El salario más habitual se impulsa casi un 6% hasta rozar los 1.250 euros al mes

Dos trabajadoras de Renault en una cadena de montaje de su fábrica en Valladolid. /REUTERS
Dos trabajadoras de Renault en una cadena de montaje de su fábrica en Valladolid. / REUTERS

La brecha entre hombres y mujeres se reduce pero apenas 10 euros en 2017, con lo que ellas ganan al año 5.784 euros menos de media

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

Los salarios comienzan a despegar y los españoles ganan ya poder de compra. Y es que pese a que la crisis quedó atrás hace ya varios años, la recuperación no llegaba todavía de forma clara al bolsillo de los trabajadores. Y el mayor impulso lo ha registrado precisamente el salario más frecuente, que se situó en 2017 en 17.482 euros brutos al año, según los datos de la Encuesta Anual de Estructura Salarial publicada ayer por el INE. Supone así que se han incrementado en casi 1.000 euros los ingresos de los ocupados españoles, casi un 6% más que un año atrás, el mayor alza desde 2014, cuando se elevó otro tanto. Repartido en las tradicionales 14 pagas, significa que la paga más normal es 1.248 euros al mes, algo más de 70 euros que en 2016. Esto –que es consecuencia directa de la subida del 8% que registró en 2017 el Salario Mínimo Interprofesional (SMI)– viene a compensar en cierta manera la pérdida de poder adquisitivo que sufrió la remuneración más frecuente en el último lustro, cuando había mejorado apenas un euro al mes.

La hostelería tiene los peores salarios y en energía, los mejores

Dejando a un lado la edad y el género, está claro que lo que marca la diferencia entre los salarios es la actividad que el trabajador realiza. Y, tristemente, el sector que está tirando del empleo es el que peores remuneraciones tiene. Así, los empleados de la hostelería cobran 9.106 euros menos al año que la media general, al ganar 14.540 euros brutos. Por el contrario, este salario se multiplica por tres para los trabajadores de la banca, que ingresan casi 43.800 euros al año, cantidad que supera los 52.000 euros en las actividades energéticas.

No obstante, UGT denuncia que, una vez descontadas las cotizaciones a la Seguridad Social y las retenciones del IRPF, ese salario más habitual se queda en una cifra ligeramente superior a los 1.000 euros al mes, concretamente en 1.062 euros en el caso de un trabajador sin hijos a cargo y con contrato indefinido.

Y es que, pese a este fuerte aumento, el salario más frecuente es un 26,1% inferior al salario medio, que ascendió en 2017 un 2,1% –casi una tercera parte del salario más frecuente– hasta colocarse en los 23.646 euros brutos al año, casi 500 euros más. Se trata también de la mayor subida desde el año 2009 y por primera vez se sitúa por encima de los 23.500 euros. Sin embargo, en este caso los trabajadores apenas ganaron una décima de poder de compra, ya que la inflación en ese periodo se situó en el 2%. Por su parte, también se elevó el salario mediano (el que divide el número de trabajadores en dos partes iguales, los que tienen un salario superior y un salario inferior) hasta los 19.830 euros, lo que significa que la mitad de los españoles cobra como mucho 1.415 euros brutos al mes.

Los sueldos bajos, para ellas

¿Por qué esta amplia brecha entre ambos salarios? El INE lo explica en que «figuran muchos más trabajadores en los valores bajos que en los sueldos más elevados», pero sin embargo influyen notablemente en la media, que tira para arriba, y «da lugar a que el salario medio sea superior tanto al salario mediano como al más frecuente».

También se mantiene la importante brecha salarial que se da entre hombres y mujeres, ya que la diferencia de salarios por género se ha reducido pero apenas 10 euros en 2017 hasta suponer que ellas ganan de media 5.784 euros menos que los varones. Así, la remuneración media de los hombres fue de 26.391,8 euros al año, mientras que la de las mujeres se situó en los 20.607,8 euros, con lo que la diferencia entre ambos se sitúa en el 21,9%, tres décimas menos que un año atrás. Esta brecha se reduce si se consideran puestos de trabajo similares (misma ocupación, tipo de contrato, tipo de jornada, etc.), según explica el INE en la nota de prensa.

Pero la desigualdad salarial por géneros queda todavía más clara en el hecho de que un 63,9% de los salarios más bajos los tienen las mujeres, hasta el punto de que el porcentaje de mujeres que cobran el SMI o menos duplica al de los hombres:un 18,8% frente al 7,8%. Por el contrario, ellos tienen las remuneraciones más elevadas: un 8% de los ocupados varones cobraron cinco veces más el salario mínimo, casi el doble que mujeres (4,2%), lo que pone en evidencia que son ellos los que ocupan mayoritariamente los puestos directivos.

La buena noticia pudiera ser que esa diferencia entre géneros es más notable en las personas con más edad pero se reduce visiblemente entre los jóvenes, de forma que asciende a los 8.038 euros entre los ocupados de 55 y 59 años y se reduce hasta los 2.486,23 euros para los que tienen entre 25 y 29 años. «Esto se explica por la mejor cualificación (ocupación, estudios...) de las mujeres más jóvenes respecto a las de mayor edad», precisa el organismo estadístico.

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