuestra que al mandatario estadounidense no le tiembla el pulso. Pretende mandar un rotundo mensaje a China de que EE UU está dispuesto a todo para cambiar el déficit comercial que tienen con ellos. De hecho, a principios de julio la Administración Trump ya había anunciado la imposición de gravámenes del 10% a los productos chinos después de la respuesta de Pekín a los primeros aranceles ordenados por Washington. Estas sanciones se aplicarán por primera vez a un número considerable de bienes de consumo, incluyendo muebles, lámparas, alimentos y ordenadores.

En un comunicado, el responsable de Comercio Exterior de EE UU, Robert Lighthizer, señaló que el Gobierno «continúa instando a China a detener sus prácticas desleales, abrir su mercado y participar en una verdadera competencia de mercado». «Hemos sido muy claros sobre los cambios específicos que China debería emprender. Lamentablemente, en lugar de cambiar su comportamiento dañino, ha tomado represalias ilegales contra trabajadores, granjeros, rancheros y empresas de Estados Unidos», apuntó el responsable de Comercio Exterior.

De acuerdo a Lighthizer, el posible incremento del 10% al 25% en estos aranceles tiene la intención de proporcionar al Gobierno «opciones adicionales» para alentar a China a «cambiar sus políticas y conductas perjudiciales» y adaptar políticas que conduzcan a mercados y prosperidad más justos».

Ante esta gran amenaza, el Gobierno chino afirmó ayer que el chantaje y la presión que Estados Unidos intenta ejercer sobre sus exportaciones «no van a funcionar». «Si se toman medidas que empeoren la situación, nosotros tomaremos con toda seguridad contramedidas para mantener nuestros legítimos derechos e intereses», subrayó el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Geng Shuang, en rueda de prensa.

La primera oleada de aranceles de EE UU incluyó un castigo del 25% a las importaciones chinas por valor de 34.000 millones de dólares, una medida a la que Pekín respondió de igual manera. A los pocos días, el Gobierno de Trump anunció sus planes de aplicar aranceles a productos importados de China por valor de 200.000 millones, en un principio del 10%, aunque hoy el presidente estadounidense redobló su estrategia de coacción y solicitó que sean finalmente del 25%.

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