España concentra uno de cada cuatro parados de muy larga duración de Europa

España concentra uno de cada cuatro parados de muy larga duración de Europa

Los trabajadores pierden 133 euros al año de poder adquisitivo pese a que el salario medio se eleva hasta los 1.674 euros brutos al mes

Lucía Palacios
LUCÍA PALACIOSMadrid

España es el país de la Unión Europea que tiene un mayor número de parados de muy larga duración (aquellos que llevan al menos dos años buscando empleo sin éxito): más de un millón de personas se encuentran en esta situación, lo que supone cuatro veces más de los que había antes de la crisis, pese a que en el último año este colectivo se ha reducido notablemente, en 267.700 personas. Supera incluso a Italia, y eso que este país cuenta con un 30% más de habitantes. Así, y aunque se trata del nivel más bajo desde diciembre de 2010, uno de cada cuatro parados de muy larga duración de la UE viven en España, según datos del INE y Eurostat recogidos en el último Monitor Adecco hecho público ayer, que además pone de relieve que los trabajadores pierden 133 euros al año de poder adquisitivo.

Y es que prácticamente uno de cada tres desempleados españoles busca trabajo desde hace más de dos años, una tasa que, aún siendo la más baja desde marzo de 2013, solo superan Grecia, donde la mitad de los parados son de muy larga duración, Italia, con un nivel del 38,4%, y Bulgaria (36,8%). Se trata de un porcentaje mucho más alto que la media europea, que se sitúa en el 26,4% por el peso que suponen precisamente los elevados índices de estos estados miembro. Por el contrario, los países escandinavos son los que presentan mejores registros: 7,3% en Suecia, 8,2% en Dinamarca y 11,2% en Finlandia.

Las grandes potencias europeas tienen niveles más altos pero están muy por debajo de España. Así, un 26,5% de los parados de Alemania se encuentran en esa situación desde hace al menos dos años; sin embargo, el país germano tiene un 80% más de población y, en cambio, un 64% menos de parados de muy larga duración: 381.400. Algo similar puede decirse de Francia y Reino Unido. En el país galo, con una población un 43% superior, tiene casi la mitad de desempleados crónicos: 583.900, lo que representa el 22% del total. Reino Unido, por su parte, apenas cuenta con 185.100 pese a que tiene un 42% más de habitantes.

La buena noticia –que en parte viene dada por la reducción de este colectivo– es que hay una mayor proporción de parados que cobran prestación, ya que la tasa de cobertura se ha incrementado de forma continua en los últimos 14 trimestres, hasta el punto de que casi un 65% de los desempleados españoles ha recibido en este periodo una ayuda pública, lo que supone el mejor dato desde septiembre de 2011.

Los sueldos, ocho años al alza

Mientras tanto, el salario medio de los que sí tienen trabajo en España sigue creciendo, pero no lo suficiente como para ganar poder adquisitivo, según se refleja en este informe. De hecho, lleva ya diez trimestres consecutivos perdiendo poder de compra y en la actualidad se ha reducido un 0,7% en los dos últimos años (desde el segundo trimestre de 2017 al mismo periodo de 2019). Es decir, el trabajador tiene 133 euros menos al año para gastar que lo que tenía dos años atrás. Se trata, no obstante, del deterioro más bajo de los últimos dos ejercicios. Pese a ello, el sueldo medio de los trabajadores acumula ya ocho años consecutivos al alza y, tras crecer un 1,7% en el último año, alcanza los 1.674 euros brutos al mes, según datos del INE. Esta cantidad se eleva a cerca de 2.000 euros en el País Vasco y se reduce hasta los poco más de 1.350 euros en Extremadura. De esta forma, la brecha salarial se sitúa en los 615 euros al mes dependiendo de la región en que residan.

Este incremento salarial puede estar en parte motivado por la tendencia al alza que registra el empleo a tiempo completo: durante el último año, nueve de cada diez trabajos creados son a jornada completa, con lo que la proporción de ocupados a tiempo parcial cae hasta el 14,6%, el nivel más bajo desde diciembre de 2012, aunque la mayor parte de ellos lo son en contra de su voluntad.